viernes, 3 de diciembre de 2010

Una bacteria que vive con el arsénico da nuevas pistas sobre cómo buscar vida extraterrestre

Lago Mono. HENRY BORTMAN
Una bacteria que vive en el lago californiano Mono, salado y rico en arsénico, ha sorprendido a los científicos por su capacidad de sustituir en sus elementos esenciales, incluido en parte el ADN y las membranas celulares, el habitual fósforo por arsénico. El hallazgo supone añadir este elemento, normalmente tóxico por alterar los procesos metabólicos de los seres vivos, a los seis ingredientes clásicos de los organismos vivos: carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, azufre y fósforo. Los expertos en astrobiología de la NASA señalan que esto abre una nueva vía posible de búsqueda de vida extraterrestre, en forma de organismos que puedan vivir en las condiciones hasta ahora consideradas extremadamente venenosas del arsénico.

Felisa Wolfe-Simon y sus colegas han demostrado en sus experimentos en laboratorio que las colonias de estas bacterias, de la familia de las halomonadaceas, cuando son cultivadas en un medio en el que se va sustituyendo en la dieta el fósforo por el arsénico, acaban asimilando ese segundo elemento, incorporándolo inclusoen el material genético. "Nuestro hallazgo nos recuerda que la vida tal y como la conocemos puede ser mucho más flexible de lo que normalmente asumimos o podemos imaginar", ha manifestado la investigadora.

Estos microorganismos especiales se suman a la lista de los llamados extremófilos, capaces de adaptarse a la vida en condiciones normalmente hostiles como de alta temperatura, acidez o salinidad. Pero el descubrimiento, indica la revista Science donde se da a conocer, "saca a la luz, por primera vez, un microorganismo que es capaz de usar un elemento químico tóxico, en lugar de un fosfato, para vivir y crecer".

El experimento de estos científicos estadounidenses demuestra que es posible una forma de vida con una química diferente a la habitual. En ese caso se trata de una adaptación extrema, puesto que las bacterias se basan en el fósforo normalmente, pero son capaces de cambiarlo por el arsénico, aunque prefieren el primero en la dieta.

"Sabíamos ya que algunos mibrobios pueden respirar arsénico, pero lo que hemos descubierto es que esta bacteria es capaz de hacer algo nuevo, al construir parte de sí misma con ese elemento", ha explicado Wolfe-Simon.

Estos científicos decidieron explorar el lago Mono por sus características químicas especiales, sobre todo su alta salinidad, pero también la alta concentración de arsénico en sus aguas. Tomaron muestras de bacterias allí y decidieron experimentar con ellas en su laboratorio para probar la idea de la sustitución del fósforo por el arsénico que Wolfe-Simón había explorado,como pura especulación, dadas que ambos elementos comparten propiedades químicas importantes. La investigación ha sido un éxito.

"La definición de vida sencillamente se ha ensanchado", ha comentado Ed Weiler, director científico de la NASA. "En nuestro esfuerzo por buscar signos de vida en el Sistema Solar, tenemos que tener mayor amplitud de miras".

ELPAIS.com

domingo, 26 de septiembre de 2010

La ONU designará a una astrofísica malasia como embajadora para posibles contactos con alienígenas

La ONU designará a una astrofísica malasia como embajadora para posibles contactos con alienígenasLa astrofísica malasia Mazlan Othman será designada en próximas fechas como embajadora de Naciones Unidas para el Espacio, y se encargará de coordinar la respuesta de la Humanidad en el momento en el que se produzca un contacto con una raza alienígena.

Othman, actual directora de la Oficina de Naciones Unidas para el Espacio Exterior (UNOOSA), explicará en profundidad las competencias de su nuevo cargo en una conferencia ante la Royal Society en el condado de Buckinhghamshire (Inglaterra) la próxima semana. La propuesta de Othman para el cargo se debe al gran número de planetas que orbitan estrellas descubiertos recientemente, lo que incrementaría las posibilidades de que la raza humana contactara con vida extraterrestre inteligente.

El plan para convertir a la UNOOSA en el organismo de coordinación para encuentros con extraterrestres será debatido por los comités científicos de Naciones Unidas antes de ser enviado a la Asamblea General. "La constante búsqueda de comunicación extraterrestre mantiene la esperanza de que la Humanidad pueda recibir sus señales algún día. Cuando lo hagamos, deberíamos tener preparada una respuesta coordinada que tenga en cuenta todas las sensibilidades relacionadas con esta cuestión, y la ONU es un mecanismo especialmente diseñado para tal coordinación", indicó la astrofísica en un encuentro reciente con sus colegas, recogido por el diario The Daily Telegraph.

Para el experto en derecho Espacial Richard Crowther, "cuando (los extraterrestres) nos digan 'Llevadme ante vuesto líder', Othman será lo más próximo que tendremos". En este sentido, se modificarán ciertos aspectos legales que regularán tal encuentro. Bajo el Tratado del Espacio Exterior de 1967, los miembros de Naciones Unidas acordaron que el mejor método para proteger la Tierra de una contaminación alienígena pasaría por la "esterilización" de los extraterrestres, pero se espera que la astrofísica malasia presente una perspectiva más tolerante.

EUROPA PRESS

lunes, 23 de agosto de 2010

Vida extraterrestre: no como la imaginamos

Vida extraterrestre: no como la imaginamosLa búsqueda de vida extraterrestre quizás hasta ahora ha estado equivocada, porque más que seres biológicos ésta podría consistir en máquinas que piensan. Tal es la conclusión de uno de los principales astrónomos del Seti, el Instituto para la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, basado en California, Estados Unidos.

Según el doctor Seth Shostak, el organismo hasta ahora ha buscado señales de radio procedentes de otros mundos similares a la Tierra.

Pero quizás los extraterrestres ya han pasado del desarrollo de tecnología de radio y han alcanzado un nivel de inteligencia artificial.

El astrónomo afirma en la revista Acta Astronáutica que hoy en día tenemos más posibilidades de detectar esa inteligencia artificial que formas de vida biológica.

Durante mucho tiempo los científicos que trabajan en el Seti han argumentado que la naturaleza quizás ya se encargó de resolver el problema de cómo sostener vida con distintos modelos de compuestos químicos.

Es decir que los extraterrestres no sólo no serían como nosotros, sino que ya no se encuentran al mismo nivel biológico con el cual funcionamos los habitantes de la Tierra.

¿Cómo nosotros?

A pesar de esto los científicos del Seti han basado sus investigaciones -para la búsqueda de vida en todo el cosmos- en la teoría de que los extraterrestres podrían ser seres "vivos" tal como nosotros.

Por ello, esta búsqueda de vida ha seguido algunas reglas básicas de la bioquímica como un período finito de vida y procreación. Pero sobre todo ha estado sujeta a los procesos de la evolución.

Ahora, sin embargo, el doctor Shostak afirma que aunque la evolución para desarrollar seres capaces de comunicarse más allá de su propio planeta puede tardar mucho tiempo, la tecnología más allá de la Tierra podría haber avanzado suficientemente rápido para "eclipsar" a las especies que la crearon.

"Si observamos las escalas de tiempo del desarrollo de tecnología, vemos que en un punto se inventó la radio y después fuimos capaces de transmitir señales y tuvimos la posibilidad de que alguien nos escuchara" explicó el científico a la BBC.

"Pero unos cientos de años después de haber inventado la radio -al menos si nos ponemos nosotros como ejemplo- podríamos inventar máquinas que piensan, lo cual es algo que quizás lograremos este siglo".

"Así hemos sido capaces de inventar a nuestros sucesores y sólo durante unos cuantos cientos de años hemos sido una inteligencia 'biológica'", expresa.

Desde el punto de vista de la probabilidad, agrega el científico, si esas máquinas pensantes lograron evolucionar, tenemos ahora más posibilidades de detectar sus señales que las de la vida 'biológica' que las inventó.

BBC Ciencia

lunes, 9 de agosto de 2010

Vida Extraterrestre en el movil gracias a Mippin Mobilizer

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Vida Extraterrestre está disponible para ser visitada desde el móvil gracias a Mippin que con su servicio Mobilizer transforma una web o un blog en pocos minutos haciendo que sea accesible desde el móvil e independientemente del sistema operativo.

Desde hoy podéis visitar Vida Extraterrestre también desde vuestro teléfono móvil o celular en el siguiente enlace: Vida Extraterrestre.

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sábado, 31 de julio de 2010

Podría encontrarse vida extraterrestre de aquí a 30 años

Podría encontrarse vida extraterrestre de aquí a 30 añosEl profesor y director del departamento de Astronomía de la Universidad de Chile, Mario Hamuy, ha afirmado que en unos 20 a 30 años más se podría encontrar vida extraterrestre.

