sábado, 9 de marzo de 2013

La sonda Juice buscará huellas de vida en las lunas de Júpiter

La sonda Juice buscará huellas de vida en las lunas de Júpiter 
La Agencia Espacial Europea (ESA) está preparando una misión, en la que también participará la NASA, que tiene como finalidad explorar tres de las 50 lunas de Júpiter. La sonda, llamada ‘Juice’, partirá de la Tierra en 2022 y navegará cerca de Europa, Ganímedes y Calixto, tres satélites del planeta gigante cuya superficie está cubierta por una gruesa capa de hielo.

Bajo esa capa de hielo, se cree que pueda existir agua en estado líquido o semifluido, lo cual multiplica las posibilidades de encontrar huellas de vida. A la búsqueda de vida extraterrestre se dedica precisamente el Centro de Astrobiología (CAB), adscrito a la NASA y ubicado en la Comunidad de Madrid. Servimedia lo ha visitado para conocer los últimos hallazgos sobre el origen y la evolución de la vida.

Una barrera impide el paso a los vehículos. Antes de poder seguir adelante hay que enseñar el DNI, mostrar el maletero del coche y responder una serie de preguntas. No se permiten cámaras sin autorización previa. Estamos entrando en zona militar y eso se nota en las medidas de seguridad. Nos encontramos en el corredor del Henares, entre los municipios de Torrejón y Ajalvir, en una vasta extensión de terreno repoblada por pinos en algunas zonas.

Después de circular unos tres kilómetros por una estrecha carretera, nos topamos con un edificio funcional de dos plantas en el que predomina el aluminio y el cristal. Se trata de la sede del Centro de Astrobiología (CAB). Este centro mixto depende del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Científicamente, es un centro adscrito al Instituto de Astrobiología de la NASA (NAI). El primero de estas características que se creó fuera de los Estados Unidos...

SERVIMEDIA | ABC.es

sábado, 2 de marzo de 2013

Vida extraterrestre: cerca de estrellas moribundas y en una década

Vida extraterrestre: cerca de estrellas moribundas y en una década 
Científicos del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica (CfA) han propuesto un nuevo objetivo en la incansable búsqueda de vida fuera de la Tierra. Creen que el objetivo en el que concentrarse para tener éxito deben ser unas estrellas particulares: las moribundas, las enanas blancas. El motivo, según los investigadores, es que resultaría mucho más fácil detectar oxígeno en la atmósfera de un planeta que gire alrededor una enana blanca que en el caso de un mundo similar a la Tierra que orbite una estrella parecida al Sol. Y lo que es aún más alentador: si esa vida existe, los autores creen que podríamos detectarla dentro de la próxima década.

«En la búsqueda de firmas biológicas extraterrestres, las primeras estrellas que estudiamos deben ser enanas blancas», ha dicho Avi Loeb, teórico en CfA y director del Instituto de Teoría y Computación. Cuando una estrella como el Sol muere, expulsa sus capas externas, dejando un núcleo caliente llamado enana blanca. Una típica tiene aproximadamente el tamaño de la Tierra. Poco a poco se enfría y se desvanece con el tiempo, pero puede retener el calor suficiente para calentar un mundo cercano durante miles de millones de años.

Dado que una enana blanca es mucho más pequeña y más débil que el Sol, un planeta tendría que estar mucho más cerca para ser habitable con agua líquida en su superficie. Un planeta habitable daría la vuelta de la enana blanca una vez cada 10 horas a una distancia de cerca de un millón de kilómetros. Nada que ver con lo que conocemos aquí en la Tierra.

Pero antes de que una estrella se convierta en una enana blanca se hincha en una gigante roja, engullendo y destruyendo los planetas cercanos. Por lo tanto, nuestro planeta prometedor tendría que haber llegado a la zona habitable después de que la estrella se hubiera convertido en una enana blanca. El planeta podría formarse a partir de restos de polvo y gas (sería lo que se llama un mundo de segunda generación), o migrar hacia el interior desde una distancia mayor.

