lunes, 15 de octubre de 2007

Nuevo radiotelescopio en busca de señales extraterrestres

Financiado por el cofundador de Microsoft, Paul Allen (AP)En el norte de California se encendió el interruptor de un enorme telescopio diseñado especialmente para buscar señales de vida extraterrestre. Financiado por el cofundador de Microsoft, Paul Allen, el sistema tendrá 350 antenas de seis metros y será uno de los más grandes del mundo.

Llamado formalmente Allen Telescope Array (ATA), el sistema será capaz de rastrear más de un millón de sistemas estelares con el fin de detectar señales generadas por seres inteligentes. Sus creadores esperan que el ATA les ayudará a localizar hacia el 2025 signos definitivos de vida extraterrestre.

El ATA es administrado por el Instituto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI, por sus siglas en inglés) y la Universidad californiana de Berkeley. "Para SETI, las capacidades técnicas de ATA aumentan exponencialmente nuestra capacidad para buscar señales inteligentes, y podrían llevar al descubrimiento de seres pensantes en otras partes del universo", dijo Seth Shostak, astrónomo de SETI.

El 11 de octubre, las primeras 42 antenas del sistema comenzaron a recolectar datos para analizar los posibles signos de vida extraterrestre y ayudar con radioastronomía convencional. Las primeras imágenes de prueba producidas por el sistema son mapas radiales de las galaxias de Andrómeda y del Triángulo.

El ATA es un sistema pionero por el novedoso diseño de las antenas que escanearán el cielo. Cada antena de 6 metros de largo está compuesta de un platillo producido en serie y de componentes listos para ser usados.

Cuando operen las 350 antenas, dicen sus creadores, se podrá recolectar información a una escala "sin precedente". El instrumento final podrá estudiar un área del cielo 17 veces más grande que el que alcanza el sistema que se encuentra en Nuevo México.

Se espera que ATA ayude a entender mejor fenómenos como las supernovas, los agujeros negros y los objetos astronómicos exóticos que han sido pronosticados, pero nunca observados. El sistema se encuentra en el observatorio de Hat Creek, California, situado unos 467 kilómetros al norte de San Francisco.

domingo, 7 de octubre de 2007

La creacion del primer cromosoma

Craig Venter - MANUEL ESCALERA. (El Pais)La posibilidad de crear una vida partiendo de elementos inertes está un paso más cerca. El científico estadounidense Craig Venter ha anunciado que su equipo ha conseguido sintetizar un cromosoma artificial. Los cromosomas son las macroestructuras que contienen los genes dentro del núcleo celular. El científico, uno de los padres del desciframiento del genoma humano, se propone probar si su supercomplejo funciona al meterlo en una bacteria.

Un gen es el libro de instrucciones para una función biológica, y un cromosoma es una cadena de ellos junto con todos los interruptores para activarlos o desactivarlos. Esto último es lo que el científico estadounidense Craig Venter, premio Príncipe de Asturias en 2006, afirma en una entrevista al periódico The Guardian que ha conseguido.

Para ello ha reconstruido los 381 genes de una bacteria llamada Mycoplasma genitalium. El resultado es una sucesión de 580.000 letras químicas (aaggctcgagtc...), que son las que codifican la información que hace que la bacteria se reproduzca o crezca. Venter todavía no ha probado si ese cromosoma funciona. Es el siguiente paso que quiere dar. De momento, según ha declarado, ha sustituido el cromosoma original de la bacteria por el suyo, y espera a que éste reproduzca las tareas del original. A este nuevo híbrido (parte natural, parte sintética) la ha bautizado como Mycoplasma laboratorium.

Ante el anuncio de Venter, ya hay quienes creen que se trata sólo de un alarde técnico -montar sin errores una enorme cadena-, como ha declarado el genetista católico italiano Angelo Vescovi. Venter, sin embargo, confía en que pueda tener usos más prácticos, como curación de enfermedades (si se sustituye un cromosoma con instrucciones erróneas por uno correcto).

sábado, 18 de agosto de 2007

Una proteina de 450 m.a. desvela los pasos de la evolucion

Una proteína de 450 millones de años desvela los pasos de la evoluciónCientíficos de la Universidad de Oregón y de Carolina del Norte (Estados Unidos) han recreado, por primera vez, la estructura atómica de una proteína de hace 450 millones de años. Cada uno de los 2.000 átomos de esta proteína se ha localizado en un mapa detallado.

El trabajo ha permitido conocer cómo la evolución ha modelado en millones de años esta maquinaria molecular a nivel atómico, hasta alcanzar la versión actual. Algunos de estos cambios en las funciones de los genes hoy son cruciales para nuestro organismo, escriben en la revista «Science».

Entender en detalle cómo las proteínas -los caballos de carga de cada célula- han evolucionado en el tiempo era casi una misión imposible porque no había proteínas antiguas aptas para su estudio. Así que los investigadores Thornton y Jamie Bridghamver utilizaron sofisticadas técnicas de computación para «resucitar» la antigua proteína humana. Volvió a la vida, tras recrear su secuencia genética y sintetizar la proteína en una célula humana.

Concentraron sus esfuerzos en una proteína conocida como «receptora glucocorticoide» que juega un rol clave en la respuesta del organismo ante el estrés humano, al utilizar una hormona conocida como cortisol. Sólo se necesitaron siete mutaciones en 450 millones de años para desarrollar esta función biológica esencial.

Hasta pudieron deducir el orden en el que se sucedieron los cambios, ya que ciertas alteraciones habrían provocado la pérdida total de las funciones de la proteína, si otras modificaciones dejaban de utilizarse.Para reconstruir la larga historia de esta proteína, los investigadores utilizaron un banco de donantes que contenía un gran número de secuencias de los receptores modernos.

Además crearon una imagen tridimensional de la proteína tal como era hace 450 millones de años, recurriendo a una técnica de cristalografía con rayos X que permitió localizar el emplazamiento de cada uno de sus 2. 000 átomos. Después, utilizando la estructura de cristal de este recuperado ancestro, introdujeron los cambios que condujeron a la evolución del receptor glucocorticoide.

«Nunca antes habíamos podido remontarnos tan atrás en el tiempo y ver los mecanismos por los cuales funciona la evolución de una máquina molecular a la escala atómica», explicó Joe Thornton, biólogo de la universidad de Oregon y principal autor de esta investigación. «Vimos cómo la evolución actuó sobre la estructura antigua de la proteína para producir una nueva función crucial para el humano actual».

jueves, 26 de julio de 2007

Hipotesis sobre la quimica que permitio la aparicion de vida en la Tierra

Ken DillAntes de que la vida emergiese en la Tierra, un tipo primitivo de "metabolismo" o una maquinaria de duplicación comparable al ARN, tuvo que preparar el escenario. Pero, ¿qué precedió a estos pasos prebióticos? Ken Dill, profesor de química farmacológica, y Justin Bradford, ambos de la Universidad de California en San Francisco, han desarrollado un modelo que explica cómo procesos químicos y físicos, simples y bien conocidos, pudieran haber puesto los cimientos de la vida.

La idea básica es que las leyes elementales de las interacciones químicas dan margen a un tipo de selección natural a microescala: las enzimas pueden cooperar y competir entre sí de maneras sencillas, llevando a arreglos que pueden volverse estables.

Los científicos comparan este proceso químico de "búsqueda, selección, y memoria", con otro proceso bien estudiado: distintos ritmos de descargas neuronales en el cerebro que causan la aparición de conexiones nuevas entre neuronas, y finalmente llevan al "cableado eléctrico" maduro del cerebro. De manera similar, las hormigas, insectos sociales, exploran primero al azar, luego descubren el alimento, y posteriormente construyen una memoria a corto plazo para toda la colonia utilizando huellas químicas.

También comparan los pasos químicos a los principios de evolución de Darwin: selección al azar de rasgos en organismos diferentes, selección de los rasgos mejor adaptados al entorno, y entonces la transmisión generacional de los rasgos mejor adaptados (y presumiblemente la desaparición de aquellos individuos con rasgos menos adaptados).

Al igual que estos procesos más obvios, las interacciones químicas en el modelo propuesto incluyen competencia, cooperación, innovación y una preferencia por la coherencia.

El modelo se centra en enzimas, que funcionan como catalizadores, compuestos que aceleran grandemente una reacción sin quedar modificados al final del proceso. Los catalizadores son muy comunes en los sistemas vivos, así como en los procesos industriales. Muchos investigadores creen que los primeros catalizadores primitivos en la Tierra no fueron sino las superficies de arcillas u otros minerales.

En su forma más simple, el modelo muestra cómo dos catalizadores en una solución, A y B, cada uno catalizando una reacción diferente, podrían acabar formando lo que los científicos llaman un complejo, AB. El factor decisivo es la concentración relativa de sus "compañeros deseados". El proceso podría transcurrir así: el catalizador A produce un agente químico que usa el catalizador B. Puesto que B normalmente busca este agente químico, a veces B será atraído hacia A si su agente químico "deseado" no está disponible por ningún otro medio en las cercanías. Como resultado, A y B se acercarán, formando un complejo.

La palabra "complejo" es importante porque muestra cómo interacciones químicas simples, con pocos participantes, y siguiendo leyes químicas básicas, pueden llevar a una combinación nueva de moléculas de mayor complejidad. El surgimiento de la complejidad, sea en sistemas neuronales, sistemas sociales, la evolución de la vida, o la organización del universo entero, ha sido durante mucho tiempo un gran enigma, sobre todo al tratar de averiguar cómo emergió la vida.

Este modelo simple muestra una ruta creíble hacia este tipo de complejidad.

lunes, 16 de julio de 2007

Evidencias sobre la utilidad del ADN basura

El estudio, con participación del CSIC, aparece en Science. La investigación refuerza la idea de que es necesario descifrar esta parte del genoma, que constituye el 95% del ADN humano. El estudio describe una secuencia del ADN basura crucial para el funcionamiento del gen de la hormona del crecimiento.