La afirmación la hizo ante los medios de comunicación, tras presentar su último descubrimiento astronómico sobre la utilidad de las supernovas para medir distancias en el universo, publicado el pasado 1 de julio en la revista científica Nature.

"Es posible que de aquí a 20 ó 30 años hayamos encontrado, no marcianos ni vida inteligente, pero sí atmósferas que alberguen vida", precisó el experto.

Hamuy se mostró optimista de que la nueva tecnología permitirá descubrir planetas parecidos a la Tierra que los instrumentos actuales no son capaces de detectar.

"Cuando logremos encontrar planetas del tamaño de la Tierra, a distancia tipo Sol, con presencia de agua, podemos plantearnos encontrar vida", explicó.

Hamuy hizo hincapié en lo rápido que avanza la ciencia y recordó cómo en 1996 no se conocía ningún planeta extrasolar y que el desarrollo tecnológico ha permitido que desde entonces hasta hoy se hayan descubierto 460.

En este sentido se refirió a avances como el Telescopio Europeo Extremadamente Grande (European Extremely Large Telescope, E-ELT) del Observatorio Austral Europeo (ESO), que se instalará en el cerro Armazones, situado en el desierto chileno de Atacama, después de que el país se hiciera con el proyecto al que aspiraron otras naciones, particularmente España.

Preguntado sobre las versiones apocalípticas que señalan el término de la civilización humana para el año 2012, fecha que coincide con el décimo tercer ciclo en el calendario maya y que corresponde al 21 de diciembre de ese año, Hamuy aseguró que son proyecciones "sin ninguna base".

"No tengo ninguna evidencia física ni empírica para decir que va a haber un desastre en 2012 como dice la cultura popular", afirmó.

El astrónomo explicó que para que se diera el fin del mundo tendría que explotar una supernova muy cerca y dijo que no hay ninguna estrella que en este momento esté tan cerca y en condiciones de explotar.

"No puedo asegurar que no caiga un cometa en dos años más porque hay tanta piedra dando vuelta en el sistema solar que cualquiera podría caer aquí y producir lo que produjo hace 65 millones de años, pero hoy día no tengo ninguna evidencia", puntualizó.

Según el experto este tipo de vaticinios se originan porque "vivimos en un universo muy dinámico".

"Ha habido catástrofes y va a seguir habiéndolas. Nosotros somos hijos de las catástrofes", apuntó tras recordar que los mamíferos pudieron desarrollarse tras extinguirse los dinosaurios hace 65 millones de años.

Hamuy sostuvo que el universo "va a encontrar la forma de perpetuar la vida y desarrollarla en una forma más compleja", como lo ha hecho durante toda su historia, por lo que cuando desaparezcan los seres humanos, nos sucederá una especie más compleja, pero subrayó que "eso no será en 2012".

EFE

jueves, 29 de julio de 2010

Un experimento con bacterias en el Río Tinto confirman la posibilidad de vida en Marte

Un experimento con bacterias en el Río Tinto confirman la posibilidad de vida en MarteInvestigadores del Centro de Astrobiología que estudian la habitabilidad de Marte han confirmado que unas bacterias de la cuenca del Río Tinto (Huelva) son capaces de sobrevivir en las condiciones extremas del planeta rojo.

El experimento forma parte de los trabajos preparatorios para el viaje de la sonda Mars Science Laboratory, que estudiará en 2011 la presencia de rastros de vida y habitabilidad de Marte.

"Se trata de ensayar condiciones de habitabilidad para saber dónde buscar con el robot una vez en Marte", ha explicado a EFE el científico Felipe Gómez, del Centro de Astrobiología (centro mixto del CSIC y el Instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial), en Madrid.

El experimento ha consistido en someter a unas bacterias que habitan en la cuenca del Río Tinto a las extremas condiciones de habitabilidad de Marte reproducidas en cámaras de simulación marciana "y hemos comprobado que un alto porcentaje de ellas sobrevive", ha explicado en contacto telefónico con EFE.

La zona de Río Tinto está reconocida como "análogo marciano" por sus características geológicas y químicas, lo que permite utilizarlo como campo de pruebas en la Tierra para comprobar cómo responden los equipos y herramientas que van a emplearse en misiones espaciales o conocer cuáles son los límites de habitabilidad en condiciones extremas.

"La radiación en Marte es muy alta, lo cual genera mucho estrés oxidativo que parece impedir la vida en la superficie; así que queríamos saber si, bajo la protección que ofrece el subsuelo, ésta sería posible", ha detallado Gómez.

Dado el alto contenido en minerales de hierro detectado en Marte, el equipo dirigido por Gómez optó por estudiar bacterias quimiolitotrofas, que ganan energía oxidando minerales.

"Se desarrollaron pequeñas pastillas de minerales de hierro que simulaban polvo superficial marciano, que se depositaron encima de las bacterias", explica Gómez.

A continuación, las bacterias fueron sometidas a condiciones muy restrictivas, similares a las marcianas: presiones de 7 milibares, temperaturas que superaban los 150 grados kelvin (equivalente en grados centígrados a 150 bajo cero) y condiciones relativas con alta presencia de rayos UV.

Tras un periodo de exposición largo, las supervivencias de bacterias se situaban por encima del 35 por ciento cuando estaban protegidas por una capa de subsuelo de tan sólo dos milímetros; con una capa protectora de 5 milímetros, los niveles de supervivencia llegaron al 40 por ciento.

Al repetirse el experimento con periodos más cortos, se alcanzó el 50 por ciento.

"Los resultados determinan claramente la viabilidad de estos grupos bacterianos en un ambiente tan restrictivo como el del estudio", ha precisado Gómez, quien ha subrayado que las bacterias fueron sometidas a "condiciones mucho más duras de las que se pueden dar en multitud lugares de Marte, porque nosotros nos pusimos en el peor de los casos, y aún así sobreviven".

Los resultados del experimento han sido publicados por la revista 'Icarus' de la Sociedad Astronómica de Estados Unidos.

EFE

sábado, 12 de junio de 2010

Diez lugares del Universo donde buscar vida extraterrestre

Diez lugares del Universo donde buscar vida extraterrestreLa búsqueda de vida extraterrestre es uno de los principales objetivos de organizaciones científicas y agencias espaciales. Confirmar que algo respira más allá de la Tierra, aunque se trate del microorganismo más simple, será, sin duda, uno de los grandes hitos científicos del futuro. La gran pregunta es por dónde empezar a buscar.

Éstas son las principales dianas de los investigadores, lugares del Cosmos donde el comportamiento de sus compuestos químicos se ha revelado demasiado particular para ser tan sólo un mundo muerto ahora o en el pasado. En Titán o las lunas Europa y Encélado, entre otros cuerpos celestes, los investigadores parecen haber encontrado las pistas más fiables, aunque es posible que en los próximos años, especialmente gracias a los avances en la búsqueda de planetas fuera de nuestro Sistema Solar, aparezcan nuevos prometedores lugares.

-Meteoritos: Los difusores de la vida

Un meteorito encontrado en la Antártida se hizo mundialmente famoso en 1996 cuando la NASA y la Casa Blanca hicieron público de forma conjunta un extraordinario descubrimiento. En la piedra, de 13.000 años de antigüedad y proveniente de Marte, aparecían posibles huellas de vida extraterrestre. El hallazgo del meteoro, conocido como Allen Hills 840001, suscitó entre los astrobiólogos un intenso debate que ha llegado hasta nuestras días sin una respuesta definitiva.

Si esto fuera cierto, sería una prueba excelente que confirmaría la teoría de la panspermia (literalmente, semillas en todas partes), la idea de que la vida llegó del espacio exterior en asteroides, cometas y meteoros y los planetas pudieron compartirla. Una vida de este tipo se refiere a bacterias o formas parecidas capaces de resistir los ambientes más extremos.

-Marte: Una misión en busca de fósiles

Marte, nuestra próxima frontera, ha sido un objetivo largamente perseguido por los cazadores de vida extraterrestre, especialmente desde el descubrimiento de agua helada en su superficie por la Phoenix Mars Landers en 2008. Otro importante elemento para la vida fue encontrado el año siguiente: científicos de la NASA hallaron metano en la atmósfera del planeta. Además, existen evidencias del pasado cálido y húmedo del Planeta Rojo.

La NASA estudia seriamente la posibilidad de enviar un robot a Marte para recolectar muestras del suelo que luego otra nave traería de vuelta. «Estas muestras podrían revelar formas de vida que han existido o que existen actualmente» en el Planeta rojo, explicaba en su día Steve Squyres, científico planetario de la Universidad de Cornell en Nueva York y presidente de un comité de la Academia Americana de las Ciencias, encargada de formular recomendaciones para la NASA. La diana donde aterrizaría esta nave son los vastos campos de yeso que cubren gran parte de la superficie del planeta, donde quizás puedan aparecer fósiles de organismos vivos, como se han preservado en el Mediterráneo.