La abundancia de elementos pesados en la superficie de las enanas blancas sugiere que una fracción significativa de ellas tienen planetas rocosos. Loeb y su colega Dan Maoz, de la Universidad de Tel Aviv, estiman que un estudio de las 500 enanas blancas más cercanas podría detectar una o más Tierras habitables.

Según los científicos, el mejor método para encontrar planetas es buscar un tránsito, una estrella que se oscurece cuando un planeta en órbita cruza por delante de ella. Dado que una enana blanca es aproximadamente del mismo tamaño que la Tierra, un planeta como el nuestro podría bloquear una gran parte de su luz y crear una señal obvia.

Más importante aún, solo podemos estudiar las atmósferas de los planetas en tránsito. Cuando la luz de la enana blanca brilla a través del anillo de aire que rodea el disco silueteado del planeta, la atmósfera absorbe parte de la luz estelar. Esto deja huellas químicas que muestran si el aire contiene vapor de agua, o incluso señales de vida, como el oxígeno.

Los astrónomos están especialmente interesados en la búsqueda de oxígeno debido a que el oxígeno en la atmósfera de la Tierra se repone continuamente, a través de la fotosíntesis, por la vida vegetal. Si toda la vida cesara en la Tierra, la atmósfera perdería el oxígeno, que se disolvería en los océanos y oxidaría la superficie. Así, la presencia de grandes cantidades de oxígeno en la atmósfera de un planeta lejano sería una señal de la posible presencia de vida.

El telescopio espacial James Webb de la NASA, cuyo lanzamiento está previsto para finales de esta década, puede ser una herramienta definitiva en la detección de los gases de estos mundos alienígenas. Loeb y Maoz han creado un espectro sintético, replicando lo que el telescopio sería capaz de ver si examinara un planeta habitable orbitando una enana blanca. Descubrieron que tanto el oxígeno y como el vapor de agua sería detectable con solo unas pocas horas de observaciones. El James Webb «ofrece la mejor esperanza de encontrar un planeta habitado en el futuro cercano», afirma Maoz.

J. DE JORGE | ABC.es

sábado, 6 de octubre de 2012

Criaturas extremófilas podrían vivir en planetas no habitables

Criaturas extremófilas podrían vivir en planetas no habitables
Un grupo de investigadores de Ciencias Exoplanetarias de la NASA, del Instituto de Tecnología de California, acaba de llegar a la sorprendente conclusión de que la vida, después de todo, podría existir incluso en los planetas más extraños y aparentemente inhóspitos del Universo. La investigación será publicada en Astrobiology.

Hasta el momento, los astrónomos han descubierto cerca de 800 planetas más allá del Sistema Solar. Muchos de ellos tan calientes que su superficie está, literalmente, derritiéndose, o tan fríos que son auténticas bolas de hielo moviéndose en órbitas irregulares alrededor de estrellas muy diferentes al Sol. El objetivo sigue siendo el de encontrar un mundo gemelo del nuestro, o que por lo menos comparta con la Tierra algunas de sus características principales. Características que permitan la existencia de vida tal y como la conocemos.

Pero, ¿y si la vida pudiera arraigar también en los planetas más extremos? "Cuando hablamos de un planeta habitable -explica Stephen Kane, autor principal del artículo- nos estamos refiriendo siempre a un mundo en el que pueda existir agua en estado líquido. Y para eso un planeta necesita estar a la distancia adecuada de su estrella, de forma que no sea ni demasiado caliente, ni demasiado frio".

Es lo que se conoce como "zona de habitabilidad" de una estrella, y depende del tamaño y de la temperatura del astro. Por ejemplo, la "zona habitable" de estrellas pequeñas y frías estará muy cerca de ellas, mientras que la de soles muy grandes y calientes deberá, por fuerza, estar más lejos.

Kane y su colega Dawn Gelino han trabajado largos años para crear un "Catálogo de zonas habitables", calculando el tamaño y la distancia a la que se encuentran esas órbitas privilegiadas en todos y cada uno de los sistemas planetarios descubiertos hasta ahora.