El estudio refuerza la idea de que es conveniente descifrar esta parte del genoma, considerado hasta fecha reciente por buena parte de la comunidad científica como intrascendente, ante la hipótesis de que podría abrir nuevos campos de investigación médica, entre otras aplicaciones.

En este caso particular, los autores han analizado en ratones un elemento denominado SINEB2, que aparece repetido en el ADN de multitud de mamíferos y, en menor medida, en el ser humano. Según sus conclusiones, la activación de esta secuencia determina la expresión del gen de la hormona del crecimiento.

La función de este elemento repetido ya había sido asociada con anterioridad a la respuesta a estrés celular o frente a la infección por un virus.

El investigador del CSIC y coautor del trabajo, Lluis Montoliu, que trabaja en el Centro Nacional de Biotecnología (del CSIC), en Madrid, explica la principal motivación de este estudio: “Tratamos de dar sentido al ADN que parecía no importarle a nadie porque no codifica genes. El estudio avala la idea de que hay información de indudable relevancia en el ADN intergénico, el mal llamado ADN basura”.

En concreto, el equipo ha demostrado que determinadas alteraciones de SINEB2, adyacente a la hormona del crecimiento del ratón, provocan la pérdida de expresión de este gen, implicado en el crecimiento de las células, en la mitosis, el envejecimiento y la longevidad. El déficit de esta hormona en el organismo propicia, por ejemplo, enanismo.

La relevancia del hallazgo estriba en que esta alteración de SINEB2, que se sitúa en regiones muy alejadas del cuerpo del gen del crecimiento, provoca el mismo efecto que si se mutara directamente la zona codificante de la propia hormona: en ambos casos, se pierde la expresión del gen.

Montoliu contextualiza el trabajo: “Habitualmente, las enfermedades asociadas a la función anómala de un gen radican precisamente en una alteración de ese mismo gen. No obstante, se encuentran con frecuencia pacientes con síntomas que indican que la función de ese gen está alterada sin que se observe ninguna mutación en el mismo”.

En muchos de estos supuestos, según el investigador del CSIC, la explicación de la patología se encuentra en zonas reguladoras del genoma intergénico, incluso en áreas alejadas del propio gen. “Tal es el caso de las alteraciones encontradas en SINEB2”, apunta Montoliu.

El estudio del genoma se asoció en sus inicios al estudio de los genes, los codificadores de proteínas (conocidas como los ladrillos de la vida). El ADN codificante constituye una pequeña parte del genoma completo, en torno al 5% en humanos. “El resto del genoma, compuesto de secuencias repetidas o no codificantes, se desechó inicialmente en los laboratorios y pronto fue bautizado con el nombre ADN basura”, recuerda el investigador del CSIC.

Montoliu y su equipo trabajan desde hace varios años en una de esas partes olvidadas, el ADN intergénico. Es un área de difícil análisis, debido a la abundancia de secuencias repetidas.

El investigador del CSIC recuerda cómo ha evolucionado la opinión de los investigadores sobre esta parte del genoma: “En los últimos años, la comunidad científica ha tenido que admitir que el ADN intergénico contiene muchas de las claves que permiten explicar por qué los genes se activan en determinados momentos del desarrollo, o por qué lo hacen en unas células y no en otras”.

Y añade: “A medida que pase el tiempo descubriremos más enfermedades o disfunciones genéticas causadas por una función alterada o anómala de un elemento alojado en esta parte del genoma”.

El trabajo ha sido dirigido por la investigadora Victoria Lunyak, de la Universidad de California San Diego, y ha contado con la colaboración de Montoliu y de otros dos miembros de su equipo, Rosa Roy y Ángel García.

sábado, 14 de julio de 2007

La seleccion natural puede actuar muy rapido

Muestra de mariposas

La vuelta de una mariposa masculina tropical, que había prácticamente desaparecido por un parásito, muestra cuán rápido la teoría de la selección natural puede funcionar en la práctica.

Investigadores estudiaron a principios de 2006 en la isla de Savaii en el Pacífico Sur, el número de un tipo de mariposas llamadas Blue Moon. En ese entonces, los machos constituían únicamente el 1% de la población, pero a fines del mismo año, ese número había subido al 40%.

Los investigadores creen que el aumento se debe a la proliferación de 'supresores' de genes de una bacteria que es transmitida de la madre a sus crías y que mata solamente a los embriones machos previo a su nacimiento.

'Este es el cambio evolutivo más rápido que se ha observado nunca', dijo Sylvain Charlat, autor de un estudio y una tesis post-doctoral sobre el tema en la Universidad de California en Berkeley.

Para Charlat el estudio muestra que, como en este caso, cuando la población experimenta presiones selectivas muy intensas, la evolución actúa muy rápido.

'Generalmente pensamos en la selección natural como un proceso que actúa lento, en cientos o miles de años, pero este estudio muestra que pasó en un pestañeo en términos evolutivos', agregó Gregory Hurst, autor de una investigación sobre genética evolutiva en la Universidad College en Londres.

miércoles, 11 de julio de 2007

Debemos abrir la mente a nuevas formas de vida extraterrestre

Dibujo de extreterrestres, en el museo UFO, Roswell, Nuevo México (Foto: Eric Draper, AP)

Un informe de la Academia Nacional de las Ciencias de EEUU (NAS) recomienda a la comunidad científica que sea más flexible en sus búsquedas de vida extraterrestre.

Para la centenaria institución norteamericana, los científicos que buscan formas de vida extraterrestre están demasiado condicionados por su visión de la vida en La Tierra. En su opinión, nuestro modelo sólo es una de las posibles soluciones que el Cosmos ha podido dar.

Por ejemplo, los científicos siempre han estado interesados en localizar agua porque su presencia se asocia a todas las formas de vida en La Tierra. Pero, a falta de agua, ¿por qué no el metano? Bajo determinadas condiciones de presión y temperatura, sería posible imaginar un mundo con ríos de este compuesto en el que sus criaturas lo bebiesen y sirviese a sus organismo como el agua sirve a plantas y animales.

Precisamente, una de las lunas de Saturno, Titán, contiene cantidades apreciables de metano. El informe señala que el satelite saturnino es el primer candidato para albergar vida extraterrestre en el sistema solar; por delante de Marte. Aunque tampoco descarta la posibilidad de que allí exista. Las pruebas realizadas hace veinte años por la sonda Viking no dieron ningún resultado; pero según la NAS el problema pudo estar en que las formas de vida que buscaban eran demasiado cercanas a la terrestre.

Otras conjeturas demasiado "terrestres" se refieren a la forma en la que los seres vivos obtienen energía, y a la base química que sustenta su metabolismo. Sobre esto último, el informe señala que el carbono no es la única base posible. Tal y como señala a National Geographic John Baross, un oceanógrafo de la Universidad de Seattle, y director del informe, "una forma diferente de vida no necesariamente tiene que tener exactamente la misma química que la vida en La Tierra".

martes, 19 de junio de 2007

¿Se puede patentar la vida?

La pretensión de patentar una bacteria creada en el laboratorio suscita graves controversias que resuenan con los debates sobre si nuestra sociedad debe permitir que se patente el código genético.

Craig Venter, quien ya se hiciera famoso hace diez años por haber liderado desde su empresa Celera Genomics la carrera para concluir el primer mapa del del genoma humano, acaba de anunciar que ha solicitado una patente para el primer organismo vivo creado sintéticamente en sus laboratorios. Y, obviamente, como ya ocurriera a finales del siglo pasado, han vuelto a sonar las alarmas. Que alguien pueda ser propietario de una especie viva cuestiona la idea misma de naturaleza y, desde luego, nos obliga a repensar los fundamentos morales y jurídicos sobre los que se asienta nuestra idea de justicia social y de bien común.

La idea de Venter es fabricar el organismo más simple posible (con la cantidad de genes estrictamente necesaria para que pueda sobrevivir y que, al parecer, son 381). Semejante organismo funcionaría como una plataforma básica, una especie de hardware, que admitiría la inserción de fragmentos de ADN (que actuarían como si fueran paquetes de software especializado) que generarían sustancias plásticas o, por ejemplo, combustibles o fármacos. "Si hiciéramos algún organismo -explica Venter- que produjese combustible, podríamos estar ante el primer organismo de miles de millones o billones de dólares". Lo que su empresa está diciendo es que cuenta con el método para fabricar organismos capaces de producir energía barata o ayudar a corregir el cambio climático.

El asunto se hace más delicado cuando conectamos tales investigaciones con la producción de armas biológicas. Una posibilidad que para muchos cuestiona las pretensiones de quienes abogan por una biología de código abierto. La organización canadiense ETC Group ha anunciado que peleará para impedir que se conceda semejante patente. La patente reclama la propiedad de un organismo sintético al que le faltan ciertos genes que el inventor ha identificado como "no esenciales".

Estamos pues ante una nueva encrucijada que puede tener graves consecuencias. Sin detenernos en las de naturaleza medioambiental, aquí queremos resaltar la posibilidad de que se constituyera un monopolio en el ámbito de la biología sintética comparable a lo que representa Microsoft en el mundo del software. No es es extraño que se esté solicitando una moratoria en la concesión de la patente hasta que el debate social necesario se haya realizado.

La noticia está siendo muy debatida. Glyn Moody, por ejemplo, ha expresado su oposición a esta patente por motivos que compartimos y que merecen ser reproducidos. Su primer argumento alude a la imposibilidad de patentar una secuencia de ADN, que no es propiamente una invención, sino un descubrimiento, pues las secuencias que se recombinan ya existían en la naturaleza y eran parte de un patrimonio común y heredado.