Otro de los objetivos de la misión a Marte es la búsqueda del origen de ese misterioso metano en su atmósfera, que algunos apuntan puede ser orgánico. Por ejemplo, bacterias que se encuentren muy por debajo de la superficie.

-Europa: ¿Un mar para albergar a todos los peces terrestres?

Europa se ha convertido en uno de los lugares más prometedores a la hora de buscar vida más allá de la frontera de nuestra atmósfera. El gran océano subterráneo que se cree existe en la luna de Júpiter, tan grande que encierra el doble de agua que todos los mares y océanos de la Tierra, podría contener cien veces más oxígeno de lo que se estimaba hasta ahora, según una investigación realizada en 2009 por Richard Geenberg, de la Universidad de Arizona. Se trata de una cantidad muy rica, más que suficiente para albergar vida. Y no sólo microorganismos, sino una «macrofauna» tan grande como todos los peces terrestres.

-Calisto: Pruebas de un océano líquido

Los científicos de la NASA habían declarado a Calisto «una luna muerta y aburrida» hasta el descubrimiento de un posible océano salado bajo su superficie. La nave espacial Galileo de la NASA voló sobre la superficie de la segunda mayor luna de Júpiter en 1996 y 1997 y encontró que el campo magnético de Calisto había variado, lo que indicaba la existencia de corrientes. En 2001, Galileo detectó que un asteroide había impactado contra este mundo, formando el cráter Valhalla.

Generalmente, un impacto de este tipo causaría intensas ondas de choque que atravesaría el cuerpo planetario, pero Galileo no encontró ninguna prueba de este fenómeno, por lo que los investigadores creen que un océano líquido pudo haber suavizado el golpe. De igual forma, no descartan la existencia de una vida compleja.

-Titán: Alguien respira su hidrógeno

Dos nuevos estudios sobre la compleja actividad química que tiene lugar sobre la superficie de Titán han sorprendido a la comunidad científica, ya que pueden constituir la prueba de que en esa luna de Saturno existe, en estos momentos, alguna forma de vida basada en el metano. La primera investigación muestra que el hidrógeno que fluye en abundancia en la atmósfera del planeta desaparece casi por completo cuando llega a la superficie, lo que apunta a la inquietante posibilidad de que esté siendo "respirado" por criaturas vivientes. El segundo, publicado en el «Journal of Geophysical Research», es un detallado «mapa» de los hidrocarburos presentes en la superficie de Titán. Falta el acetileno, un gas que casualmente está considerado como la mejor fuente de alimento y energía para una hipotética forma de vida basada en el metano. Si estos indicios confirman la presencia de vida, será doblemente excitante, ya que sería una forma nueva de vida, independiente de la basada en el agua que existe en la Terra, y que podría sustentarse en el metano.

-Encélado: El gran géiser

Los datos enviados por la nave Cassini de la NASA a su paso por Saturno en el año 2005 permitían suponer la existencia de agua en estado líquido a poca profundidad bajo la superficie helada de Encélado, satélite natural de Saturno. La suposición se confirmó tres años después en un informe publicado en la revista Nature. El pasado enero, la Cassini volvió a acertar. Encontraba la prueba definitiva de que, efectivamente, existe una gran cantidad de agua en estado líquido en las entrañas esta luna. Y no sólo eso, sino también hidrocarburos, carbono y todos los ingredientes necesarios para la existencia de vida.

Los datos de la Cassini han revelado, de hecho, iones de agua negativos en la atmósfera, lanzados por los grandes géiseres que caracterizan a esta luna, lo que confirma la presencia de caudalosas masas de agua subterránea. Aquí, en la Tierra, los iones negativos de agua están presentes en aquellos lugares en los que el líquido elemento está en movimiento, como en las cataratas o en las olas del mar al romper. Iones negativos de agua también han sido encontrados en Titán (otra de las lunas de Saturno) y en varios cometas.

-Exoplanetas: Cada año aparecen docenas

Un exoplaneta es un cuerpo planetario que se sitúa fuera de nuestro Sistema Solar y orbita otra estrella distinta al Sol. Sólo llevamos explorando estos mundos lejanos durante una década (el primero, HD 209458, fue descubierto en 1999), pero docenas de estos mundos aparecen cada año, y algunos llevan consigo grandes sorpresas. HD 209458b, por ejemplo, ha mostrado señales de una atmósfera compuesta por agua, metano y diócido de carbono, todos ingredientes claves para la vida.

-Nebulosa de Orión: agua y monóxido de carbono

El pasado mes de mayo, el telescopio espacial Herschel de la Agencia Espacial Europea (ESA) anunciaba el hallazgo de productos químicos orgánicos, señales de vida, en la nebulosa de Orión, situada a unos 1.500 años luz de la Tierra. Los datos recogidos por el observatorio mostraban el patrón de picos de varias moléculas que sostienen la vida: agua, monóxido de carbono, metanol, ácido cianhídrico, óxido de azufre y dióxido de azufre, entre otros.

-Un gigante rojo moribundo: el desfibrilador cósmico

Un equipo internacional de astrónomos descubrió en 2005 que las estrellas gigantes rojas moribundas podría actuar como un desfibrilador y traer a la vida a planetas congelados. Este renacimiento podría establecer las bases para el surgimiento de la vida. La Tierra es un lugar habitable por muchas razones, pero una de ellas es su localización. Estamos en un área donde el Sol nos permite una buena temperatura. Demasiado cerca, y el agua de nuestro planeta se evaporaría. Demasiado lejos, y nos convertiríamos en un gran cubo de hielo.

Cuando una estrella muere, en su fase de gigante rojo, aumenta su tamaño y brillo rápidamente, y explota en una oleada de radiación solar. Si los rayos de la estrella moribunda llegan hasta una luna o exoplaneta helados, este mundo puede derretirse y aparecer el agua líquida, preparando el escenario para la vida.

-Io: la nueva candidata

Io, luna de Júpiter, no ha sido nunca un gran objetivo en la búsqueda de vida fuera de la Tierra y se ha despreciado frente a las grandes posibilidades de su hermana Europa, pero algunos científicos han comenzado a incluirla en la lista de posibles lugares habitables. Es el cuerpo con mayor actividad volcánica del Sistema Solar. En él no se han detectado moléculas orgánicas y cuenta con una atmósfera extremadamente fina, desprovista de vapor de agua detectable. Sin embargo, investigadores de la Universidad Estatal de Washington creen que pudo haber sido un hábitat más amable en el pasado y que hay una oportunidad de que alguna intrigante forma de vida haya sobrevivido hasta la actualidad.

Judith de Jorge | ABC.es

domingo, 6 de junio de 2010

¿Quién está respirando el hidrógeno de Titán?

¿Quién está respirando el hidrógeno de Titán?Podrían ser las primeras pruebas fiables de una forma de vida extraterrestre. Una muy diferente de la nuestra, basada en el metano y que estaría en pleno desarrollo sobre la superficie de Titán, la enigmática luna de Saturno. O por lo menos eso es lo que sugieren dos nuevos estudios realizados a partir de los últimos datos obtenidos sobre el terreno por la sonda Cassini, de la NASA.

Los resultados de dos nuevos análisis de la compleja actividad química que tiene lugar sobre la superficie de Titán han dejado a los científicos con la boca abierta. Y, aunque serían posibles otras explicaciones, son muchos los que creen firmemente que esos resultados constituyen una prueba fehaciente de que en esa luna de Saturno existe, en estos momentos, alguna forma de vida basada en el metano. Los nuevos análisis, en efecto, demuestran que se están cumpliendo dos condiciones esenciales para que este tipo de vida pueda existir.

El primero de los dos estudios, publicado en la revista «Icarus», muestra que el hidrógeno que fluye en abundancia en la atmósfera del planeta desaparece casi por completo cuando llega a la superficie, lo que apunta a la inquietante posibilidad de que esté siendo "respirado" por criaturas vivientes.

El segundo, publicado en el «Journal of Geophysical Research», es un detallado "mapa" de los hidrocarburos presentes en la superficie de Titán. Un mapa en el que, de una manera inexplicable, falta el acetileno, un gas que casualmente está considerado como la mejor fuente de alimento y energía para una hipotética forma de vida basada en el metano.

"Sugerimos que algo está consumiendo el hidrógeno porque es el gas más obvio para ser consumido por una forma de vida en Titán, de la misma forma en que se consume oxígeno en la Tierra", asegura Chris McKay, astrobiólogo de la NASA en el centro espacial Ames. "Si estos indicios confirman la presencia de vida, será doblemente excitante, ya que sería una forma nuevas de vida, independiente de la basada en el agua que existe en la Terra".

Hasta el momento, la existencia de vida basada en el metano es algo puramente hipotético. En efecto, los científicos no han encontrado aún nada parecido, y ello a pesar de que aquí, en nuestro planeta, existe un curioso tipo de microbios acuáticos que viven en metano o que lo generan como desecho.