Sin embargo, no son muchos los planetas que, como la Tierra, ocupen la órbita adecuada y permanezcan, además, en ella y a una distancia más o menos constante de su estrella. Muy al contrario, muchos de los exoplanetas descubiertos recorren órbitas muy excéntricas, lo que les lleva a menudo a acercarse y alejarse periódicamente de sus estrellas.

"Esa clase de mundos - continúa Kane- pasan sólo una pequeña parte del tiempo en la zona habitable, lo cual puede implicar, por ejemplo, que se calienten mucho durante cortos espacios de tiempo entre largos y fríos periodos invernales. O que deban soportar, periódicamente, picos de un calor o un frio extremos".

Pero Kane piensa que el hecho de que todos esos mundos sean tan diferentes al nuestro no significa necesariamente que no puedan albergar vida. "Los científicos -asegura Kane- han hallado en la Tierra formas microscópicas de vida que pueden resistir en las condiciones más extremas.

Algunos organismos pueden reducir su metabolismo prácticamente a cero para sobrevivir a largos periodos de frío. Y sabemos que otros pueden soportar condiciones de calor extremo si están protegidos por una capa de agua o de roca. Se han estudiado incluso organismos terrestres (como ciertas esporas, bacterias y líquenes) que han demostrado ser capaces de sobrevivir en ambas clases de ambientes, e incluso en las condiciones más extremas del espacio exterior"...

José Manuel Nieves | ABC.es

martes, 25 de septiembre de 2012

Los ingredientes básicos de la vida, comenzaron su viaje a la Tierra sobre partículas de hielo

Los ingredientes básicos de la vida, comenzaron su viaje a la Tierra sobre partículas de hielo
Investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en Pasadena, California, han logrado desarrollar en laboratorio mezclas de sustancias orgánicas, en concreto moléculas que contienen carbono, en hielo. Quizás esto no diga mucho a la mayoría, pero si se tiene en cuenta que ése es el proceso que pudo haber «inyectado» la vida en la Tierra desde el espacio, el experimento se vuelve mucho más interesante. El objetivo del estudio, publicado en la revista Astrophysical Journal Letters, es entender mejor cómo nuestro planeta dejó de ser un mundo inerte para convertirse en un hervidero biológico.

El equipo ofrece la primera mirada directa a la química orgánica que se produce en las partículas de hielo en los lugares más fríos de nuestro Sistema solar, incluso entre las estrellas. Los científicos creen que los ingredientes básicos de la vida, como el agua y la materia orgánica, comenzaron su viaje a la Tierra sobre estas solitarias partículas de hielo. El hielo y los compuestos orgánicos pudieron haber encontrado su camino en cometas y asteroides que luego cayeron a la Tierra, de forma que resultara una inyección de ingredientes «prebióticos» que diera el empujón a la aparición de la vida. La teoría, claro está, resulta controvertida.

Los distintos pasos necesarios para pasar de compuestos orgánicos helados a mohos acuáticos no están claros, pero los nuevos hallazgos ayudan a explicar cómo funciona el proceso. Los experimentos de laboratorio muestran que la materia orgánica puede comenzar el tratamiento que necesita para convertirse en prebiótica mientras todavía está congelada en el hielo. «Los pasos básicos necesarios para la evolución de la vida pudieron haber comenzado en las regiones más frías del Universo», dice Murthy Gudipati, autor principal del nuevo estudio en el JPL. «Nos sorprendimos al ver la química orgánica desarrollándose en hielo, a esas temperaturas tan frías en nuestro laboratorio».

Los compuestos orgánicos que se observaron en el estudio se llaman, nada menos, hidrocarburos aromáticos policíclicos o PAHs. Estas moléculas ricas en carbono se pueden encontrar en la Tierra como productos de combustión: por ejemplo, en las barbacoas, el hollín de las velas e incluso salen del tubo de escape de los coches. También han sido vistos por todo el espacio en los cometas, asteroides y otros objetos distantes. El telescopio espacial Spitzer de la NASA ha detectado los PAHs en los discos de formación de planetas alrededor de las estrellas, en los espacios entre las estrellas y en galaxias remotas.