También es muy inquietante que se apliquen las leyes de propiedad intelectual a un descubrimiento que podríamos calificar como el primer sistema operativo genómico y bloquear otros posibles mediante patentes implica repetir todos los errores que ya hemos cometido al admitir patentes en el software convencional.

lunes, 4 de junio de 2007

Los corales tienen mas genes que los humanos

Foto: Bette Willis

Los corales están entre los animales más simples de la naturaleza, pero pueden tener tantos o incluso más genes que los humanos. Y, algo sorprendente, aunque el coral está a gran distancia del Hombre hablando en términos evolutivos, en cambio posee muchos de los genes del sistema inmunológico que protegen a la especie humana contra las enfermedades.

Unos años atrás, unos investigadores en este tema predijeron que en los corales podrían encontrarse alrededor de 10.000 genes. Basándose en la tasa de descubrimiento de los genes, estiman que los corales quizá tengan tantos como 20.000 ó 25.000 genes, según el profesor David Miller del Centro de Excelencia en Estudios de Arrecifes Coralinos, del Consejo de Investigaciones Australiano.

La razón por la que una criatura simple tiene un repertorio genético tan enorme es un misterio, pero los científicos están entusiasmados con ello, porque los corales están cerca de la raíz del árbol evolutivo de todos los animales vivientes, y pueden desvelar nuevos datos sobre el origen de características tan complejas como los sistemas inmunológico y nervioso de los vertebrados.

Alrededor del 10 ó el 12 por ciento de los genes coralinos conocidos son sólo compartidos con los vertebrados; se trata de genes que se han perdido en todos los otros animales hasta ahora estudiados. Entre estos genes, los hay para el desarrollo de nervios, la visión, respuesta al estrés, y genes cruciales del sistema inmunológico.

En realidad tenemos mucho en común con los corales, aunque parezca no ser así. Por ejemplo, muchos de los genes involucrados en la inmunidad humana innata están presentes en ellos.

El sistema inmunológico de los corales es en la actualidad una caja negra. El cómo los corales lidian con la explosión mundial de las enfermedades que los aquejan, y la extensión en que son afectados por otros factores de estrés provocados por la actividad humana, son importantes interrogantes. La similitud que existe entre el repertorio de genes inmunológicos de los corales y el sistema inmunológico innato de los seres humanos implica que deben funcionar de manera similar. Por eso, los científicos tienen la esperanza de que lo que conocemos acerca de la salud humana se pueda quizá aplicar para comprender mejor las enfermedades de los corales.

Hay también una recompensa directa al proteger a los corales, explorando su repertorio inmunológico genético ancestral y cómo funciona en un animal simple, ganaremos una nueva perspectiva que nos ayudará en la batalla contra las enfermedades humanas. La riqueza del genoma coralino, inesperadamente rebosante de genes, está impartiendo nuevas enseñanzas sobre la evolución.

sábado, 26 de mayo de 2007

La secuenciacion del genoma humano cambiara la medicina

Los científicos estudian el significado exacto de los 3.000 millones de letras de ADN identificadas y su papel en la aparición de enfermedades. Francis Collins fija un plazo de «15 ó 20 años» para la revolución de las terapias.

La secuenciación del genoma humano se completó en 2003 después de años de trabajo y un tenso pulso entre la iniciativa privada y el proyecto público internacional que al final triunfó. Ahora la comunidad científica trata de desentrañar el significado exacto de los 3.000 millones de letras de ADN identificadas y su papel en el funcionamiento del organismo y en la aparición de enfermedades. Las consecuencias prácticas de este hito científico «están aún por llegar», ha asegurado Francis S. Collins, uno de los artífices del Proyecto Genoma Humano. Cuando lo hagan, en un plazo aproximado de 15 ó 20 años, revolucionarán multitud de tratamientos «y el mismo ejercicio de la medicina».

Collins, médico y genetista, fue la principal referencia estadounidense en el consorcio internacional convocado para secuenciar el genoma humano y, como tal, premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2001. Hoy dirige el Instituto de Investigación del Genoma, desde el que ahonda en las repercusiones médicas y biológicas de la secuencia del ADN.

La carrera por descifrar el genoma humano y todas sus implicaciones no ha hecho sino empezar, indica Collins. «Tenemos el manual de instrucciones y estamos empezando a leerlo, porque está escrito en un idioma raro de sólo 4 letras». En la actualidad opera el proyecto piloto 'Enciclopedia de los Elementos del ADN', ENCODE, con participación de 45 laboratorio de todo el mundo, uno de ellos en Barcelona. «Ha analizado un 1% del genoma secuenciado, pero está preparado para ampliar y trabajar con los 3.000 millones de letras del ADN».

Dado que casi todas las dolencias humanas arrancan de factores genéticos, conocer bien el genoma humano tendrá «enormes implicaciones médicas y terapéuticas», pero también sociales, éticas e incluso políticas.

«Se puede utilizar el genoma y la genética para curar el cáncer, y lo haremos algún día. Pero también puede utilizarse para mejorar el rendimiento deportivo, o la inteligencia, por ejemplo». Existe ya un intenso debate internacional sobre los usos no médicos de la genética, y también sobre las diferencias y las desigualdades que puede acentuar entre ricos y pobres, entre quienes tengan acceso a determinados tratamientos y los que queden excluidos de ellos.

Alerta además del frecuente uso «fraudulento de la genética en el mercado». A menudo, las pruebas que se ofrecen por internet para averiguar el perfil genético del paciente o el riesgo de determinadas enfermedades, no están homologadas ni garantizan resultados. «Son un timo».

martes, 15 de mayo de 2007

El reloj biologico de los hombres

Fotomontaje de espermatozoides en movimiento- AGESiempre se ha dado por sentado que los hombres carecen de reloj biológico por lo que respecta a la fertilidad y la posibilidad de tener hijos normales. A diferencia de las mujeres, pueden tener hijos a cualquier edad. Pero cada vez hay más pruebas que cuestionan esta suposición, e indican que a medida que los hombres envejecen, afrontan un riesgo cada vez mayor de engendrar hijos con anormalidades.

Hasta ahora, los problemas conocidos más habituales con una edad paterna avanzada eran tan inusuales que han recibido una escasa atención. Los estudios más nuevos son alarmantes porque han hallado índices superiores de trastornos comunes -incluidos el autismo y la esquizofrenia- en la descendencia de hombres de 45 a 50 años. Varios estudios también indican que la fertilidad masculina puede disminuir con la edad.

Harry Fisch"Lógicamente, existe una diferencia entre hombres y mujeres; las mujeres sencillamente no pueden tener hijos a partir de cierta edad", afirma Harry Fisch, director del Male Reproductive Center del New York-Presbyterian Hospital y autor de The Male Biological Clock. "Pero no se puede garantizar a todos los hombres que todo va a ir bien", añade Fisch. "La fertilidad disminuirá en el caso de algunos, otros mantendrán su fertilidad pero no en la misma medida, y existe un mayor riesgo de anormalidades genéticas".

Es un tema delicado. La "edad materna avanzada" está en la frontera de los 35 años. Pero el concepto de "edad paterna avanzada" está poco claro. Muchos expertos son escépticos sobre los últimos hallazgos, y los médicos no parecen tener prisa en establecer directrices de edad o perímetros de seguridad para posibles padres, y se conforman con la vaga advertencia de que cuanto antes mejor.

"El problema es que ahora mismo los datos son muy escasos", dice Larry Lipschultz, especialista en esterilidad masculina y ex presidente de la American Society for Reproductive Medicine. "No creo que haya consenso sobre cuál debería ser el consejo". Y muchos hombres mantienen su fertilidad, comenta Rebecca Z. Sokol, presidenta de la Society of Male Reproduction and Urology.

"En varones de más de 40 o 50 años, se da un declive en la cantidad de esperma que producen, y puede que haya una disminución de la cantidad de testosterona", afirma Sokol. Pero en general, "el esperma todavía puede desempeñar su labor". Sin embargo, otros afirman que debería haberse prestado atención a la fertilidad masculina hace mucho tiempo.

Los análisis de muestras de esperma de hombres sanos han descubierto cambios a medida que envejecen, entre ellos, una fragmentación cada vez mayor del ADN, y algunos estudios realizados fuera de EE UU apuntan a unos índices crecientes de ciertos cánceres en hijos de padres mayores.

Hace décadas que los genetistas son conscientes de que el riesgo de ciertos defectos raros de nacimiento aumentan con la edad del padre. Uno de los más estudiados es una forma de enanismo conocida como acondroplasia, pero la lista también incluye neurofibromatosis; el síndrome de Marfan, una alteración de los tejidos conectivos; anormalidades craneales y faciales como el síndrome de Apert; y muchas otras enfermedades y anormalidades.

Algunos estudios indican que el riesgo de mutaciones esporádicas de un gen puede ser de cuatro a cinco veces mayor en los padres de 45 años o más, en comparación con los padres que rondan la veintena. Se calcula que tener un padre mayor aumenta el riesgo de defectos de nacimiento en un 1%, con respecto a un riesgo de defectos de nacimiento por antecedentes del 3%.

Incluso los nietos pueden correr un mayor riesgo de padecer algunas afecciones que no se manifiestan en la hija de un padre de edad avanzada, según el American College of Medical Genetics. Éstas incluyen distrofia muscular de Duchenne, ciertos tipos de hemofilia y síndrome de X frágil.

Un estudio reciente sobre el autismo suscitó atención por sus sorprendentes hallazgos sobre una enfermedad desconcertante. Los investigadores analizaron una amplia base de datos militar israelí para determinar si existía una correlación entre la edad paterna y la incidencia del autismo y enfermedades relacionadas. Descubrió que los hijos de hombres que habían sido padres a los 40 años o más tenían unas posibilidades 5,75 veces mayores de padecer autismo que los niños cuyos padres eran menores de 30 años.

Un estudio sobre la esquizofrenia descubrió que el riesgo de enfermedad se duplicaba entre los hijos de padres que rondaban los 50 años, en comparación con los hijos de padres de menos de 25 años, y casi se triplicaba en hijos de padres de 50 años o más.