En Titán, donde las temperaturas superan los 180 grados bajo cero, un organismo basado en el metano debería de usar alguna sustancia en estado líquido para llevar a cabo sus procesos vitales. Aunque esa sustancia, allí, no sería el agua, ya que la que existe está en forma de hielo y no podría albergar vida alguna. Lo que reduce la lista de líquidos candidatos a uno sólo, el metano.

Los nuevos hallazgos sobre la escasez de hidrógeno superficial son, pues, consistentes con los efectos medibles que produciría en Titán una forma de vida basada en el metano. Es cierto que esas reservas que nuestros instrumentos no logran detectar podrían estar ocultas en cavernas u otras formaciones geológicas, pero tal extremo parece demasiado rebuscado y poco probable. La explicación más lógica y que mejor concuerda con los resultados es que el hidrógeno que falta está siendo respirado por alguna forma de vida.

Y lo mismo sucede con el acetileno. Dadas las condiciones extremas de Titán, los rayos del Sol deberían reaccionar con los elementos químicos de la superficie y producir una cantidad considerable de este gas altamente energético e inflamable. Pero el acetileno no aparece por ninguna parte, lo que refuerza la hipótesis de que esté siendo "consumido" como alimento por organismos vivos.

Para colmo, el espectrómetro de la Cassini también ha detectado una clase de moléculas orgánicas que los científicos aún no han sido capaces de identificar. Lo que ha llevado a los investigadores a concluir que existe allí una (o varias) formas de vida que son directamente responsables de las misteriosas ausencias de elementos químicos sobre la superficie.

JOSÉ MANUEL NIEVES | ABC.es

martes, 27 de abril de 2010

Hawking afirma que los extraterrestres pueden ser hostiles

Hawking afirma que los extraterrestres pueden ser hostilesEl físico Stephen Hawking afirma que es lógico aceptar la existencia de vida inteligente fuera de la Tierra y que los humanos deberíamos evitar el contacto con ella. "Para mi cerebro matemático, los meros números hacen que pensar sobre extraterrestres sea perfectamente racional. El verdadero desafío es averiguar cómo pueden ser de verdad". Según él, la mayoría de los extraterrestres serían el equivalente a los microbios, animales simples, el tipo de vida que ha dominado la Tierra durante la mayor parte de su historia. Pero algunas formas de vida podrían ser inteligentes y constituir una amenaza.

En un programa de la cadena estadounidense de televisión Discovery Channel, el científico británico se refiere a los numerosos intentos de los humanos por establecer comunicación con inteligencias extraterrestres y afirma: "Si nos visitaran, los resultados serían como cuando Colón llegó a América, algo que no salió bien para los nativos americanos". En el pasado, se han enviado desde la Tierra radioseñales con información sobre nuestro planeta y sus habitantes con la esperanza de que fueran captadas por alguna civilización. También algunas naves espaciales interplanetarias llevan datos sobre los humanos y el Sistema Solar por si alguna vez son interceptadas por una civilización extraterrestre. Desde hace años, el programa SETI busca algún tipo de señal de radio que pueda ser inteligente.

"Sólo tenemos que mirarnos a nosotros mismos para ver cómo la vida inteligente (fuera de nuestro planeta) podría desarrollarse hacia algo que no querríamos ver", recuerda Hawking, de 67 años, profesor de la Universidad de Cambridge ya jubilado.

No obstante, en opinión del científico, la única razón por la que los extraterrestres podrían asaltar la Tierra sería simplemente por la búsqueda de fuentes de recursos naturales, y después se irían. El programa de Discovery Channel, que se emitirá el próximo día 2, construirá un perfil imaginario de extraterrestres herbívoros de dos piernas, amarillos y con forma de lagarto, y difundirá las ideas de Hawking.

EFE

sábado, 27 de marzo de 2010

El misterio de los alienígenas silenciosos

El misterio de los alienígenas silenciososEl físico italiano Enrico Fermi, uno de los cerebros de la bomba atómica, convirtió en categoría una cierta costumbre de los científicos de responder a preguntas numéricas complejas ¿cuántos coches cabrían en los océanos? en una servilleta de bar empleando un lápiz, cuatro datos bien traídos y grandes dosis de lógica. Durante un almuerzo con sus colegas en 1950, se deslizó en la charla la posible existencia de civilizaciones alienígenas, a la que el físico aplicó su método para concluir que sí; debía de haber alguien ahí fuera. Pero siendo así, preguntó el Nobel, ¿dónde están? Sus labios elevaron la simple retórica a la inmortalidad en forma de algo que desde entonces se conoce como Paradoja de Fermi y que ha mantenido ocupados durante décadas a investigadores de todo el mundo. Uno de ellos, el estadounidense Frank Drake, que ha dedicado su vida a tratar de que la paradoja deje de serlo, inauguró hace medio siglo uno de los empeños científicos que más han inspirado la imaginación popular: SETI, Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre.

Más que un proyecto homogéneo y concreto, SETI ha sido el objetivo común de diversas iniciativas. Su nacimiento se asocia al experimento seminal en el que Drake, en 1960, decidió comprobar si aquellos hombrecitos verdes sobre los que tanto se especulaba podían estar gritándonos su existencia a través del universo sin que nos molestáramos en poner la oreja. A sus 29 años, el joven astrónomo había llegado a concluir qué debía escucharse y con qué oreja: ondas de radio de banda estrecha con un radiotelescopio. Al mismo tiempo y de forma independiente, un artículo en Nature firmado por los físicos de la Universidad de Cornell (EEUU) Giuseppe Cocconi y Philip Morrison había llegado a las mismas conclusiones, poniendo cifra concreta a la frecuencia de búsqueda 1.420 megahercios o 21 centímetros de longitud de onda, la firma universal del hidrógeno y nombre a las estrellas candidatas a las que escuchar, similares al Sol y dentro de un radio de unos 15 años luz. El artículo terminaba con una frase que se convertiría en grito de guerra de SETI: "La probabilidad de éxito es difícil de estimar; pero si nunca buscamos, es cero".

Drake escribió sus recuerdos de entonces para el primer número de la revista Cosmic Search, un efímero vehículo de SETI que sólo publicó 13 números de 1979 a 1982. En su artículo, el astrónomo retrocedía 20 años a su estancia en el Observatorio Nacional de Radioastronomía de Green Bank, en la agreste Virginia Occidental, y recordaba cómo un día nevado de 1959 almorzaba con sus compañeros en un tugurio de carretera al que socarronamente llamaban Pierres, Antoines o La cuchara grasienta. Fue cuando decidió convencer a sus colegas para embarcarse en el sueño que acariciaba desde los ocho años: buscar vida extraterrestre. Tenía la herramienta perfecta, el flamante y recién terminado radiotelescopio Howard Tatel, de 26 metros, que les permitiría buscar en un radio de unos 10 años luz. "Mientras la última gota de Coca-Cola arrastraba la última patata frita grasienta, había nacido el Proyecto Ozma", escribía Drake, que bautizó su gran idea en honor a la princesa del país de Oz creada por L. Frank Baum. El 8 de abril de 1960, Drake se levantó a las 3 de una mañana fría y neblinosa, trepó al foco del telescopio para ajustar los componentes y se reunió con sus colaboradores en el centro de control. Allí dirigieron la parábola a la estrella Tau Ceti, encendieron el receptor, pusieron en marcha el registrador y la cinta grabadora, y el ser humano comenzó a buscar a alguien con quien hablar en el espacio.

Salvo por una falsa alarma al explorar otra estrella, Epsilon Eridani, las 150 horas de rastreo del Proyecto Ozma, repartidas en sesiones de seis horas hasta julio, no obtuvieron resultado. Pero el camino estaba abierto. En 1961 Drake reunió en Green Bank a una decena de expertos que conformaron la primera conferencia SETI. Frente a aquel reducido auditorio, autodenominado la Orden del Delfín la especie conocida más próxima a la humana en inteligencia, Drake aportó su ecuación, su versión del método de Fermi para estimar cuántas civilizaciones extraterrestre podrían existir en la Vía Láctea. Una fórmula que, desde entonces, ha protagonizado innumerables estudios y debates científicos, y que carece de solución única.