El equipo del JPL imitó el ambiente de las moléculas heladas PAHs en el frío del espacio, a temperaturas tan bajas como -268 grados Centígrados. En primer lugar, bombardearon las partículas con radiación ultravioleta similar a la de las estrellas. Después, para determinar los productos de la reacción química, se utilizó un tipo de sistema de láser conocido como MALDI, que implica desintegrar el hielo con láser en las bandas infrarroja y ultravioleta.

Búsqueda de vida extraterrestre

Los resultados revelaron que los HAPs se había transformado: se habían incorporado los átomos de hidrógeno en su estructura, convirtiéndose en compuestos orgánicos más complejos. Según los científicos, éste es el tipo de cambio que tendrá que producirse si el material fuera a convertirse eventualmente en aminoácidos y nucleótidos, trozos de proteína y ADN, respectivamente.

Otra ventaja para la investigación es que podría explicar el misterio de por qué las HAPs aún no han sido identificadas en granos de hielo en el espacio. Los nuevos hallazgos muestran que los HAPs, una vez que se adhieren a la superficie de hielo, se transforma químicamente en otras sustancias orgánicas complejas, explicando por qué no puede ser visto.

Según los científicos, estos resultados sugieren que los primerísimos ladrillos para la vida podrían haber comenzado ya en las regiones muy frías del Universo, lo que da paso a la pregunta de si podrían surgir también en otros lugares más allá de nuestro Sol. Los investigadores no lo saben, pero creen que estos estudios ayudan a la incansable búsqueda de la vida fuera de la Tierra.

ABC.es

martes, 26 de junio de 2012

Contactaremos con extraterrestres en dos décadas

Contactaremos con extraterrestres en dos décadas
Tenemos mejores condiciones que nunca para detectar vida fuera de la Tierra. Y también para captar señales de una posible inteligencia extraterrestre, algo que probablemente sucederá a lo largo de las próximas dos décadas. Estas son algunas de las conclusiones de la conferencia SETICon 2, celebrada en Santa Clara, California, durante el pasado fin de semana.

Durante dos días, decenas de especialistas se han reunido en Santa Clara para compartir ideas y analizar las posibilidades de encontrar, en un futuro próximo, vida fuera de la Tierra. Algo que, según la opinión general de los participantes, podría estar a punto de suceder.

La conferencia SETICon 2 se centró en esta ocasión en los recientes hallazgos del telescopio espacial Kepler, de la NASA, dedicado en exclusiva a buscar planetas parecidos al nuestro y que lleva desde 2009 "peinando" sistemáticamente miles de estrellas a nuestro alrededor y que ha descubierto ya 2.300 exoplanetas (muchos de ellos a la espera aún de confirmación) en los que no se descarta la posibilidad de que haya surgido alguna forma de vida.

Tal y como dijeron muchos de los oradores, la misión Kepler ha permitido a los "cazaplanetas" encontrar mundos situados lejos de sus estrellas, y no pegados a ellas como sucede con la mayor parte de los descubrimientos anteriores. Y lo que es más, los nuevos telescopios son capaces, también, de encontrar planetas pequeños, del tamaño del nuestro y de composición similar, lo que aumenta las posibilidades de que por lo menos algunos de ellos sean aptos para la vida tal y como nosotros la conocemos...

José Manuel Nieves | ABC.es

sábado, 21 de abril de 2012

Los cráteres pueden ser nichos de vida en Marte

Los cráteres pueden ser nichos de vida en Marte. Nicolle Rager-Fuller/NSF
Los cráteres provocados por impactos de asteroides son uno de los lugares elegidos por los astrobiólogos para encontrar rastros de vida primitiva que también podrían existir en otros planetas, como el vecino Marte.

Ahora, un equipo de investigadores escoceses, dirigidos por Charles Cockell, de la Universidad de Edimburgo, acaban de descubrir, en uno de estos inhóspitos entornos, colonias de microbios. Se trata del impresionante agujero dejado por un impacto ocurrido hace 35 millones de años, que tiene 85 kilómetros de diámetro y 1,5 de profundidad.

