jueves, 17 de diciembre de 2009

Las lunas heladas de Júpiter y Saturno reúnen condiciones para la vida

Las lunas heladas de Júpiter y Saturno reúnen condiciones para la vidaLos científicos han creído tradicionalmente que la vida sólo puede originarse dentro de la denominada «zona habitable» de un sistema, en el que un planeta podría ser ni demasiado caliente ni frío por la distancia de su estrella para que el agua en estado líquido pueda mantenerse sobre su superficie.

Pero de acuerdo con el científico planetario Francis Nimmo, evidencias de las recientes misiones de la NASA sugieren que las condiciones necesarias para la vida pueden existir igualmente en los satélites helados de Saturno y Júpiter.

«Si esas lunas son habitables, cambia todo el concepto de la zona habitable», declaró Nimmo, un profesor de la Universidad de California en Santa Cruz. «Cambia nuestro pensamiento sobre cómo y dónde podemos encontrar vida fuera del Sistema Solar», opina.

Nimmo ha expuesto sus planteamientos sobre el impacto de la dinámica del hielo en la habitabilidad de las lunas de Júpiter y Saturno este martes en la reunión anual de la American Geophyisical Union en San Francisco, informa Science Daily.

La luna de Júpiter Europa y la de Saturno Encelado, en particular, han llamado la atención por las evidencias sobre la existencia de océanos de agua líquida que puede haber bajo sus superficies heladas. Esta evidencia, junto a descubrimientos de vida microbiana en respiradores hidrotermales en las profundidades marinas de la Tierra, sugiere que algunas de esas lunas heladas puedan albergar vida.

«El agua líquida es un requisito para la vida con el que cualquiera puede estar de acuerdo», afirma Nimmo. Las superficies heladas pueden aislar océanos profundos, cambian y se fracturan como placas tectónicas, y median el flujo de material y energía entre las lunas y el espacio.

Varias líneas de evidencia muestran la presencia de océanos subterráneos en Europa y Encelado, declara Nimmo. En 2000, por ejemplo, la sonda Galileo de la NASA midió un campo magnético anómalo en torno a Europa que fue atribuido a la presencia de un océano bajo la superficie. En Encelado, Cassini descubrió geiseres que emanaban cristales de hielo a miles de kilómetros de altura, lo que sugiere que la existencia de, al menos, depósitos de agua en el subsuelo.

El agua líquida no es fácil de encontrar en las vastas extensiones más allá de la órbita terrestre, Pero de acuerdo con Nimmo, las mareas podrían preservar de la congelación océanos bajo la superficie de lunas como Encelado y Europa. Ambas cuentan con órbitas que se alejan o acercan a sus planetas, creando fuerzas gravitacionales que pueden actuar de esa forma sobre las concentraciones de agua bajo la superficie.

Si hay que elegir un candidato para albergar vida, este experto señala que Encelado es tan pequeña y su capa de hielo tan fina que sus posibles océanos de subsuelo pueden helarse periódicamente, haciéndolos inhabitables. Sin embargo, Europa tiene el tamaño perfecto para calentar sus océanos de forma eficiente.

El núcleo y la superficie de estas lunas alberga fuentes potenciales de elementos químicos esenciales para la vida. La radiación solar y los impactos de cometa dejaron un rastro químico en la superficie.

Para sostener organismos vivos, esos elementos químicos deberían llegar al subsuelo de agua líquida y esto puede ocurrir periódicamente a través de fisuras de hielo. Las moléculas orgánicas también pueden provenir de los núcleos de estas lunas, según Nimmo.

Esos nutrientes podrían alimentar comunidades parecidas a las que se desarrollan en las fumarolas termales submarinas en la Tierra.

EUROPA PRESS

martes, 15 de diciembre de 2009

Resuelto el enigma de la supervivencia en entornos muy salinos

El científico Óscar Millet ha descubierto el mecanimo molecular de adaptación de los microorganismos a los entornos salinos. CIC-BIOGUNEExisten unos microorganismos que pueden vivir en un entorno extremo de alta salinidad. Son las arqueas halófilas, y una investigación realizada en el País Vasco explica cómo las proteínas de la única célula de cada microorganismo están adaptadas a estos entornos.

El trabajo, liderado por Óscar Millet, revela que la peculiar composición en aminoácidos de estas proteínas da como resultado una reducción de su superficie de contacto con el agua salada que constituye su entorno, y que ése es el mecanismo clave de adaptación. La investigación se publica en portada en la revista Plos Biology.

Millet cree que este descubrimiento es el "mayor logro" de su carrera, ya que da respuesta a "una pregunta difícil que llevaba del orden de 20 años sin resolverse". Además, el estudio abre una vía a la comprensión del efecto de la sal sobre la actividad catalítica de algunas enzimas. Su principal aplicación es la ingeniería enzimática porque, explica Millet, en los bio-reactores se dan "unas condiciones de escasez de agua parecidas a las que se pueden dar en entornos salinos". La ingeniería enzimática sustituiría a los catalizadores químicos, lo que se traduciría en una reducción de residuos tóxicos.

En salinas secas y lagos salinos, las arqueas halófilas sobreviven al choque osmótico inducido por la alta concentración de sal en el exterior de sus células acumulando sal en el interior de su citoplasma. Sin embargo, esta alta concentración intracelular puede alterar mucho el funcionamiento normal de la maquinaria celular. Por eso, las proteínas de este organismo han evolucionado hacia una composición en la que predominan algunos aminoácidos mientras que otros apenas están presentes. Esta selección resulta basarse, según la investigación ahora publicada, en que se minimiza la interacción con las moléculas de agua que rodean las proteínas.