De Contact a la "caza de marcianos"

El auge y caída de SETI ya es historia. El proyecto recibió el impulso de grandes personalidades, como el fallecido astrónomo y divulgador Carl Sagan, que plasmó un figurado éxito del empeño en su novela Contact. En la cresta de la ola, Drake envió al espacio en 1974, desde el radiotelescopio puertorriqueño de Arecibo, el primer mensaje dirigido a ellos, una serie de datos sobre los humanos y su mundo que se transmitió hacia el cúmulo globular M13, a 25.000 años luz de la Tierra. En 1975, SETI recibió el abrazo, aún tímido, de la NASA y sus fondos públicos. En 1992 el proyecto tocó techo con un plan de 100 millones de dólares a 10 años. Pero sólo un año después, el globo se pinchó cuando los fondos se cancelaron por "déficit en el presupuesto federal, falta de apoyo de otros científicos y contratistas aeroespaciales y una significativa historia de infundadas asociaciones con elementos no científicos, combinado con falta de oportunidad", según el historiador de la NASA Stephen Garber. Este autor recordaba que el senador demócrata de Nevada que promovió el cerrojazo, Richard Bryan, cerró su triunfo con un comunicado de prensa en el que decía: "Esperemos que este sea el fin de la temporada de caza de marcianos a costa del contribuyente".

Hoy SETI sobrevive con un perfil bajo gracias a donaciones que sostienen instituciones privadas como el Instituto SETI y la Sociedad Planetaria. La búsqueda cuenta con el apoyo de voluntarios, como los más de tres millones de usuarios de SETI@home que ofrecen la capacidad sobrante de sus ordenadores para analizar datos, o los miembros de la Liga SETI, aficionados entusiastas con antenas parabólicas instaladas en el jardín. El astrónomo jefe del Instituto SETI, Seth Shostak, señalaba a Público hace unos meses que el interés por nuestros posibles vecinos no ha decaído: "Yo sigo recibiendo a diario correos y llamadas de gente interesada". El Instituto, junto con la Universidad de California en Berkeley, promueve la construcción del telescopio Allen, un conjunto de 350 antenas cuyo nombre honra a su mecenas, el cofundador de Microsoft Paul Allen, que ha aportado 25 millones de dólares.

"Podría ser extraterrestre"

En medio siglo escuchando el cosmos, sólo un evento escapa todavía a una explicación terrestre. El momento más excitante en la historia de SETI se vivió el 15 de agosto de 1977 en el Big Ear (Gran Oreja), un radiotelescopio de la Universidad Estatal de Ohio que desde su puesta en marcha en 1963 se dedicó a rastrear señales de otros mundos. Aquel día, la impresora del computador escupió, en mitad de una rutinaria marea de datos que sólo mostraban ruido cósmico, una potentísima señal procedente de la constelación de Sagitario que duró 72 segundos, exactamente el intervalo previsto en el que una fuente emisora del cielo en rotación dejaría huella en la antena. Cuando Jerry Ehman, el profesor universitario que regalaba parte de su tiempo al proyecto, descubrió aquella anomalía en la tira de papel continuo, no pudo menos que marcarla en rojo y escribir en el margen "Wow!" (¡Guau!). La Señal Wow! ha pasado así a la historia, y ni volvió jamás a repetirse, ni nadie ha sabido explicarla sin fisuras. En un informe en el trigésimo aniversario de la señal en 2007, Ehman concluía: "Ya que todas las posibilidades de un origen terrestre se han descartado o son improbables, y como la posibilidad de un origen extraterrestre no se ha podido desechar, debo concluir que una inteligencia extraterrestre podría haber enviado la señal que recibimos como la fuente Wow!". Pero pese a su histórico significado, ni siquiera el Big Ear ha resistido al signo de los tiempos. Tras casi cuatro décadas de funcionamiento, hace 12 años fue desmantelado para ampliar un campo de golf vecino.

La tarea de ubicar una señal inequívocamente inteligente y extraterrestre en la inmensidad del cosmos es, según el astrofísico y divulgador británico Paul Davies, "buscar una aguja en un pajar". Davies, que dirige el centro Beyond en la Universidad Estatal de Arizona, acaba de publicar The eerie silence: are we alone in the universe? (El silencio inquietante: ¿estamos solos en el universo?), una reflexión sobre los 50 años de SETI y una guía para futuras investigaciones. Alguien como Davies, ¿apostaría algo a que realmente no estamos solos? "Si me pongo el sombrero de científico, soy escéptico, y probablemente estemos solos. Si me pongo el de filósofo, pienso que debe de haber mucha vida en el universo. ¿Y qué quiero creer como ser humano? Que hay vida inteligente y que pronto lograremos comunicarnos con ella", piensa en voz alta. Y si no, quién sabe; tal vez dentro de 25.000 años, un astrónomo alienígena en el cúmulo globular M13 vea romperse el silencio de su radiotelescopio con una señal Wow! y aprenda que estamos, o al menos estuvimos, aquí.

JAVIER YANES | Publico.es

martes, 2 de marzo de 2010

Se cuestiona la eficacia de buscar vida extraterrestre mediante ondas de radio

Paul DaviesLa Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) ha estado dominada durante su primer medio siglo por la filosofía de una búsqueda de señales de radio inusuales. Mientras ultima la publicación de su nuevo libro 'El extraño silencio: ¿Estamos solos?', el especialista en este terreno Paul Davies defiende la necesidad de audaces innovaciones si queremos saber algo de nuestros vecinos cósmicos.

En un artículo publicado en el número de marzo de la revista Physics World, Davies, director de BEYOND (Centro de conceptos fundamentales en Ciencias de la Universidad Estatal de Arizona)explica las limitaciones de la búsqueda de señales de radio y cómo se puede progresar en la localización de vida extraterrestre inteligente.

Como Davies escribe, "las especulaciones sobre SETI están siempre rodeadas por la trampa del antropocentrismo: una tendencia a utilizar el estado de la la civilización humana en el siglo XXI como un modelo de lo que sería una civilización extraterrestre. Después de 50 años de SETI en esa dirección, ha llegado el momento de ampliar la búsqueda de señales de radio".

Para cuestionar la idea de una civilización extraterrestre que transmite señales de radio hacia la Tierra, Davies explica que, aun cuando los alienígenas estén, digamos, a 500 años luz de distancia (cerca de las normas de SETI), los extraterrestres establecieron contacto con la Tierra en 1510, mucho antes de que nosotros estuviéramos equipados para recoger las señales de radio.

Mientras que la actividad de SETI se ha concentrado en la radioastronomía, los astrónomos sólo han encontrado un silencio misterioso. Davies sugiere que puede haber señales más convincentes de la vida extraterrestre inteligente, ya sea aquí en la Tierra en forma de microorganismos extraños que de alguna manera encontraron su camino a la Tierra, o en el espacio, a través de la detección de ausencia de anomalías, por ejemplo, partículas de la generación de energía que una forma de vida extraterrestre podría haber cosechado.

"Mediante el uso de una amplia gama de métodos científicos, desde la genómica a la astrofísica de neutrinos", dijo Davies, "deberíamos comenzar a examinar el Sistema Solar y nuestra región de la galaxia en busca de cualquier indicio de compañía cósmica pasada o presente".

EUROPA PRESS

miércoles, 24 de febrero de 2010

Multiverso y universos de bolsillo (MIT)

Multiverso y universos de bolsillo (MIT)Uno de los misterios que más han ocupado (y preocupado) a la humanidad es la cuestión de si existe o no vida en otras partes de nuestro Universo. Sin embargo, algunos científicos van más allá y especulan sobre si la vida sería posible en un universo con leyes físicas diferentes a las del nuestro. A pesar de que no tenemos acceso a otros universos, los especialistas del MIT han determinado que aunque la masa y carga de las partículas elementales variasen drásticamente, todavía sería posible que la vida aparezca y evolucione.

Mientras que una parte de la comunidad científica diseña y construye sondas robóticas e instrumentos destinados a recorrer y escrutar los planetas y lunas del Sistema Solar buscando alguna evidencia de vida extraterrestres, otros especulan sobre la posibilidad de que la vida evolucione en universos que posean características físicas completamente diferentes a la del nuestro. En un trabajo publicado recientemente en la prestigiosa revistas Scientific American, el Profesor de física del MIT, Robert Jaffe, el ex investigador posdoctoral del MIT, Alejandro Jenkins, y el físico recientemente graduado en el MIT Itamar Kimchi, demostraron que universos con leyes físicas muy diferentes de las del nuestro igualmente poseerían elementos químicos con características similares a las del carbono, hidrógeno y oxígeno, y por lo tanto, podrían evolucionar formas de vida muy similares a nosotros. Incluso cuando las masas de las partículas elementales fuesen dramáticamente alteradas, la vida podría manifestarse. “Podemos imaginar leyes muy diferentes y, sin embargo, la química orgánica sigue siendo posible”, dice Jenkins.