Para los astrobiólogos, estos resultados son una prueba más de que estos cráteres son un importante refugio profundo para microorganismos que buscan protegerse de los avatares que hay en la superficie, más afectada por el cambio estacional, desde grandes calentamientos globales a edades deehielo.

Pero no sólo en la Tierra tienen esta función, sino que, como publican en la revista 'Astrobiology' esta semana, estos cráteres también pueden ocultar vida en Marte, por lo que creen que habría que perforar en la superficie de este planeta para comprobar si existe o no.

Los investigadores de la universidad de Edimburgo perforaron casi dos kilómetros bajo el cráter de Chesapeake. Encontraron que los microbios estaban distribuidos de forma irregular por las rocas, lo que sugiere que el medio ambiente continúa cambiando 35 millones de años depués del impacto...

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

jueves, 19 de abril de 2012

Proponen construir exobots para buscar vida en el Universo

Proponen construir exobots para buscar vida en el Universo
Robots autónomos autorreplicantes podrían ser la solución para explorar el universo, encontrar e identificar vida extraterrestre, y también para limpiar nuestra órbita de desechos, de acuerdo con un ingeniero de la Universidad Penn State, con ocasión del medio siglo de búsqueda activa de inteligencia extraterrestre.

"La premisa básica es que la exploración espacial humana debe ser altamente eficiente, rentable y autónoma, pero la colocación de seres humanos más allá de la órbita baja de la Tierra está llena de dificultades políticas, económicas y técnicas", afirma John D. Mathews, profesor de Ingeniería Eléctrica en un artículo publicado en el último número de la Revista de la Sociedad Interplanetaria Británica.

Si los extraterrestres están ahí fuera, tienen los mismos problemas que nosotros, necesitan conservar sus recursos y se ven limitados por las leyes de la física, pueden no estar dispuestos a reunirse con nosotros, según Mathews.

Él sugiere que "sólo mediante el desarrollo y la implementación de una nave espacial robótica autorreplicante, y el consiguiente sistema mejorado de comunicaciones, la raza humana podría, de manera eficiente, explorar incluso el cinturón de asteroides, dejar atrás las vastas extensiones del Cinturón de Kuiper, la Nube de Oort, e ir más allá".

Mathews supone que cualquier extraterrestre tendría que seguir un camino similar en las estrellas, consistente en el envío de los robots en lugar de los seres vivos. "Si ellos son como nosotros, también tendrán un gobierno disfuncional y todos los demás problemas que nos aquejan", dijo Mathews. "Ellos no quieren gastar mucho para comunicarse con nosotros".

Para minimizar el coste, sugiere que los primeros robots se fabriquen en la Luna para aprovechar los recursos y la menor gravedad. Señala que tenemos la tecnología para crear estos exobots ahora, a excepción de una fuente de alimentación compacta.

Para crear una red de robots autónomos, capaces de pasar información a los demás y volver a la tierra, los vehículos deben ser capaces de identificar su ubicación exacta y determinar el tiempo. Con estos dos bits de conocimiento, deben ser capaces de determinar donde están el resto de robots y dirigirlos con un rayo láser infrarrojo para transmitirles datos.

EUROPA PRESS

domingo, 15 de abril de 2012

Ken Nealson: Es 100% seguro que hay vida ahí fuera

Ken Nealson: Es 100% seguro que hay vida ahí fuera
A la pregunta de si estamos solos en el universo, Ken Nealson, catedrático de Geobiología de la Universidad del Sur de California (EE UU) y astrobiólogo de la NASA, lo tiene claro. Si ciertas bacterias son capaces de sobrevivir a las condiciones más extremas de la Tierra, incluso sin oxígeno, es más que probable encontrarlas en otros planetas. Pero hasta que se descubran, los científicos como Nealson deben averiguar todo lo que estos microorganismos nos deparan aún en la Tierra.