Según Fisch, unos hábitos sanos, practicar deporte de manera habitual y una dieta equilibrada pueden ayudar a conservar la fertilidad. Desaconseja el tabaco, los esteroides anabólicos y los baños calientes, que pueden dañar el esperma. Si le presionaran, dice, "le diría a la gente que si va a tener hijos, lo haga más pronto que tarde. Ocurra lo que ocurra", añade, "el reloj biológico sigue corriendo".

lunes, 14 de mayo de 2007

La Teoria del Equilibrio Puntuado

Stephen Jay GouldTeoría del campo de la evolución biológica propuesta por Niles Eldredge y Stephen Jay Gould en 1972. Lo específico de la teoría del equilibrio puntuado tiene que ver con el tempo con el que las especies evolucionan. Según Eldredge y Gould, durante la mayor parte del tiempo de existencia de una especie ésta permanecería estable o con cambios menores (periodos de estasis), acumulándose cambio evolutivo durante el proceso de especiación (formación de una especie nueva), que sería una especie de revolución genética breve en términos geológicos. No se discute el carácter gradual del cambio evolutivo, sino que se niega la uniformidad de su ritmo.

Darwin era un estricto seguidor de este lema: "Natura non facit saltum", la frase latina, atribuida a Linneo, mantiene que la naturaleza no da saltos. A pesar de que el registro fósil de la época no ofrecía apoyo alguno al cambio gradual. Darwin argumentaba que el registro fósil era imperfecto e incompleto: vemos los cambios abruptos porque nos faltan los pasos intermedios.

En las últimas décadas, Niles Eldredge y Stephen Jay Gould se han esforzado en argumentar que la teoría moderna de la evolución no tiene necesidad del gradualismo, y es éste el que se debe abandonar, no el darwinismo.

Charles DarwinEn su caso, la argumentación se refiere a la variación morfológica, y no a la molecular. Mientras que los neutralistas mantienen que el ritmo de evolución es más regular de lo que admite la teoría sintética, los puntualistas sostienen que el ritmo de evolución morfológica es menos regular de lo que esa hipótesis requiere. Los puntualistas niegan que el registro fósil sea incompleto. Sostienen que la aparición súbita de nuevas especies fósiles refleja que su formación se sigue a través de explosiones evolutivas, después de los cuales la especie sufrirá pocos cambios durante millones de años.

Parte de esa aparente persistencia del registro puede ser consecuencia del fenómeno llamado evolución en mosaico, descrito por primera vez por Sir Gavin de Beer: el ritmo de cambio de las diferentes partes de un organismo no es uniforme en el transcurso de la evolución.

La teoría del equilibrio puntuado no sólo se refiere al ritmo de la evolución, sino también a su curso. Eldredge y Gould postulan que la anagénesis (los cambios morfológicos experimentados por un mismo linaje) y la cladogénesis (la división de una especie en dos) están relacionadas causalmente. Mantienen que se da una breve aceleración del cambio morfológico precisamente cuando una población de censo reducido diverge de su especie original para formar otra nueva. La noción contraria, que los puntualistas atribuyen a la teoría sintética, consiste en que el cambio morfológico gradual lleva consigo su división en razas y subespecies mucho antes de que pueda afirmarse que han surgido especies nuevas.

En realidad, el cambio evolutivo sigue estos dos patrones, y otros muchos. El cambio morfológico y la aparición de mecanismos de aislamiento reproductor son fenómenos diferentes que pueden darse al mismo tiempo o por separado.

En palabras del propio Gould, en su libro de ensayos "El pulgar del panda", responde a la pregunta de qué debería mostrar el registro fósil. Las especies deberían resultar estáticas en su territorio porque nuestros fósiles son los restos de grandes poblaciones centrales. En cualquier área local habitada por antecesores, una especie descendiente debería aparecer súbitamente por migración de la región periférica en la que evolucionó. En la propia zona periférica podríamos encontrar evidencias de la especiación, pero tan buena fortuna resultaría marcadamente infrecuente dada la velocidad a la que se produce el evento en una población tan pequeña. Así pues, el registro fósil es una fidedigna representación de lo que predice la teoría evolutiva, y no un pobre vestigio de lo que realmente haya ocurrido.

Eldredge y Gould llamaron a este modelo el de equilibrios puntuados. Las estirpes cambian poco durante la mayor parte de su historia, pero ocasionalmente esta tranquilidad se ve puntuada por rápidos procesos de especiación.

Gould también aclara en este mismo libro que no pretende mantener la verdad única del cambio puntuacional, sino ofrecer otras alternativas al cambio evolutivo. Como él dice, el gradualismo funciona bien en ocasiones.

jueves, 10 de mayo de 2007

Enciclopedia de especies vivas en la Red

Créditos: Encyclopedia of Life -- http://www.eol.orgEl proyecto incluirá descripciones, imágenes, mapas, vídeos... de los casi dos millones de especies vivas del Planeta; así como avistamientos de aficionados, enlaces y publicaciones del ramo. Uno de los grupos que más se beneficiará será la comunidad científica de los países en desarrollo.

En 2008, Internet contará con una nueva página Web: la 'Enciclopedia de la Vida'. Este ambicioso proyecto pretende publicar en la Red información básica, fotografías, mapas e incluso sonidos de los 1,8 millones de especies vivas del Planeta conocidas actualmente. Se trata, en definitiva, de una extensa base de datos con una curiosa particularidad: el concepto 'wiki' en el que se basa.

Según este sistema, una serie de voluntarios construyen la 'Enciclopedia de la Vida' introduciendo en los editores de ésta la información que quieran compartir. Ya existen en la Red páginas similares, como la 'Wikipedia', que funcionan con este mismo sistema de 'solidaridad'.

Ante esto, Jim Edwards, director ejecutivo de la 'EOL' ('Enciclopedia de la Vida') advierte "que el sistema tendrá una serie de particularidades para evitar los problemas que ha tenido la enciclopedia virtual 'Wikipedia' a la hora de verificar la información que contiene".

"No todo el mundo podrá introducir la información" —continúa Edwards— "Estamos desarrollando un programa de agregación moderno para recoger la información ya existente en las bases de datos de todo el mundo. Luego un grupo de científicos le dará la forma final".

El responsable de la página anticipa que uno de los grupos que más se beneficiará será la comunidad científica de los países en desarrollo. "Un científico en un país en desarrollo no tendrá que recurrir a los datos almacenada en la biblioteca de un país desarrollado para acceder a la información que necesita".

El equipo que elabora la 'EOL', compuesto por entre 15 y 20 personas, está trabajando en el desarrollo del programa del que se esperan las primeras páginas a principios de 2008. Para ver un adelanto de lo que la 'Enciclopedia de la Vida' colgará el próximo año, ya puede visitarse su página Web.

La financiación del proyecto corre a cargo de fundaciones como la MacArthurSloan (que han aportado 12,5 millones de dólares para cubrir los gastos iniciales), la Universidad de Harvard, el Museo Field de Chicago, el Laboratorio de Biología Marina de Massachusetts, el Consorcio de la Biblioteca Heritage de Biodiversidad, el Jardín Botánico de Missouri y el Atlas de la Australia Viviente.

martes, 8 de mayo de 2007

Biodiversidad de ida y vuelta

Richard Muller (izquierda) y Robert Rohde

Un completo análisis de los registros fósiles de animales marinos pertenecientes a los últimos 542 millones de años ha revelado que la biodiversidad parece aumentar y descender en misteriosos ciclos de 62 millones de años, sin que se sepa exactamente por qué.

El trabajo de investigación ha sido realizado por científicos del Lawrence Berkeley National Laboratory (Berkeley Lab) y de la University of California en Berkeley.

Richard Muller, físico del Berkely Lab, junto a Robert Rohde, descubrieron el ciclo de 62 millones de años después de crear una versión informática de una base de datos compilada por Jack Sepkoski de la University of Chicago. Se trata de la más completa referencia disponible para el estudio de la biodiversidad y las extinciones.

Muller y Rohde definieron la diversidad fósil como el número de géneros vivos diferentes existentes en cada momento determinado. Identificaron 36.389 géneros, de los cuales hicieron un seguimiento completo de su historia a lo largo del tiempo. Utilizando un formato cronológico, pudieron apreciar claramente los ciclos de biodiversidad que se han sucedido durante los últimos 542 millones de años.

Trilobite de 400 millones de años (imagen de Oxford University)Aún no han explicado de dónde procede el ciclo de 62 millones de años. Se han mencionado hasta 14 posibles causas geofísicas y astronómicas, pero no se ha probado nada. Muller sospecha que hay algún mecanismo astrofísico responsable de la citada periodicidad. Por ejemplo, la perturbación de la nube de cometas de Oort, por el paso periódico del sistema solar a través de determinadas nubes moleculares, u otra estructura de fuerte influencia gravitatoria.

Rohde prefiere un mecanismo geofísico, como erupciones volcánicas masivas, desencadenadas por la elevación periódica de material caliente procedente de cerca del núcleo terrestre.

Los dos científicos descubrieron también que algunos organismos parecen inmunes al ciclo, mientras que otros son excepcionalmente sensibles a él. Por ejemplo, corales, esponjas, artrópodos y trilobites lo siguen, mientras que los peces, caracoles y otros no lo hacen.

Parece que existe un segundo ciclo más largo, de unos 140 millones de años, del cual sólo se hallaron cuatro oscilaciones en los últimos 542 millones de años. Quizá se trate de fenómenos casuales, pero si es real, podría estar relacionado con el ciclo de 140 millones de años de las Eras Glaciales.

lunes, 7 de mayo de 2007

Biologia del envejecimiento celular

Telómeros

La comprensión de los mecanismos precisos por los cuales ocurre el envejecimiento es uno de los grandes problemas aún no resueltos por la biología moderna. Esto es debido quizás a que se trata de un proceso extremadamente complejo que involucra distintos tipos de células e interacciones celulares y que resulta a su vez de la suma de muchos factores, internos y externos al organismo.