La cosmología moderna sostiene que nuestro universo puede puede ser simplemente uno más dentro de una vasta colección de universos, conformando lo que se conoce como multiverso. El físico del MIT Alan Guth ha sugerido que los nuevos universos (conocido a menudo como "universos de bolsillo") se crean constantemente, pero no pueden ser detectados desde el nuestro. Si este punto de vista es correcto, “la naturaleza repite su experimento una y otra vez, cada vez utilizando leyes físicas ligeramente diferentes o -muy probablemente- con leyes físicas muy diferentes”, agrega Jaffe. Los físicos predicen que una buena parte de estos universos se derrumbarían apenas transcurridos unos instantes de su formación, mientras que en otros las fuerzas que actúan entre las partículas que los componen serían tan débiles que no podían existir en ellos átomos o moléculas. Sin embargo, cuando las condiciones se encuentran dentro de ciertos límites, la materia se une formando galaxias y planetas, tal como ha ocurrido en nuestro universo. Cuando eso ocurre, los elementos correctos se encuentran presentes y la vida inteligente tiene una buena posibilidad de aparecer y evolucionar.

Hasta no hace mucho, la mayor parte de los físicos creía que si las las leyes de la física de un universo en particular diferían apenas un poco de las que existen en el nuestro, la vida inteligente sería imposible. Jaffe y sus colaboradores, a lo largo del artículo que apareció en la portada de Scientific American, exploraron la posibilidad de que universos muy diferentes podrían albergar vida. Sus resultados demuestran que las teorías anteriores deben ser sometidas a un escrutinio más cuidadoso. En realidad, se trata de un tema apasionante. Estamos especulando sobre la existencia de algo que muy posiblemente jamás podamos ver o comprobar que existe. Pero puede fijarse determinadas reglas físicas y luego trabajar con ellas hasta ver a dónde nos llevan. El equipo de Jaffe se concentró en primer lugar en aquellos universos que poseen fuerzas nucleares y electromagnéticas similares a las del nuestro. En un universo de esas características pueden existir átomos, semejantes a los que forman nuestros cuerpos y toda la materia que nos rodea. El equipo grupo del MIT decidió concentrarse en la vida basada en la química del carbono. Llamaron “universos afines a la vida” a aquellos en que sus leyes permitían formas estables de hidrógeno, carbono y oxígeno. “Si no existe una entidad estable con la química de hidrógeno, no existen los hidrocarburos o los hidratos de carbono complejos, por lo tanto la vida no puede existir", dice Jaffe. "Lo mismo ocurre para el carbono y el oxígeno. El resto son detalles”, asegura.

A un nivel de la materia mas “íntimo”, especularon con lo que ocurriría si las masas de las partículas más elementales -los denominados quarks- se modificaba. Sabemos que existen seis tipos de quarks, a los que la naturaleza emplea como “bloques de construcción” para crear protones, neutrones y electrones. El equipo del MIT se centraron en las variedades de quarks denominadas "Up", "Down" y "strange", que son los más comunes y ligeros. Estos tres tipos de partículas se combinan entre sí para formar los protones y neutrones, y están estrechamente relacionados con unas partículas partículas llamadas "hiperones". En nuestro universo, el quark "Down" es aproximadamente dos veces más pesado que el quark "Up", dando lugar a neutrones que son un 0,1 por ciento más pesados que los protones. Jaffe y sus colegas dedujeron las leyes físicas que tendría un universo en el que el quark "Down" fuese más ligero que el quark "Up", en el que se crearían protones hasta un 0,1 por ciento más pesados que los neutrones. En este escenario, el hidrógeno ya no sería estable, pero sus isótopos más pesados -como el deuterio o el tritio- existirían sin problemas. El isótopo del carbono conocido como carbono-14 también sería estable, al igual que una forma de oxígeno, por lo que las reacciones orgánicas necesarias para la vida serían ligeramente diferentes, pero posibles.

Jaffe y sus colaboradores se centraron en los quarks, porque conocemos lo suficiente acerca de las interacciones entre ellos como para predecir lo que sucederá cuando sus masas son alteradas. Sin embargo, "cualquier intento de abordar el problema en un contexto más amplio resultaría mucho más difícil", dice Jaffe. Un grupo de investigadores del Lawrence Berkeley National Laboratory ha realizado estudios para determinar si la vida puede existir en un universo en el que falta una de las cuatro fuerzas fundamentales que existen en el nuestro: la fuerza nuclear débil. Los investigadores demostraron que ajustando un poco los valores de las otras tres fuerzas fundamentales se podría compensar la falta fuerza nuclear débil, permitiendo la existencia de elementos estables, y por lo tanto, de la vida. Otra de las variables con las que se puede “jugar” es la denominada “constante cosmológica”. Se trata de la medida en que la presión ejercida por el espacio vacío hace que el universo se expanda o se contraiga. Cuando esta constante es positiva, el espacio se expande indefinidamente, y cuando es negativa el universo se colapsa sobre sí mismo. En nuestro universo, la constante cosmológica es positiva, pero muy pequeña - cualquier valor mayor hubiese provocado que el universo expandiese demasiado rápido como para haber formado galaxias. Sin embargo, Jaffe ha demostrado que es teóricamente posible que los cambios en la densidad de perturbaciones primordiales cosmológica sean capaces de compensar pequeños cambios en el valor de la constante cosmológica.

En realidad, todo es un ejercicio meramente especulativo. Como dijimos antes, no hay manera de saber con certeza qué clase de universos existen ahí fuera, o si siquiera hay alguno. Pero eso no impide a los físicos explorar sus características teóricas a la vez que aprenden más sobre nuestro propio universo.

Ariel Palazzesi | NEOTEO.com

sábado, 13 de febrero de 2010

Cualquier internauta ya puede buscar vida extraterrestre

Cualquier internauta ya puede buscar vida extraterrestreCualquier internauta puede incorporarse a partir de esta semana a la búsqueda de vida extraterrestre, escribe la revista New Scientist.

Basta con entrar en el sitio web SETIQuest.org que por vez primera ofrece acceso a su vasta base de datos y publica en forma de código abierto el algoritmo usado para la detección de señales provenientes del espacio.

Son señales digitales obtenidas con la ayuda de Matriz de Telescopios Allen (ATA), principal herramienta en la búsqueda de intelecto extraterrestre o SETI, por la sigla en inglés de Search for Extraterrestrial Intelligence. Brillantes codificadores o simples aficionados ya pueden participar en el desarrollo de nuevos algoritmos que ayuden a encontrar otros tipos de señales, no disponibles en la actualidad.

SETIQuest es obra de la astrónoma Jill Tarter, cuya idea de "brindar a todos los terrícolas la oportunidad de buscar activamente en la búsqueda de compañeros espaciales" fue reconocida en la conferencia anual TED 2009 (Technology Entertainment Design) como "idea que merece difusión" y le valió a la autora un premio de 100.000 dólares.

jueves, 4 de febrero de 2010

La vida en el Sistema Solar.... y más allá

La vida en el Sistema Solar.... y más allá¿Cuál es la probabilidad de que una estrella ordinaria como el Sol vaya acompañada por un planeta habitado? ¿Por qué seríamos nosotros los afortunados, medio escondidos en un rincón olvidado del Cosmos? Yo pienso que es mucho más probable que el universo rebose de vida.” Carl Sagan nos legó pensamientos como éstos desde su contemplación del universo en su “viaje personal” a través del cosmos y de Cosmos, su famosa serie televisiva.

Estos interrogantes no forman parte de un mero ejercicio de la imaginación, ni de una ensoñación del arte. Son estas mismas preguntas y otras tantas las que motivan a muchos científicos a llevar adelante distintos tipos de investigaciones vinculadas a la búsqueda de vida en otros planetas.

Astrobiología, exobiología, xenobiología, bioastronomía..., la búsqueda científica para tratar de responder a estas grandes cuestiones ha adoptado varios nombres. El objetivo es uno solo y consiste, básicamente, en desentrañar un gran enigma: ¿hay vida en otros lugares del universo?

La astrobiología es una rama de la ciencia transdisciplinaria que requiere no sólo información de la química, de la geología, de la biología y de la astronomía, entre otras, sino de su íntima interacción. La astrobiología, es, de esta manera, la “ciencia de la vida” que extiende sus límites fuera del planeta Tierra. Para comenzar a entender la búsqueda de vida en el Universo debemos empezar por responder algunas preguntas. La primera que surge es: ¿Qué es la vida? ¿Qué es un ser vivo?

Parece extraño indagarnos sobre algo que nos rodea por doquier tan cotidianamente. Pero la ciencia no se ha puesto de acuerdo aún en establecer una única definición de “vida”, aunque existe cierto consenso acerca de que un ser para ser considerado “vivo” debe presentar una serie de características, como por ejemplo, la capacidad de utilizar materia y energía del medio circundante y transformarla en una forma de energía biológicamente utilizable, o la capacidad de reproducirse autónomamente. Existen muchos grupos de científicos y de filósofos trabajando en este tema.

Poder obtener una definición satisfactoria es importante para saber qué buscar en otros planetas. ¿Sería posible hallar formas de vida distintas a las que conocemos en la Tierra? La respuesta es sí, pero aún no hay evidencias suficientes como para afirmar su existencia. Es por esto que esta búsqueda se basa en hallar formas de vida tales como las que hoy conocemos en nuestro planeta.