Los humanos solo comemos una cosa, carbono orgánico; y solo respiramos otra, oxígeno. Así funciona la vida, “o eso creemos”, asegura Ken Nealson. “Sin embargo las bacterias comen todo tipo de materia (compuestos inorgánicos como el sulfuro, hidrógeno, amonio, entre otros), en realidad cualquier cosa de la que obtienen electrones, y pueden interactuar con cualquier elemento químico que aparece en la tabla periódica”, subraya el microbiólogo.

En cuanto a lo que respiran, no es solo oxígeno, sino también CO2, sulfito, nitrato y otras sustancias. Incluso son capaces de aprovecharse de una roca sólida como sustituto del oxígeno, es decir ‘respirar rocas’, como dicen coloquialmente los científicos al hablar del transporte extracelular de electrones descubierto hace dos décadas y que sigue sin aparecer en los libros de texto.

“Años más tarde descubrimos que al quitar la roca del experimento y añadir electrodos, lo único que ‘respiran’ estas mismas bacterias son los electrodos. Forman una capa a su alrededor y le proporcionan electrones, y por tanto energía”, detalla Nealson. Como estos microorganismos pueden comer cualquier cosa, los científicos probaron con residuos humanos e industriales para producir electricidad. Y lo consiguieron.

Bacterias que purifican el agua

“Parece muy bonito para ser cierto, pero lo es, aunque no va a solucionar la crisis energética”, advierte el experto estadounidense, quien añade que no solo se puede crear electricidad sino también purificar el agua y eliminar los contaminantes sin ningún soporte electrónico. El equipo de Nealson está intentando diseñar esta tecnología barata y ecológica en aldeas africanas donde la gente podría traer sus residuos cada día y obtener agua limpia a cambio.

Según el investigador, “en los próximos 5 o 10 años, veremos la primera aplicación legítima a este proceso”, porque hay unas 15 empresas de todo el mundo que ya están intentando aplicarlo. “Es una buena tecnología verde que solo usa materiales biológicos como fuente, trabaja muy rápido y produce bastante energía”.

Sin embargo, aún es necesario abaratarla si lo que se pretende es abastecer a todo un poblado de países empobrecidos. “Hay una parte muy barata, la del electrodo que no cuesta casi nada y las bacterias que son gratuitas (puedes cultivar cuantas necesites), pero la otra parte requiere platino en el electrodo, que es lo que cataliza el oxígeno convertido en agua”, indica el investigador.

En el laboratorio de Nealson han obtenido recientemente esta misma reacción de electrones y oxígeno utilizando bacterias que se pueden poner en un cátodo (electrodo negativo del que parten los electrones) para eliminar el platino, lo que para el microbiólogo es “una gran victoria”. Pero aún hay más, Nealson asegura que se podría conseguir todo un proceso bacteriológico con células solares, es decir, las bacterias se podrían alimentar de luz solar, y para ello no quedan más de 10 o 15 años. “Valdrá la pena esperar”.

Hasta entonces, la microbiología deberá intentar descubrir lo que oculta el microscopio. Por ahora, gracias a mejores métodos moleculares para ver a las bacterias, los científicos han descubierto que “solo somos capaces de cultivar cerca del 0,1% de todas las bacterias que vemos en el microscopio”, afirma el experto. Pero la pregunta que se hacen los microbiólogos es “¿qué hacen realmente las otras bacterias que no podemos cultivar?”

“Es completamente desconocido. Al mirar sus cromosomas se podría averiguar cómo actúan pero todavía no se ha probado; y no se puede demostrar si no se pueden cultivar”, testifica Nealson.

Microorganismos extraterrestres

De los microorganismos que ya se conocen, lo que más sorprende a este microbiólogo que se niega a jubilarse aún es lo resistentes que son. Cuando Nealson empezó a estudiar microbiología, no podía imaginarse que las bacterias sobrevivirían a más de 100 ºC. No obstante, en los años ’70, se descubrió que había bacterias que vivían en los géiseres del Parque Nacional de Yellowstone (EE UU).