Todas las células del cuerpo, a excepción de las gametas sexuales, se multiplican por división mitótica. En este proceso, cada célula duplica su material genético y lo distribuye en las dos células hijas, que son, al menos en teoría, genéticamente idénticas a la célula madre. Sin embargo, si cultivamos células in vitro, el número de veces que pueden multiplicarse es limitado y no supera las 40 a 60 divisiones. Lo que ocurre es que en determinado momento las células dejan de dividirse e ingresan en un estado irreversible denominado senescencia, en el cual no pueden volver a multiplicarse y que inevitablemente las lleva a la muerte.

El reloj mitótico: Los estudios que se han realizado muestran que el momento en el cual la célula ingresa al estado de senescencia no depende de un tiempo cronológico o metabólico sino del número de divisiones celulares que han tenido lugar. Cuando se estudiaron más precisamente algunos de los elementos que cambian de generación en generación en estas líneas celulares se observó que un parámetro crítico para que la célula entre en estado de senescencia es la longitud de los telómeros.

Los telómeros: Los telómeros son las regiones de los extremos de los cromosomas y están compuestos de secuencias repetitivas de ADN que no codifican para ningún gen en particular. Una de sus funciones esenciales es la de proteger al resto del cromosoma de la degradación y de la unión de los extremos del ADN entre sí por enzimas reparadoras. Si bien la célula duplica su ADN previamente a la división no es capaz de copiar la totalidad de la secuencia del telómero y, como resultado, el telómero se hace más corto en cada replicación, perdiéndose alrededor de 50 a 200 nucleótidos en cada ciclo de división celular.

El desgaste del telómero con la sucesión de ciclos celulares, impide su función protectora, con lo que el cromosoma se hace inestable, aparecen errores en la segregación durante la mitosis, anomalías genéticas y diversos tipos de mutaciones. Las células que presentan estos defectos, no sólo son incapaces de duplicarse, sino que dejan de ser viables, activándose los procesos de muerte celular programada.

La telomerasa: Sin embargo, en el caso de las células germinales y embrionarias, de las que el organismo no puede prescindir, existe una enzima específica, la telomerasa, que es capaz de restaurar la secuencia del telómero. De hecho, cuando se modifican genéticamente células que no sintetizan la telomerasa para que lo hagan, estas células se dividen un 50 % más que las células que no expresan esta enzima. Esto apoya fuertemente la teoría de que es la longitud de los telómeros el determinante para ingresar en el estado de senescencia.

Si bien es aún desconocido el mecanismo por el que la célula detecta el acortamiento de los telómeros y el sistema de señales que las lleva a la muerte, no cabe duda que estos resultados van a incidir directa e indirectamente en el desarrollo de la investigación aplicada, la industria farmacéutica y la medicina.

lunes, 30 de abril de 2007

Quimica prebiologica en el Cosmos

Ciclo químico del cosmos (Bill Saxton, NRAO/AUI/NSF)

En sólo dos años de trabajo, un equipo internacional de investigadores ha descubierto ocho nuevas moléculas biológicamente significativas y de complejidad notable, en el espacio interestelar. Se trata de un logro sin precedentes en los 35 años de historia de la búsqueda de moléculas complejas en el espacio, y sugiere que una química prebiológica universal está trabajando en otras regiones del cosmos.

La investigación, dirigida por Jan M. Hollis del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, se ha realizado usando el radiotelescopio "Robert C. Byrd" de Green Bank (GBT por sus siglas en inglés), ubicado en Virginia.

Estos nuevos descubrimientos están ayudando a los científicos a desentrañar los secretos de cómo los precursores moleculares de la vida pueden formarse en las nubes gigantes de gas y polvo donde nacen las estrellas y planetas.

Phil Jewell, del Observatorio Nacional de Radioastronomía (NRAO por sus siglas en inglés), destaca que el primero de los numerosos procesos químicos que llevaron finalmente al surgimiento de vida en la Tierra, probablemente tuvo lugar antes de que nuestro planeta se formase.

El potente radiotelescopio desempeña sin duda un papel de gran protagonismo en la exploración del origen de las biomoléculas en las nubes interestelares.

Las ocho nuevas moléculas descubiertas con el GBT elevan a 141 el número total de las diferentes especies de moléculas encontradas en el espacio interestelar. Cerca del 90 por ciento de esas moléculas interestelares contienen carbono, que se requiere para que una molécula sea clasificada como orgánica. Todas las moléculas recientemente descubiertas contienen carbono, y cada una consta de entre 6 y 11 átomos. Los resultados sugieren que la evolución química ocurre de manera rutinaria en el gas y el polvo de donde las estrellas y planetas acaban naciendo. La masa de una nube interestelar suele albergar un 99 por ciento de gas y un 1 por ciento de polvo.

NRAO/AUI/NSF

Los descubrimientos del GBT han sido hechos en dos nubes interestelares típicas. Las moléculas CH3CONH2, H2C3O, CH2CHCHO, CH3CH2CHO y CH2CNH fueron encontradas en una nube llamada Sagitario B2(N), que está cerca del centro de la Vía Láctea, a unos 26.000 años-luz de la Tierra. Esta región de formación estelar es el reservorio más amplio y complejo de moléculas interestelares que se conozca.

Las moléculas CH3C5N, CH3C6H y CH2CCHCN fueron encontradas en la nube molecular Tauro (TCM-1), que está relativamente cerca, a una distancia de 450 años-luz. La nube TMC-1 es obscura y fría, con una temperatura de solamente 10 grados sobre el cero absoluto, pero puede acabar evolucionando hasta convertirse en una espectacular región de formación estelar masiva.

El descubrimiento de estas complejas moléculas orgánicas en las regiones más frías del medio interestelar, ciertamente ha cambiado la creencia de que las moléculas orgánicas complejas sólo pueden tener su origen en núcleos moleculares calientes. Esto ha forzado a los científicos a reformar los paradigmas de la química interestelar.

Banco de Semillas del Milenio

Jardines Botánicos de Kew

Oxytenanthera abissinica es la semilla que forma parte del Banco de Semillas, un proyecto que cuenta hasta ahora con 18.000 especies de plantas, algunas de las cuales podrían extinguirse pronto, aseguran los expertos. Ubicado en Londres, en los Jardines Botánicos de Kew, tiene como objetivo almacenar plantas (como la bóveda de Svalvard en el Polo Norte) para contrarrestar la rápida pérdida de biodiversidad.

El proyecto reúne especies de todo el mundo para salvaguardarlas de la extinción. El Banco de Semillas forma parte de los Jardines Botánicos de Kew y sus instalaciones están ubicadas en Wakehurst, Sussex. El proyecto cuenta hasta ahora con 18.000 especies de plantas. Algunas de éstas, dicen los expertos, podrían extinguirse pronto en su hábitat natural.

Se considera que este tipo de proyectos para almacenar plantas -como la bóveda de Svalvard, en el Polo Norte- son esenciales para contrarrestar la rápida pérdida de biodiversidad que está ocurriendo en todo el mundo. El objetivo del Banco de Semillas es coleccionar 30.000 especies para 2010.

Este número, dice el experto, representaría el 10% de las plantas de todo el mundo. Para poder alcanzar este objetivo se trabaja con más de 50 países alrededor del mundo. En América, el Banco de Semillas cuenta con proyectos en México, Chile y seis centros en Estados Unidos. También lleva a cabo trabajos de investigación en Brasil y Argentina.

Se trata de que los socios almacenen un grupo de semillas nativas del país y envíen a Londres otro grupo de esas mismas semillas que guardan como duplicado. No se trata de conservar cualquier tipo de semilla. Las que interesan al Banco del Milenio son principalmente las especies silvestres amenazadas y las que son especies útiles al hombre, con un enfoque especial en las zonas áridas y semiáridas del mundo. En el caso de Estados Unidos estan trabajando principalmente con especies que estén bien distribuidas en el país y que sean de mucha utilidad para el hombre.

El bambú africano se usa para construir casas y fabricar mueblesUna de estas especies es el bambú africano, la especie número mil millón. Ésta es una planta que se utiliza extensamente en el África subsahariana para construir casas y fabricar muebles.

Para lograr que los ejemplares de las plantas se conserven en el futuro, deben ser almacenadas cuidadosamente. La mayoría de las semillas primero deben secarse, extrayendo al menos 15% de su humedad, y después se almacenan a -20º centígrados. Con estas medidas tenemos mucha confianza en que podremos conservar las semillas al menos durante 200 años, y quizás hasta mil años

Con estas medidas se confia en que puedan conservar las semillas al menos durante 200 años y quizás hasta mil años. Algunas especies podrán ser plantadas dentro de algunas décadas y después de germinar se almacenarán las semillas que produzcan.

Hace poco quedó demostrado que ese objetivo es posible. Científicos encontraron semillas de 1803 que había pasado parte de su vida en un barco napoleónico y otra parte almacenadas en muy malas condiciones en la Torre de Londres. Después de 204 años, en 2006, los botánicos de Kew lograron plantarlas y germinarlas con éxito.

Lo importante de este proyecto es poder contar con estas semillas en el futuro, para que las conozcan nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

sábado, 28 de abril de 2007

Espiando las comunicaciones alienigenas



Unos astrónomos han propuesto un método mejorado para buscar señales de vida inteligente en el cosmos. Valiéndose de los instrumentos adecuados, como uno que está siendo construido en Australia, podrán captar eventuales transmisiones "privadas" de otras civilizaciones, sin tener que depender de que nos envíen mensajes intencionados.

El LFD (Low Frequency Demonstrator) del radioobservatorio MWA (Mileura Wide-Field Array) es un instrumento capaz, en teoría, de detectar cualquier civilización de nivel tecnológico comparable al de la Tierra, ubicada en un planeta en órbita a alguna de las mil estrellas más próximas al Sol.