¿QUE, COMO Y CUANDO?

Existe otra gran pregunta por responder: ¿Cómo y cuándo surgió la vida? Nuevamente contamos con evidencias de nuestro propio planeta. Existen algunas hipótesis en este sentido; la primera de ellas apunta a que la vida en la Tierra habría surgido hace unos 3800 o 3500 millones de años, en un entorno acuoso y en un ambiente muy distinto al de nuestro planeta actual. La atmósfera de la Tierra carecía de oxígeno y por ende la capa de ozono era inexistente. Esto permitía que grandes dosis de radiación llegaran a la superficie de la Tierra.

En este escenario, a partir del ensamblado de moléculas orgánicas se habría dado lugar a la formación de las primeras moléculas llamadas “prebióticas”, las cuales luego habrían evolucionado hacia la formación de las primeras células, que luego de millones de años de evolución habrían dado lugar a todas las especies del planeta, desde los organismos unicelulares como las bacterias hacia formas de vida multicelulares como los animales, los hongos y las plantas.

Pero nuestro conocimiento sobre la vida no termina aquí. La increíble diversidad biológica que existe en la Tierra hace posible que aún podamos hallar nuevas especies vivientes, en condiciones ambientales en donde jamás hubiéramos pensado que la vida podría existir. Esto nos hace reflexionar acerca de la capacidad de la vida para subsistir y desarrollarse en ambientes tan variados.

El caso paradigmático lo representan los organismos llamados “extremófilos” que, como su nombre sugiere, son capaces de vivir en condiciones ambientales extremas. El primero de esta clase fue hallado en los años ‘70, por el microbiólogo Thomas Brock, quien aisló un microorganismo termófilo (organismos que viven a muy altas temperaturas) en las aguas termales del Parque Nacional Yellowstone.

Fue a partir de este momento que comenzó la exploración de nuevos ambientes y se hallaron gran cantidad y variedad de extremófilos, en su mayoría microorganismos, capaces de resistir distintas condiciones de temperatura, acidez, salinidad o radiación, entre otras. Hoy sabemos que, por ejemplo, la vida puede existir a temperaturas tan bajas como -20ºC o tan altas como 121ºC.

Estos microorganismos resultan de interés en astrobiología ya que muchos de ellos se encuentran habitando ambientes terrestres que podrían considerarse análogos a los que podríamos hallar en otros planetas o cuerpos planetarios tales como Marte, Titán (una de las lunas de Saturno) o Europa (una de las lunas de Júpiter). El árido desierto de Atacama o el gélido ambiente de la Antártida representan ejemplos de análogos de ambientes extraterrestres como el suelo de Marte o la helada superficie de Europa.

¿DONDE Y POR QUE?

Es innegable que Marte ha sido y es uno de los grandes protagonistas en cuanto a la búsqueda de vida en otros planetas. La primera misión lanzada específicamente en este sentido fue la que realizaron las sondas Viking en 1976, que descendieron en el planeta rojo en búsqueda de actividad microbiana. Si bien esta misión aportó gran cantidad de información, los resultados surgidos respecto del hallazgo de vida en dicho planeta fueron negativos.

Hasta hoy, ésta ha sido la única misión equipada para realizar experimentos biológicos con la intención específica de detectar vida en otros planetas. El resto de las misiones enviadas a este y otros planetas se han basado en buscar condiciones propicias como para que los seres vivos puedan existir. Se cree que estas condiciones deberían apuntar a la presencia de agua y otros elementos que se consideran esenciales tales como ciertos compuestos orgánicos.

En esta exploración astrobiológica, Europa, el satélite de Júpiter, parece ser el próximo candidato dentro de nuestro Sistema Solar. El descubrimiento de océanos de agua líquida bajo una gruesa capa de hielo ha generado ciertas expectativas acerca de la posibilidad de que exista vida en esta luna de Júpiter. El lago Vostok, en la Antártida, se considera un ambiente similar al de Europa, ya que es un cuerpo de agua subglacial, que se encuentra por debajo de un extenso manto de hielo, a unos 4000 metros de profundidad.

“CONOCETE A TI MISMO Y CONOCERAS EL UNIVERSO...”

Sin embargo, esta exploración no se circunscribe únicamente a nuestro Sistema Solar. A partir de los años ’90 la búsqueda se extendió hacia lugares más lejanos con el hallazgo de los primeros planetas extrasolares o exoplanetas, es decir, planetas que orbitan alrededor de alguna estrella fuera del sistema solar.

Actualmente, las nuevas tecnologías desarrolladas nos permiten pensar en una búsqueda de vida “remota”, basada en el uso de sondas enviadas al espacio que viajarán fuera de nuestro Sistema Solar y permitirán obtener datos acerca de la presencia de ciertos compuestos químicos en las atmósferas planetarias que resultarían un indicio de la posible presencia de vida en planetas lejanos.

Pero ¿por qué creer en la posibilidad de que existan seres vivos en otros lugares del cosmos? Se supone que el fenómeno de la vida es un caso promedio en el universo. Si se dieran las condiciones y el tiempo apropiados, la vida –tal como la conocemos–, podría surgir y desarrollarse en cualquier planeta que posea características similares a las de la Tierra.

Conociendo más de la vida en nuestro planeta y de la biología terrestre, podremos conocer más acerca de la existencia de vida en otros planetas.

La inscripción que se ha encontrado en el templo de la sabiduría de Delfos, en Grecia, representa metafóricamente esta idea: “... Tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? (...) Conócete a ti mismo y conocerás el Universo...” Así, en esta búsqueda de vida fuera de nuestro planeta es necesario recorrer un camino que empieza por conocer nuestra propia naturaleza.

Ximena Abrevaya | pagina12.com

Una nueva técnica telescópica permite estudiar la atmósfera de un exoplaneta

Una nueva técnica telescópica permite estudiar la atmósfera de un exoplanetaUn grupo de científicos ha conseguido estudiar la atmósfera de un exoplaneta -un planeta que está fuera del Sistema Solar- gracias a una nueva técnica de calibración puesta en marcha en un telescopio situado en Hawai (EEUU).

Con la aplicación de esta técnica, Mark Swain y su equipo, del Laboratorio de Propulsión de Pasadena (EEUU), estudiaron la atmósfera de este planeta que se encuentra fuera del ámbito de visión de los telescopios espaciales, según publica esta semana la revista "Nature".

Durante años, los telescopios espaciales se han usado para averiguar si existía agua, metano o dióxido de carbono en las atmósferas de "planetas Júpiter caliente", un tipo de exoplanetas caracterizados porque son casi tan grandes como Júpiter.

Estos planetas orbitan en torno a una estrella de la que están a una distancia ocho veces superior a la que separa Mercurio del Sol.

Sin embargo, gracias a una nueva técnica de calibración aplicada en el telescopio de Hawai, el equipo de Swain consiguió observar el exoplaneta sin necesidad de emplear telescopios espaciales.

Esta calibración podrá aplicarse en otros telescopios con base en la Tierra que podrán continuar estudiando otros planetas fuertemente irradiados fuera del Sistema Solar.

Esta calibración del telescopio permitió al equipo de Swain descubrir que la atmósfera del exoplaneta analizado era similar a las de planetas como Júpiter o Saturno, que son fluorescentes debido a las emisiones de metano.

EFE

miércoles, 3 de febrero de 2010

Logran sobrevivir a las condiciones hostiles del espacio

Logran sobrevivir a las condiciones hostiles del espacioPequeños organismos vivos del experimento Expose-E, en el exterior del laboratorio europeo Columbus de la Estación Espacial Internacional, han sobrevivido a condiciones hostiles como la radiación solar ultravioleta, a los rayos cósmicos, al vacío y a las temperaturas extremas durante 18 meses, según informó hoy la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés).

Mientras, en la Tierra se pueden encontrar organismos vivos, "prácticamente en cualquier parte", desde los abismos de los océanos hasta en la cumbre de las montañas más altas. Incluso los desiertos extremadamente secos y los fríos glaciares albergan alguna forma de vida.

Recientes descubrimientos en unas muestras de meteoritos marcianos han aportado pruebas, "cada vez más convincentes" de que también haber existido vida en el planeta vecino, por lo que quizás también haya alguna forma de vida en la superficie roja de Marte.

"El objetivo es comprender mejor el origen, la evolución y las adaptaciones de la vida y poder aportar una base experimental a las recomendaciones para la protección planetaria", explica René Demets, un biólogo que trabaja para la ESA, que desde hace más de veinte años apostó por la investigación astrobiológica para averiguar cómo sobreviven los organismos terrestres a las condiciones del espacio.