La vida microbiana se ha adaptado a la salinidad, a la temperatura, al pH, a la aridez, a la radiación, y a la presión. Durante años se pensó que uno de los lugares más desérticos de la Tierra –el desierto de Atacama en Chile– era estéril, pero al mirar en el interior de las rocas se observó todo tipo de vida. Río Tinto en Huelva es otro de los lugares “más fascinantes de la Tierra”, para Nealson. “Muchos de estos entornos extremos te hacen pensar de forma diferente sobre la posibilidad de encontrar vida en otros planetas, y Río Tinto en Huelva es uno de ellos”, apunta.

Desde que empezó a conocer la habilidad de las bacterias, el interés de Nealson por hallar vida microbiana fuera de la Tierra creció. Las misiones del telescopio espacial Hubble han sido determinantes. En los últimos 10 años, sus datos han demostrado que existen millones de planetas que se parecen a la Tierra. “Pero estos planetas están a muchos años luz de nosotros. Incluso si obtienes una señal de alguno de ellos (una que se pudo generar hace 100 años), llevará 1.000 años llegar allí a la velocidad a la que viajamos ahora. Es fascinante pero frustrante a la vez”, manifiesta el experto, que lo tiene claro: “Es 100% seguro que hay vida ahí fuera”.

El problema es cómo encontrarla. “Cuando una misión de la NASA planea ir a Júpiter o Saturno –al que se tarda ocho años en llegar–, o incluso más lejos, a Neptuno, el tiempo de ir y volver, has perdido un tercio de tu carrera, y a lo mejor fracasa”.

Vida en el sistema solar

Sin salir del sistema solar, desde el punto de vista de un microbiólogo, hay diferentes lugares en los que algunos organismos que habitan la Tierra podrían sobrevivir. Por ejemplo las lunas de Júpiter: Europa, Calisto y Ganímedes. “No sabemos exactamente lo grueso que es el hielo ni cómo es el agua debajo, pero seguro que en cada una de estas lunas hay más agua de la que tenemos en la Tierra”, señala Nealson. El agua líquida es esencial para vida como la nuestra pero “lo que es esencial es el líquido”.

Otro lugar donde buscar es una luna de Saturno, Encélado, que rodea uno de los anillos del planeta. “Siempre ha tenido agua congelada”. Titán, otra de las lunas de Saturno, “no tendría vida como la conocemos porque hace demasiado frío”, pero tiene metano y etano líquidos. “Supongo que hay diferente tipo de vida allí”, insiste el investigador que asegura que esta vida sería “tan rara” que “ninguna de las reglas de química con las que hemos crecido tendría entonces sentido”.

“Si no piensas en cosas como estas te vuelves muy geocéntrico sobre la búsqueda de vida y te perderías cosas muy interesantes. Sea el tipo de vida que sea, va a necesitar energía y deberíamos ser capaces de ver los lugares donde la energía es consumida”.

Hasta que se descubran los primeros indicios de vida extraterrestre, hay mucho trabajo por hacer en la Tierra, porque “aún se desconoce el potencial de la Microbiología y es una oportunidad mayor de lo que uno imagina”. Uno de los ejemplos que da Nealson es la corrosión (de buques, cañerías, etc.) en EE UU, que supone un gasto de más de 200.000 millones dólares al año. La inversión en el estudio de los microbios que provocan la corrosión “sería un avance”. Solo con reducir un 2% el ritmo de la corrosión, se recuperarían 400 millones dólares al año.”Ahora toca convencer para obtener financiación”, afirma el investigador.

Y para convencer basta con recordar que el 99,9% de las bacterias son nuestras amigas. Muy pocas son realmente dañinas. “El planeta y el cuerpo humano funcionan gracias a las bacterias buenas. Lo único es que todavía no hemos aprendido esta lección”, concluye Nealson.

Adeline Marcos | SINC

domingo, 1 de abril de 2012

Nuevos indicios de que los cometas pudieron traer la vida a la Tierra

Nuevos indicios de que los cometas pudieron traer la vida a la Tierra
Un equipo de investigadores de la NASA ha descubierto nuevos indicios que apoyan la teoría de que la vida pudo llegar a la Tierra a bordo de los cometas.