"Pronto, podremos "espiar" eventuales señales de civilizaciones galácticas", afirma Avi Loeb, del Centro para la Astrofísica (CfA), gestionado conjuntamente por la Universidad de Harvard y el Instituto Smithsoniano. "Ésta es la primera vez en la historia que los humanos seremos verdaderamente capaces de localizar una civilización como la nuestra en las estrellas".

Según los responsables de este nuevo enfoque de las investigaciones SETI (siglas en inglés de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), los anteriores programas no tenían apenas posibilidades de detectar alguna civilización parecida a la Tierra en grado de desarrollo. Las búsquedas a menudo se centraban sólo en tratar de detectar señales potentes enviadas deliberadamente a través del espacio, como si se tratase de faros marítimos para observadores lejanos. Tales faros interestelares pueden no existir. Además, muchos proyectos SETI de ondas de radio examinaron frecuencias por encima de 1 gigahercio con el fin de evitar interferencias con señales procedentes de la Tierra o de fuentes cósmicas naturales.

En vez de tratar de captar emisiones deliberadas, Loeb y su colega Matias Zaldarriaga (CfA) sugieren buscar "fugas" accidentales de emisiones locales de una civilización alienígena. Subrayan que el LFD, diseñado para estudiar frecuencias de entre 80 y 300 megahercios, sintonizará las mismas frecuencias usadas por las tecnologías terrestres. En nuestro mundo, los radares militares son las fuentes emisoras más potentes, seguidas por la televisión y la radio en onda FM. Si fuentes emisoras similares existen en otros planetas, dispositivos como el LFD podrían detectarlas.

"El LFD es un instrumento científico destinado a estudiar el universo más distante y primitivo", matiza Zaldarriaga. "Pero aprovechando sus observaciones normales, los investigadores SETI podrían usarlo para buscar civilizaciones alienígenas".

El LFD es un radiotelescopio diseñado para detectar y caracterizar emisiones de 21 centímetros con fuerte corrimiento hacia el "rojo", procedentes de las moléculas de hidrógeno del universo arcaico. Su principal objetivo científico es crear un mapa tridimensional de las "burbujas" ionizadas que se formaron cuando los primeros cuásares y galaxias inundaron el espacio con luz ultravioleta hace miles de millones de años.

miércoles, 11 de abril de 2007

La Sexta Extincion

Grandes extinciones

Desde los albores de la vida en la Tierra, algunas especies de los diversos organismos que habitan el planeta se han extinguido y han posibilitado el surgimiento y desarrollo de nuevas especies de organismos que pueden adaptarse mejor al medio ambiente. Cuando ocurre una extinción en masa de una o más especies se desarrollan nuevas especies. Esto hace que las extinciones de algunas especies de organismos desempeñen una función importante en la evolución de la vida en la Tierra. Si las especies no llegaran a extinguirse para dejar su espacio a organismos más avanzados, la vida en la Tierra no habría progresado hasta lo que es actualmente, y los únicos organismos que habitarían la Tierra serían los microorganismos primigenios con que empezó la vida en el mar.

No se conoce el número de especies que existen en el mundo. Hay unas estimaciones entre 5 a 50 millones, incluso algunas llegan a calcular hasta los cien millones. Sin embargo el número de especies catalogadas es sólo de 1.400.000, de las cuales el 85% viven en el dominio terrestre. Entre insectos, arácnidos y crustáceos hay unas 850.000 especies y 300.000 son especies vegetales. La mayor concentración de especies se da en los trópicos, se llega a creer que sólo de insectos puede haber allí unos 30 millones. Es decir que la mayor biodiversidad está en esa relativamente pequeña franja del planeta.

Los seres humanos ponen en peligro la existencia de otras especies de varias formas, con la caza, la introducción de especies foráneas, la deforestación de los bosques y por la fragmentación de hábitats, y conforme se reducen éstos se reduce la capacidad de la Tierra para sostener su herencia biológica.

Se pierden 200.000 kilómetros cuadrados de bosque al año. Los bosques tropicales quedarán reducidos a una pequeña mancha en el año 2.050. Pero incluso donde no se tala el bosque queda fragmentado en islas que son ecológicamente frágiles. Las especies se extinguen con más facilidad en territorios pequeños que en los grandes ya que las poblaciones pequeñas son más propensas a cualquier enfermedad o perturbación exterior y pueden sucumbir antes. Sin embargo la pérdida de hábitats no es exclusiva de los bosques tropicales. En todo el mundo los ecosistemas naturales se han degradado y muchos de ellos están en peligro y existen comunidades completas al filo de la extinción.

En el año 1.600 los seres humanos eran 500 millones, en el 2.050 habrá 10.000 millones. En la actualidad se consume el 40% de la productividad primaria neta del planeta, es decir casi la mitad de la energia disponible para sostener a todas las especies.

Según el registro fósil, se ha calculado que durante los períodos de extinción normal, es decir sin que intervenga ningún cataclismo, la pérdida es de una especie cada cuatro años. En la actualidad se extinguen unas 30.000 especies al año. Este volumen de desapariciones sería comparable a las producidas en una de las cinco grandes crisis biológicas de la historia del Planeta. En este caso no sería por un cambio climático global, el retroceso del nivel del mar, o por la caída de un asteroide, sino por nuestra especie, que como dice Richard Leakey, en su libro "La sexta Extinción": "El Homo sapiens está maduro para ser el destructor más colosal de la historia".

lunes, 2 de abril de 2007

La nueva ciencia de la evolucion humana

A diferencia de los dientes, cráneos y otros huesos, el pelo no tiene con qué enfrentarse a la destrucción del clima, de los cambios geológicos y del tiempo. De esta manera, a pesar de que los cráneos de hace millones de años testifican del aumento en el tamaño de los cerebros en la medida en que una especie de ancestro humano evolucionó a la siguiente, y a pesar de que la arquitectura de la columna vertebral y los huesos de la cadera muestran cuando nuestros ancestros por primera vez se mantuvieron erguidos, el registro fósil se encuentra en silencio sobre cuándo perdieron el pelo corporal y lo sustituyeron por prendas de vestir.

Los fósiles y las herramientas testificaron de los orígenes de nuestros ancestros en África, la emergencia de su habilidad para caminar erguidos, el desarrollo de la fabricación de herramientas y mucho más. Sin embargo, ahora, dos nuevos narradores de historias han empezado a hablar: el ADN y los cerebros.

Analizando el ADN de los humanos de hoy en día, así como de los chimpancés y otras especies, los científicos se están aproximando a los puntos claves en la evolución, tales como cuándo y cómo el lenguaje y el habla se desarrollaron, y cuándo nuestros ancestros dejaron África.

El ADN aún puede revelar cuántos peregrinos dejaron huella en este sendero. En la nueva sala de los orígenes humanos en el Museo de Historia Natural en Nueva York, el ADN obtiene igual espacio que los fósiles. Y comparando las impresiones que los cerebros dejan dentro de los cráneos, “la paleoneurología” está documentando cuándo las estructuras que potencian la mente humana se elevaron, otorgando luz a cómo nuestros ancestros vivieron y pensaron. Los descubrimientos están descartando ideas que permanecieron por mucho tiempo acerca de cómo nos convertimos en humanos.

El modelo tradicional en el cual una especie dio origen a otra ha sido reemplazado por una profusión de ramas, representando especies que vivieron al mismo tiempo que nuestros ancestros directos pero que, sin embargo, esas líneas perecieron. La nueva investigación también muestra que “el progreso” y “la evolución humana” son únicamente socios ocasionales.

Los fósiles nunca resolvieron cuándo los linajes del simio y del humano se separaron. El ADN pudiera hacerlo. El ADN humano y el ADN del chimpancé difieren en 1.2 por ciento, y el ADN cambia a un ritmo más o menos regular. Eso permite a los científicos utilizar este ritmo para calibrar el “reloj molecular” cuyos tic-tac miden hace cuánto tiempo ocurrió un cambio genético. El hecho de que el ADN de los chimpancés vivientes y los humanos difieran en aproximadamente 35 millones de “letras” químicas, por ejemplo, implica que los dos linajes se separaron hace entre cinco y 6 millones de años. Eso concuerda con el descubrimiento de que la tierra se hizo cruelmente más fría y más seca hace 6.5 millones de años, justo el tipo de cambio climático que forzó a la vida a las nuevas especies. Los monos que se quedaron en la jungla casi no cambiaron; ellos son los ancestros de los chimpancés de hoy en día. Aquellos que se aventuraron al hábitat recién formado de pastizales andaron los primeros pasos para convertirse en humanos.

Lo que activó este cambio abrupto —que nos puso en el camino a convertirnos totalmente en humanos— ha confundido desde hace mucho tiempo a los expertos. Donde las piedras y los huesos fueron de muy poca ayuda, sin embargo, los genes y los cerebros han empezado a hablar.

Los científicos han descubierto un gen denominado HAR1 (significando región acelerada humana, por sus siglas en inglés) que está presente en animales desde los pollos a los chimpancés y a los humanos. Había cambiado únicamente dos de sus 118 “letras” químicas hace 310 millones de años (cuando los linajes de los pollos y los chimpancés se separaron. Sin embargo 18 letras cambiaron en un abrir y cerrar relativo de ojos desde que el linaje humano se separó del de los monos. Esa alta tasa de cambio es una señal de que hubo un gen cuya evolución mantiene otorgando ventajas a aquellos que lo llevan, tal vez iniciado con el australopitecus.

Para encontrar que más nos hizo humanos, los científicos están examinando qué combinaciones de genes están activas en la corteza cerebral, el lugar del pensamiento más alto, de los chimpancés y la gente. Entre los genes que se volvieron “altos” en la gente, están aquellos que influyen en la rapidez que saltan las señales eléctricas de una neurona a otra y por lo tanto en la rapidez que puede procesar el cerebro la información, aquellos que mejoran las conexiones entre las células y de este modo el aprendizaje y la memoria, y aquellos que promueven el crecimiento del cerebro. Este patrón de actividad de gen, al parecer, empezó a emerger cuando lo hicieron las especies de australopitecus.