Los investigadores han usado técnicas de alta resolución como la resonancia magnética nuclear y el dicroísmo circular. Han estudiado varias proteínas (una halófila, su homóloga mesófila -que prefiere condiciones ambientales moderadas- y otra mesófila no relacionada) para establecer las bases estructurales y termodinámicas del mecanismo de adaptación a ambientes de alta salinidad.

ELPAIS.com

domingo, 13 de diciembre de 2009

Hay vida fuera del sistema solar pero no tal y como la conocemos

Hay vida fuera del sistema solar pero no tal y como la conocemos. FOTO: ESO"Existen cerca de cien mil millones de galaxias en el Universo, puede haber vida, distinta a como la conocemos, en otras estrellas diferentes al Sol", indicó el director del Observatorio Astronómico Nacional, Rafael Bachiller, durante una jornada titulada 'Astronomía y Astrogeología' organizada por el Colegio Oficial de Geólogos (ICOG).

Según este organismo, cada día se descubren cuerpos celestes fuera de este sistema solar, ya que desde 1995, la lista de nuevos planetas catalogados ha aumentado en 405 gracias, "fundamentalmente", a los avances tecnológicos en la precisión de los telescopios y a las mejoras en las técnicas de detección "como las de imagen directa".

Con respecto a encontrar un nuevo planeta tipo Tierra dentro del sistema solar, Bachiller consideró que las probabilidades eran "pequeñas y vagas", aunque admitió que "Marte pudo albergar vida en un pasado ya que hay ciertas evidencias como restos de agua o metano en su atmósfera".

Asimismo, recordó la hipótesis nebular, formulada en el siglo XVIII por el físico Laplace, para explicar cómo se formó este sistema solar hace 4.500 millones de años, una hipótesis aceptada "internacionalmente" por toda la comunidad científica, que dice que el sistema solar se originó a partir de una gran nube de gas interestelar, conocida como nebulosa protosolar, donde todos los planetas giran en órbita alrededor del Sol en el mismo sentido y en el mismo plano.

Por su parte, el doctor del Centro de Astrobiología CSIC-INTA y coordinador en España de la Sociedad Planetaria, Jesús Martínez Frías, reivindicó el papel del geólogo para explicar la formación de la vida, ya que "existe una relación entre vitalidad geológica y la vida en otros planetas". En ese sentido el hombre no es más que "materia evolucionada", según sus propias palabras.

Asimismo, comentó que se han producido "importantes" avances en Astromineralogía y Mineralogía espacial que permiten, por ejemplo, detectar mapas de minerales en la Luna o realizar cartografías desde el espacio. Asimismo los sistemas de detección de asteroides están evolucionando en los últimos años. "Existen varios programas europeos para clasificar meteoritos puesto que sólo un 30 por ciento de los grandes están catalogados", reconoció Martínez Frías.

En esa línea reivindicó el uso de indicadores litósfericos, aparte de los ambientales, para determinar la vitalidad geológica que puede observarse en la existencia de vulcanismo, placas tectónicas o la detección de agua. "La Tierra tiene vitalidad geológica y está en constante evolución pero también puede darse en otros planetas", aseguró.

EUROPA PRESS

sábado, 12 de diciembre de 2009

El misterioso metano de Marte puede ser una evidencia de vida

El misterioso metano de Marte puede ser una evidencia de vidaEl metano hallado en Marte no llegó a este planeta sólo por meteoros estrellados tal y como se pensaba hasta ahora, sino que las cantidades de este gas podrían deberse a procesos químicos o incluso a la existencia de vida, según ha asegurado un equipo de científicos en un trabajo que publica Earth and Planetary Science Letters.

Así, señalan que el material meteorítico susceptible de causar las altas temperaturas en Marte no libera el metano suficiente para contabilizar las cantidades que se piensa que son liberadas en el Planeta rojo. Los investigadores argumentan que este metano debe ser creado por procesos geológicos o químicos o bien que son producto de una vida microbial.

El origen del metano marciano ha sido un misterio desde que los científicos detectaron su existencia por primera vez en 2004. Debido a que este hidrocarburo ha limitado la vida en la atmósfera de Marte antes de su degradación, algunos procesos deben bombear cientos de toneladas del gas a la atmósfera cada año hasta llegar a los niveles que han sido detectados.

Los científicos del Colegio Imperial de Londres estudiaron la posibilidad de que el metano esté siendo constantemente depositado por los meteoritos que aterrizan en el planeta. Y después de realizar sus cálculos, basados en estimaciones de cuantos meteoritos impactan contra Marte cada año, valoraron la cantidad de metano podría ser liberado. De este modo, indican que 10 kilogramos de metano son producidos por los meteoritos anualmente, en contraste con la cantidad de entre 100 y 300 toneladas que deben ser producidas para mantener la concentración de este gas en la atmósfera en sus niveles anuales.

Vida bajo la corteza

Este hecho les hace sugerir varias posibilidades, muchas de las cuales se basan en reacciones químicas de las rocas que forman la corteza del planeta. De forma alternativa, este gas sería producido por volcanes o por la vida que sobrevive bajo la corteza. «La lista de posibles fuentes de gas metano se está haciendo menor y más estimulante, por lo que la vida extraterrestre sigue siendo una opción remanente. Ultimamente las pruebas finales podrían encontrarse en Marte», ha señalado uno de los coautores del estudio Mark Sephton.

La Agencia Espacial Estadounidense NASA lanzará en 2011 el Laboratorio Científico Marte, que podrá estudiar el metano de forma más aproximada. El pasado mes de noviembre las agencias espaciales de Estados Unidos y de Europa firmaron un acuerdo de colaboración en las misiones de Marte para regresar a este planeta, a partir de 2016.