El experimento, presentado por Jennifer G. Blank en la reunión anual de la Sociedad Química Americana, recreó, con potentes 'disparos' de laboratorio y un modelo informático, las condiciones que existían en los cometas cuando bombardearon la Tierra a una velocidad de 25.000 kilómetros por hora. Este trabajo forma parte del intento de comprender cómo los aminoácidos y otros elementos de los primeros seres vivos aparecieron en un planeta que llevaba miles de años vacío y desolado.

Los aminoácidos son componentes de las proteínas, que son fundamentales en cualquier forma de vida, desde las bacterias a las personas. "Nuestra investigación demuestra que los bloques que construyeron la vida pudieron seguir intactos pese al impacto y la onda expansiva que producía el impacto del cometa", señala Black.

En su opinión, esto demuestra que "los cometas podrían haber sido realmente los vehículos perfectos para traer aquí los ingredientes químicos que se consideran básicos para que evolucione la vida, los aminoácidos, el agua y la energía".

En realidad, son bloques de gases, agua, hielo, polvo y roca que los astrónomos llaman 'bolas de nieve' sucias, y pueden tener más de 15 kilómetros de diámetro. Normalmente, orbitan en torno al Sol, en el cinturón de Kuiper, más allá de los planetas, pero de cuando en cuando logran introducirse en el sistema y son visibles en el cielo.

Hace miles de millones de años, sin embargo, cometas y asteroides bombardeaban la Tierra con frecuencia. De hecho, uno de ellos pudo dar origen a la Luna, donde se ven los muchos impactos que también sufrió, dado que no tiene biosfera ni placas tectónicas que los haya ocultado y transformado.

Las evidencias científicas apuntan que la vida terrestre comenzó tras acabar el 'último gran bombardeo', hace unos 3.800 millones de años. Anteriormente, hacía demasiado calor como para que nada sobreviviera. De hecho, los fósiles más primitivos tienen unos 3.500 millones de años, lo que supone que la vida se originó muy rápido.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

sábado, 3 de diciembre de 2011

Buscan en subsuelo de Río Tinto vida microbiana similar a la de Marte

Buscan en subsuelo de Río Tinto vida microbiana similar a la de Marte
El Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) ha perforado el subsuelo del río Tinto en la zona de Peña del Hierro (Huelva) en busca del tipo de vida microbiana responsable de sus características, similares a las que podrían desarrollarse en el planeta Marte.

Según ha informado el centro en un comunicado, esta perforación se enmarca en el proyecto 'Vida Subterránea en la Faja Pirítica Ibérica' (IPBSL) y se prolongará durante los próximos meses.

Esta actuación es heredera del proyecto MARTE, un proyecto de colaboración entre el Centro de Astrobiología y la NASA que tuvo lugar en la Faja Pirítica durante el periodo comprendido entre 2003-2006.

El proyecto IPBSL pretende caracterizar en profundidad los ecosistemas detectados durante el desarrollo del proyecto MARTE, los cuales son responsables del característico ácido sulfúrico e ión férrico que le dan al río Tinto una singular coloración.

Estos ecosistemas podrían ser similares a los del planeta Marte y serían responsables de algunas de las características detectadas en dicho planeta, como la presencia de sulfatos (jarosita) y óxidos de hierro (hematites) o la generación de metano.

El proyecto está financiado por el programa "Ideas" de la Fundación Europea para la Ciencia y planea, aparte del estudio geofísico que ha permitido detectar las zonas de mayor interés geomicrobiológico y la perforación, la toma de muestras para estudios geológicos y microbiológicos, así como una posterior distribución de sondas en los pozos que permitirán medir en tiempo real las actividades metabólicas detectadas en el subsuelo de la Faja Pirítica.

Los datos generados por IPBSL servirán para evaluar con mayor precisión la posibilidad de que la vida se haya desarrollado en Marte, en sintonía con los datos que generará el robot Curiosity, que la semana pasada empezó su singladura espacial camino de Marte.

EFE