El descubrimiento de que los primeros humanos fueron los cazados y no los cazadores ha cambiado la idea tradicional acerca de lo que hace prosperar a las especies.

Tanto la genética como la paleoneurología lo respaldan. Una hormona llamada oxitocina, mejor conocida por inducir el parto y la lactancia en las mujeres, también opera en el cerebro (de ambos sexos). Ahí, ésta promueve la confianza durante las interacciones con otras personas, y de este modo la conducta cooperativa que permite a los grupos de personas vivir juntos para el bien común. A través de comparar el genoma del chimpancé con el humano, los científicos infieren que la oxitocina existió en los ancestros de ambos. Sin embargo, han sufrido cambios desde entonces, quizás en cómo el cerebro responde fuertemente a ésta y cuánto es producida.

La investigación todavía está en el camino, pero una posibilidad es que los cambios ocurrieron alrededor de la época en que nuestros ancestros se establecieron en un sistema basado en sostener los lazos entre el hombre y la mujer, hace aproximadamente 1.7 millones de años.

La paleoneurología promete hacer lo que los estudios simplísticos de los cerebros antiguos no podían: explicar los grandes pasos de nuestros ancestros hacia adelante.

Los fósiles no han acabado de hablar, por supuesto. Estas tarjetas postales sin fin provenientes del pasado seguramente todavía se encuentran encapsuladas en las rocas del viejo mundo. Sin embargo, ahora, en la medida en que el antiguo ADN y la materia gris nos otorgan sus secretos, están agregando vida a la antigua búsqueda para entender de dónde proviene la humanidad y qué hicimos para llegar aquí.

viernes, 30 de marzo de 2007

Vida extraterrestre en la Tierra

Primer meteorito observado en MarteLa vida apareció por primera vez en la Tierra hace unos cuatro mil millones de años y se desarrolló en condiciones muy duras, pero su origen ha representado el problema científico más difícil de resolver. La explicación de la “generación espontánea” propuesta por Aristóteles (384-322 antes de Cristo) perduró hasta el siglo XIX, cuando Pasteur estableció el origen químico de la vida y Darwin habló de una pequeña charca tibia donde todo habría comenzado.

El químico ruso Alejandro Operin (1924) y el inglés John Haldane (1929) hablaron poco después de que la vida se había originado en el mar, si bien en 1903 Svante Arrhenius (1859 - 1927) estableció lo que se impondría como la mayor evidencia: que la vida que surgió en la Tierra procedía de las estrellas. En la actualidad, la hipótesis hidrotermal ha tomado fuerza porque se considera que la profundidad de los mares proporcionó la necesaria protección de la vida frente a la adversidad reinante en la superficie del planeta en ese periodo.

La hipótesis de la panspermia (“semillas en todas partes”), que proclama el origen extraterrestre de la vida, fue impulsada por el reciente descubrimiento de aparentes formas de vida en meteoritos marcianos, así como por la constatación de la existencia de sustancias “orgánicas” complejas en el espacio sideral, lo que sugiere que los elementos esenciales para la vida se formaron desde las primeras etapas de la evolución del Universo.

La vida habría llegado a la Tierra merced a los impactos sufridos por nuestro planeta desde los primeros momentos de su formación. En un período de tiempo que va desde hace 4.550 millones de años hasta hace 3.900 millones de años, la Tierra sufrió frecuentes impactos.

Paul DaviesLos investigadores australianos Paul Davies y Charles Lineweaver aportan una nueva teoría que publicaron en la revista especializada Astrobiology. Consideran que el bombardeo del planeta por meteoritos podría haber iniciado una serie de experimentos biológicos a través de los cuales otras formas de vida, diferentes a las originarias de la Tierra, habrían empezado y habrían sido aniquiladas también varias veces por los bombardeos sucesivos.

Por tanto, es concebible que restos de sistemas bioquímicos alternativos hayan llegado a introducirse en organismos actuales, ya que en los orígenes pudo existir una mezcla de diferentes tipos de vida y un intercambio de componentes genéticos diferentes.

Charles LineweaverAmbos autores, aunque reconocen la naturaleza especulativa de su teoría, estiman que el descubrimento de que más del 95% del genoma humano está constitutido de ADN inútil, que no contiene gen alguno y que parece muy estable, y de que más de la mitad del genoma humano consiste en secuencias repetitivas sin función conocida, señala que el mundo microbiano reserva todavía muchas sorpresas, una de las cuales podría ser la de la manifestación de vida extraterrestre en organismos de nuestro planeta.

Su conclusión es que los microbios extraterrestres podrían existir hoy en la Tierra y que probablemente han permanecido sin ser detectados a pesar de nuestros esfuerzos, lo que abre nuevas expectativas a las investigaciones biológicas.

martes, 27 de marzo de 2007

Evolucion Humana

Sólo hace unos miles de años que se sabe de la existencia de una especie, el homo sapiens, pero si no hubiera perdurado esta especie, hubiera sido otra, como por ejemplo los neanderthales o los homo erectus.

A lo largo de la Historia han vivido más de 6.000 especies de monos, de los cuales, la gran mayoría se ha extinguido y en nuestros días existen alrededor de 120 especies. Los seres humanos y los monos modernos tienen antepasados comunes.

Algunas de esas especies ancestrales se desarrollaron y evolucionaron convirtiéndose en los monos de hoy en día, mientras que otro grupo siguió otra vía evolutiva diferente y se convirtieron en los seres humanos actuales. Saber qué sucedió y cómo es una tarea ardua y complicada. Sobre todo porque todo lo que se conoce es a través de los restos fósiles que se encuentran en los yacimientos.

Si tuviéramos que hacer un gráfico del proceso evolutivo del hombre no recurriríamos a una escalera, sino a una especie de árbol con ramificaciones. Serían distintos los senderos por los que habían ido las diversas especies de homínidos, pero si quisiéramos reconocer al primero que se podría llamar homínido, lo identificaríamos con la aparición del homínido bípedo (que anda sobre dos patas). Ésta es la característica que se asocia a la familia de los homínidos.

El primero existió en África del Este hace seis o siete millones de años. Sería un ser parecido a los simios de entonces, y en cierto modo sería bípedo aunque no completamente, ya que la bipedación se desarrollaría de manera gradual.

Luego este homínido hizo dos salidas desde África. Una primera por el Oriente Próximo y Medio hacia Europa protagonizada por el homo erectus hace 1.800.000 años, y así se pobló con homínidos todo el Viejo Continente. Homo erectus en Asia, homo erectus que evolucionarían hacía neanderthales en Europa y homos erectus en África que evolucionarían hacia homo sapiens.

Posteriormente, unos 200.000 años atrás vuelve a salir de Africa los homo sapiens y desplazan de Asia y Europa a los erectus y neanderthales. Nosotros somos la consecuencia de esta última salida pero aún no se sabe cómo los homo sapiens anularon al resto de especies.



Si observamos entre la bibliografía los libros publicados hace unos 20 años, con las últimas variaciones en la Paleoantropología, nos damos cuenta que aquel sencillo gráfico que reflejaba la Evolución del Hombre, desde el Australopithecus hasta el Homo Sapiens Sapiens, pasando por Homo Habilis, Homo Erectus y Neandertal, ya no tiene nada que ver con la complejidad de nuestro árbol genealógico actual.

domingo, 25 de marzo de 2007

La vida en el Universo

La vida en el Universo

¿La vida es un suceso altamente improbable o es la consecuencia inevitable de una rica sopa química disponible en todas partes en el cosmos? Los científicos han hallado nueva evidencia de que los aminoácidos, los "bloques de construcción" de la vida, pueden formarse no sólo en los cometas y asteroides, sino también en el espacio interestelar.

Este resultado es consistente con (aunque por supuesto no prueba) la teoría de que los ingredientes principales para la vida vinieron del espacio exterior y, por lo tanto, los procesos químicos que produjeron la vida pueden haber ocurrido en otras partes.

Los aminoácidos son los "ladrillos" de construcción de las proteínas, y las proteínas son un tipo de compuesto que está presente en todos los organismos vivos. Se han encontrado aminoácidos en meteoritos que han caído en la Tierra, y hay evidencias de que también se pueden formar en el espacio.

El número de estrellas en nuestra galaxia, la Vía Láctea, de cerca de 400.000 millones, es un número tan grande que casi queda más allá de nuestra imaginación. Cierto número de estas estrellas probablemente tiene planetas que son potencialmente hospitalarios para el desarrollo de la vida.

La variedad increíble de vida que convive aquí en la Tierra, desde los microbios al musgo y de los árboles a la gente, sugiere una fuerte tendencia natural a que se origine la vida y luego se diferencie. Es probable que el universo esté plagado de tendencias y procesos similares, al igual que de productos químicos similares e iguales principios biológicos. Las leyes de la naturaleza son universales y la naturaleza es, por lo general, uniforme. No hay razón para suponer que nuestro planeta es el único lugar conveniente para la vida en todo el universo. Dadas las condiciones apropiadas, la vida se desarrollará en cualquier planeta propicio, o en sus satélites. Por lo tanto, es probable que la vida se haya presentado en varios lugares en nuestra galaxia.

La comunicación rudimentaria, la organización social, las herramientas y la inteligencia han aparecido independientemente en varias especies en la Tierra. Al menos uno de estos logros aparece entre los chimpancés, gorilas, delfines, ballenas, perros, gatos y caballos, por ejemplo. No parece arriesgado presumir, entonces, que tales características se han presentado en otros planetas a lo largo del tiempo.

