martes, 8 de mayo de 2007

Biodiversidad de ida y vuelta

Richard Muller (izquierda) y Robert Rohde

Un completo análisis de los registros fósiles de animales marinos pertenecientes a los últimos 542 millones de años ha revelado que la biodiversidad parece aumentar y descender en misteriosos ciclos de 62 millones de años, sin que se sepa exactamente por qué.

El trabajo de investigación ha sido realizado por científicos del Lawrence Berkeley National Laboratory (Berkeley Lab) y de la University of California en Berkeley.

Richard Muller, físico del Berkely Lab, junto a Robert Rohde, descubrieron el ciclo de 62 millones de años después de crear una versión informática de una base de datos compilada por Jack Sepkoski de la University of Chicago. Se trata de la más completa referencia disponible para el estudio de la biodiversidad y las extinciones.

Muller y Rohde definieron la diversidad fósil como el número de géneros vivos diferentes existentes en cada momento determinado. Identificaron 36.389 géneros, de los cuales hicieron un seguimiento completo de su historia a lo largo del tiempo. Utilizando un formato cronológico, pudieron apreciar claramente los ciclos de biodiversidad que se han sucedido durante los últimos 542 millones de años.

Trilobite de 400 millones de años (imagen de Oxford University)Aún no han explicado de dónde procede el ciclo de 62 millones de años. Se han mencionado hasta 14 posibles causas geofísicas y astronómicas, pero no se ha probado nada. Muller sospecha que hay algún mecanismo astrofísico responsable de la citada periodicidad. Por ejemplo, la perturbación de la nube de cometas de Oort, por el paso periódico del sistema solar a través de determinadas nubes moleculares, u otra estructura de fuerte influencia gravitatoria.

Rohde prefiere un mecanismo geofísico, como erupciones volcánicas masivas, desencadenadas por la elevación periódica de material caliente procedente de cerca del núcleo terrestre.

Los dos científicos descubrieron también que algunos organismos parecen inmunes al ciclo, mientras que otros son excepcionalmente sensibles a él. Por ejemplo, corales, esponjas, artrópodos y trilobites lo siguen, mientras que los peces, caracoles y otros no lo hacen.

Parece que existe un segundo ciclo más largo, de unos 140 millones de años, del cual sólo se hallaron cuatro oscilaciones en los últimos 542 millones de años. Quizá se trate de fenómenos casuales, pero si es real, podría estar relacionado con el ciclo de 140 millones de años de las Eras Glaciales.

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