Es importante considerar también que hablar de vida en lo general puede significar referirse desde bacterias o microorganismos unicelulares muy rudimentarios. Hablar de una especie tan compleja como el ser humano implica referirse en cierta forma a vida inteligente. La vida en general puede ser más abundante de lo que suponemos. Está como muestra el aún discutido descubrimiento en 1996 de fósiles de bacterias en un meteorito marciano localizado en la Antártida. El satélite natural de Júpiter, Europa, podría contar con un océano bajo su suelo congelado en el cual se presentaran temperaturas y condiciones de vida rudimentaria. Por otra parte, el reciente descubrimiento de posibles mantos acuíferos en el planeta Marte también alienta la existencia de vida rudimentaria en ese planeta.

Lo que podríamos llamar vida inteligente, más o menos evolucionada que la nuestra, podría ser menos común que la presencia de vida en general, por el cúmulo de condiciones que se requieren para que ésta evolucione.

sábado, 17 de marzo de 2007

Evolucion y vida

Supernova

El origen de la vida y que pueda existir fuera de la Tierra me interesa no solamente como aficionado a la astrofísica, sino también como persona. Sería maravilloso poder saber si hay vida extraterrestre, o si no la hay, y cómo se ha formado la vida aquí. Hoy no existe prueba alguna ni concluyente ni convincente de que haya vida fuera de la Tierra.

Creo que la mayor parte de los científicos piensan que la aparición de la vida en la Tierra es la prueba más cercana de que la vida es una etapa intermedia en la evolución de la complejidad del Universo. Se piensa que el Universo inicialmente era una bola de material muy caliente, muy compacta y densa, que fue expandiéndose y dio lugar a las estructuras actuales: galaxias, estrellas, planetas y a nosotros mismos, los seres vivos.

Desde los años 60, se han detectado moléculas en los medios circumestelar e interestelar, que incluyen el agua, el monóxido de carbono, el amoníaco, el metano... Muchas de ellas son orgánicas, es decir, basadas en el carbono.

Si toda la vida en la Tierra y la mayoría de las moléculas complejas detectadas en el medio interestelar están basadas en la química del carbono, la hipótesis más sencilla es que, si existe vida extraterrestre, siga las mismas pautas que en la Tierra y esté basada en el carbono. Si hubiera una vida basada en otras moléculas o con unas características muy diferentes, no la reconoceríamos si la detectáramos.

La inteligencia también es difícil de definir. En este aspecto, el ser humano es muy antropocéntrico. Decimos que somos Homo Sapiens Sapiens, doblemente sabios, y medimos la inteligencia con nuestros parámetros. De existir otra vida fuera de la Tierra, aun basada en el carbono, quizás tendría un tipo de inteligencia diferente a la humana.

Hay una gran labor por hacer, tanto de investigación como de divulgación. No pensemos que nosotros somos el pico de la evolución, que nuestras características de inteligencia son únicas, que la vida es algo mejor que la no vida. Hay que cuestionarse todo esto. Pienso que la gente cree cosas absurdas, como que alguien vino, tocó la Tierra y apareció la vida. Probablemente sea todo mucho más natural y sencillo, que seamos una etapa más de la evolución del Universo y la vida esté por todos los lados: donde hay estrellas, se forman átomos; donde hay átomos, el carbono abunda; donde hay carbono, como es muy hábil juntándose con los demás elementos, hay química orgánica y, por la tendencia a la complejidad, aparece la vida.

viernes, 16 de marzo de 2007

La vida en la Tierra

La vida en la Tierra

La Tierra se formó hace 4.600 millones de años. Cerca de 1000 millones de años más tarde ya albergaba seres vivos. Los restos fósiles más antiguos conocidos se remontan a hace 3.850 millones de años y demuestran la presencia de bacterias, organismos rudimentarios procariotas y unicelulares.

Las condiciones de vida en esa época eran muy diferentes de las actuales. La actividad volcánica era intensa y los gases liberados por las erupciones eran la fuente de la atmósfera primitiva, compuesta sobre todo de vapor de agua, dióxido de carbono, nitrógeno, amoníaco, sulfuro de hidrógeno y metano y carente de oxígeno. Ninguno de los organismos que actualmente vive en nuestra atmósfera hubiera podido sobrevivir en esas circunstancias. El enfriamiento paulatino determinó la condensación del vapor y la formación de un océano primitivo que recubría gran parte del planeta.

La primera teoría coherente que explicaba el origen de la vida la propuso en 1924 el bioquímico ruso Alexander Oparín. Se basaba en el conocimiento de las condiciones físico-químicas que reinaban en la Tierra hace de 3.000 a 4.000 millones de años. Oparin postuló que, gracias a la energía aportada primordialmente por la radiación ultravioleta procedente del sol y a las descargas eléctricas de las constantes tormentas, las pequeñas moléculas de los gases atmosféricos (oxígeno, metano, amoníaco), dieron lugar a unas moléculas, cada vez más complejas, eran aminoácidos (elementos constituyentes de las proteínas) y ácidos nucleicos. Según Oparín, estas primeras moléculas quedarían atrapadas en las charcas de aguas poco profundas formadas en el litoral del océano primitivo. Al concentrarse, continuaron evolucionando y diverdificándose.

Todos los seres vivientes están formados por células cada una de ellas encerradas en una membrana rica en lípidos especiales que la aísla del medio externo. Estas células contienen los ácidos nucleicos ADN y ARN, que contienen la información genética y controlan la síntesis de proteínas. Así, la primera forma de vida terrestre probablemente fue una célula simple que encerraba un ácido nucleico similar al ARN dentro de una membrana rudimentaria capaz de reproducirse por división.

En el océano Pacífico a muchos miles de metros de profundidad, se han descubierto fuentes hidrotermales de agua que brota de una temperatura de 350 º C y está cargada de numerosas sustancias, entre ellas sulfuro de hidrógeno y otros compuestos de azufre. Alrededor de estas fuentes abunda la vida y proliferan unas bacterias quimiosintéticas que extraen su energía de los compuestos azufrados del agua y que, de este modo, reemplazan a los organismos fotosintéticos, que toman la energía de la luz solar (además, estas bacterias no pueden vivir en medios con oxígeno). Las condiciones de vida que reinan en la proximidad de estas fuentes recuerdan bastante a las comunes hace 3.500 millones de años. Por eso algunos investigadores defienden la idea de que la vida apareció en el fondo oceánico, cerca de estas fuentes hidrotermales, y no en la superficie, en las charcas litorales expuestas a luz solar intensa.

Fuese cual fuese el lugar en que surgió la vida, es seguro que los primeros seres vivos eran bacterias anaerobias, es decir, capaces de vivir en ausencia de oxígeno, pues este gas todavía no se encontraba en la atmósfera primitiva. De inmediato comenzó la evolución y la aparición de bacterias distintas, capaces de realizar la fotosíntesis. Esta nueva función permitía a tales bacterias fijar el dióxido de carbono abundante en la atmósfera y liberar oxígeno. Pero éste no se quedaba en la atmósfera, pues era absorbido por las rocas ricas en hierro. Hace 2.000 millones de años, cuando se oxidó todo el hierro de las rocas, el oxígeno pudo empezar a acumularse en la atmósfera.

Su concentración fue aumentando y el presente en las capas altas de la atmósfera se transformó en ozono, el cual tiene la capacidad de filtrar los rayos ultravioletas nocivos para los seres vivos. A partir de este momento se asiste a una verdadera explosión de vida. Los primeros organismos eucariotas aparecieron hace unos 1.500 millones de años y los primeros pluricelulares hace unos 670 millones. Cuando la capa de ozono alcanzó un espesor suficiente, los animales y vegetales pudieron abandonar la protección que proporcionaba el medio acuático y colonizar la tierra firme.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Homo Sapiens Sapiens

Podemos suponer que nuestra especie, Homo sapiens, se originó en algún lugar de África. Los 200.000 años de vida de nuestra especie son en su mayoría años oscuros. Los primeros sapiens y sus descendientes pasaron la mayor parte de su vida en la Tierra como cazadores recolectores, sin dar muestras de lo que se conoce como el comportamiento humano moderno, que incluye el pensamiento abstracto y el simbolismo, y del cual se cree que han carecido casi todos los demás homínidos. El ‘Homo sapiens’ se expandió por el mundo. Primero conquistó Asia; luego, Europa y América. A su avance, fueron desapareciendo otras Humanidades emparentadas con él, como la de los neandertales.

No se sabe cuándo apareció el comportamiento humano moderno entre nuestros antepasados, aunque la mayoría de los científicos sitúa su generalización hace unos 50.000 años. Ya se conocen para entonces las primeras muestras de un arte prehistórico que alcanzó su máxima expresión en las pinturas rupestres francesas y españolas. Aquel hombre cazaba, pescaba, cuidaba a sus congéneres y fabricaba útiles cada vez más complejos. Las comunidades nómadas se empezaron a asentar en Oriente Próximo hace unos 9.000 años, cuando apareció la agricultura. Las primeras ciudades se levantaron en Mesopotamia, la cuna del primer imperio merecedor de tal nombre, donde hace unos 5.000 años se desarrolló la primera escritura. Y la Prehistoria se convirtió en Historia.

Somos nosotros mismos que con el devenir de los tiempos nos hemos convertido en "Homo Tecnologicus". Durante millones de años (entre cinco y siete) los homínidos tuvieron que evolucionar y luchar contra un medio ambiente no siempre amigo, para llegar hasta lo que somos hoy, una especie inteligente, tanto que somos capaces de destruir el planeta que nos acoge. Y aunque posiblemente no seamos los únicos seres inteligentes del Universo (entre cien mil millones de galaxias con más de cien mil millones de estrellas debe de haber más de un planeta que haya desarrollado la vida y posiblemente la inteligencia), sí somos únicos hasta que no se demuestre lo contrario, y sólo por eso deberíamos respetar más la vida de nuestra propia especie y por supuesto la de cualquier otra especie de este planeta para que la herencia genética siga su evolución, al menos en los próximos cinco mil millones de años que quedan antes de que nuestro Sol en su muerte como estrella arrase la vida y a la propia Tierra.