Así, el contenedor Expose-E, es el experimento más reciente y fue lanzado a la Estación Espacial Internacional (ISS) en febrero 2008 en el transbordador espacial Atlantis y traído de vuelta a la tierra en el Discovery el pasado mes de septiembre. En total, 664 muestras biológicas y bioquímicas fueron expuestas a las condiciones espaciales durante 18 meses.

La Agencia Espacial Europea explica que Expose-E es una caja del tamaño de una maleta con dos niveles y tres bandejas experimentales, en cada una de las cuales hay cuatro huecos cuadrados. De las doce cajas, todas menos una albergaron diferentes muestras biológicas y bioquímicas en pequeños compartimentos.

Dos de las tres bandejas fueron expuestas directamente al vacío del espacio, mientras que la tercera contenía un gas en su interior que simulaba la fina atmósfera marciana, compuesta básicamente por dióxido de carbono. La ventana que protegía estas 'muestras marcianas' también disponía de un filtro óptico que imitaba el espectro de la radiación del Sol en la superficie de Marte. El experimento estaba dividido en dos niveles con muestras similares, de forma que el nivel superior estuvo expuesto a la luz solar y el inferior permaneció a la sombra, según informó la ESA en un comunicado.

"Estos líquenes de Xanthoria elegans volaron a bordo de Expose-E y son los mejores supervivientes que conocemos", explica Demets. Los líquenes son organismos macroscópicos formados por la simbiosis entre un hongo y un organismo fotosintético, comúnmente un alga o una cianobacteria.

"Los líquenes se suelen encontrar en los lugares más extremos de la Tierra. Cuando se les pone en un entorno que no les gusta, pasan a un estado latente y esperan a que las condiciones mejoren. Una vez que los devuelves a un entorno adecuado y les das un poco de agua, siguen viviendo como antes", precisó.

El hecho de que organismos vivos logren sobrevivir a las condiciones hostiles del espacio parece apoyar la teoría de la panspermia --formas de vida que se diseminaron de un planeta a otro, o incluso entre sistemas solares--.

"Los cabos sueltos de esta teoría se encuentran ahora en la llegada al planeta, porque ninguna forma de vida puede sobrevivir a una reentrada en una atmósfera", explica Demets, quien, sin embargo señala que puede que las condiciones sean más favorables aún en el interior de un meteorito, por lo que ahora están planteándose realizar un experimento astrobiológico durante el retorno a la Tierra.

EUROPA PRESS

martes, 2 de febrero de 2010

Podría haber vida extraterrestre en la Tierra

Paul DaviesDurante 50 años, los científicos han escudriñado el cielo en busca de señales de radio del espacio exterior, con la esperanza de encontrar alguna señal de que hay vida extraterrestre, pero un físico dice que formas de vida ajenas al planeta pudieran estar "justo frente a nuestras narices o incluso dentro de nuestras narices".

Paul Davies, un premiado científico de la Universidad del Estado de Arizona que se ha hecho conocido por sus escritos de divulgación científica, ha dicho que la vida puede haberse desarrollado en el planeta Tierra no una, sino varias veces.

Davies dijo que formas de vida alternativas, probablemente microbios, podrían estar "bajo nuestras narices o incluso dentro de nuestras narices".

"¿Cómo sabemos que toda la vida terrestre descendió de un único origen?", dijo en una conferencia en la prestigiosa Sociedad Real de Londres, la academia de ciencias británica. "Apenas hemos raspado la superficie del mundo de los microbios", agregó.

La idea de que microorganismos alienígenas podrían estar en la Tierra se viene debatiendo desde hace un tiempo, dijo Jill Tarter, directora del proyecto SETI de Estados Unidos, que busca señales de otras civilizaciones.

Tarter dijo que varios de los científicos involucrados en ese proyecto estaban interesados en investigar esa posibilidad, que Davies había presentado en un artículo de 2007 en la revista Scientific American, donde preguntó: "¿Hay extraterrestres entre nosotros?"

Hasta ahora, no hay respuesta y encontrar una es muy difícil, como admitió el propio Davies.

Los organismos con rasgos inusuales son abundantes. Hay bacterias que comen sustancias químicas y se esconden en las profundidades del océano y organismos que subsisten con éxito en fuentes de agua hirviente, pero eso no significa que sean formas de vida totalmente distintas.

"¿Qué tan raras tienen que ser para indicar un segundo génesis y no tan sólo una rama poco conocida del árbol genealógico?", dijo.

Agregó que la única manera de probar que un organismo no es una forma de "vida como la conocemos" sería comprobar que estuviera compuesto con elementos exóticos que ninguna otra forma de vida tiene.

Aún no se conocen organismos así, pero Davies señaló que menos de 1% de las bacterias del mundo han sido estudiadas de forma intensiva, lo que deja muchas opciones.

"Uno no puede determinar simplemente mirando un microbio que éste tiene una química interna radicalmente diferente", dijo.

AP | RPO

lunes, 1 de febrero de 2010

Los extraterretres están más cerca que nunca

Los extraterretres están más cerca que nuncaEl descubrimiento de vida extraterrestre cambiaría nuestra visión de nosotros mismos y del cosmos, ha explicado Lord Rees. El presidente de la Real Sociedad de Astrónomos ha hecho estas declaraciones en una conferencia internacional de científicos que discuten en Londres sobre la posibilidad de hallar vida extraterrestre.

Los científicos llevan 50 años explorando las emisiones de radio en el cielo y no han hallado nada. Hasta ahora que, "la tecnología ha avanzado mucho y es la primera vez que podemos ser realistas y esperar la detección de planetas del tamaño de la Tierra en órbita alrededor de otras estrellas", ha argumentado Rees.

"Seremos capaz de aprender si ellos tienen continentes y océanos. Aunque investigar cualquier cosa sobre su tipo de vida llevará un camino arduo, lograr una simple imagen de otro plantes supondrá un tremendo progreso para nosotros", insiste Rees.

El reciente despliegue de telescopios espaciales capaces de detectar planetas como la Tierra alrededor de estrellas distantes, hace hoy posible enfocar la búsqueda de vida extraterrestre.

"Yo espero poder hallar vida inteligente fuera de la Tierra en formas que no podemos imaginar" y será vida inteligente más allá de la capacidad humana y del chimpancés", ha sentenciado Lord Rees.

A pesar del entusiasmo que muestra Lord Ress, algunos de sus colegas se muestran más precavidos. Marek Kukula, astrónomo del Observatorio real, ha señalado que, aunque parte de él se muestra entusiasta con la posibilidad de hallar vida extraterrestre hay que ser precavidos. Este científico advierte de que "no hay evidencia de que la vida extraterrestre sea pacífica".

Precisamente por eso, Kukula cree que hay que contar con el apoyo de los gobiernos y de las Naciones Unidas.

Otros científicos apoyan la teoría de Kukula. Es el caso del professor Simon Conway de la Universidad de Cambridge, que considera que las teorías de Darwin son universales y es "inevitable" que la vida inteligente fuera de la Tierra se haya desarrollado en función de su entorno.

domingo, 17 de enero de 2010

El cromosoma Y de humanos y chimpancés difiere en un 30%

Cromosomas X e Y humanos. HGP/DOEEn 2003 se completó la secuencia genética del cromosoma Y humano, el que determina el sexo masculino, pero hasta ahora no se había hecho lo propio con el del chimpancé, la especie más próxima evolutivamente a la humana. La comparación de ambos cromosomas Y ha sorprendido a los científicos, porque sus regiones específicamente masculinas (alrededor del 95% del total) son notablemente distintas, tanto en su estructura como en los genes que contienen.

Mientras que el genoma completo de ambas especies coincide en un 98,8%, el del cromosoma Y difiere en más de un 30%. Además, en el del chimpancé hay muchos menos genes que en el del ser humano, tanto porque ha perdido genes respecto al ancestro común como porque el humano los ha ganado.

Dado que ambas especies se separaron hace seis millones de años, este resultado indica que ha habido una evolución muy rápida en el cromosoma Y humano, explican en la revista Nature los científicos, liderados por David C. Page, del Instituto Whitehead del MIT (EE UU). Entre los factores que han contribuido a esta "extraordinaria divergencia", señalan los autores, están el papel predominante de esta región del cromosoma en la producción del esperma, las diferencias en el comportamiento sexual de ambas especies (en el chimpancé varios machos copulan con la misma hembra en un mismo ciclo ovulatorio, por que el esperma funciona en un marco de competencia) y diferentes mecanismos de recombinación.

El cromosoma Y, foco de atención especial desde su descubrimiento, ha resultado ser muy especial, tanto en su comportamiento genético como en sus características genómicas. Los dos cromosomas sexuales, el X y el Y, se originaron hace centenares de millones de años, a partir de un cromosoma ancestral no sexual, durante la evolución de los distintos sexos en los seres vivos. En la actualidad, la secuencia de pares de bases del Y es tres veces más corta que la del X. Por eso se ha supuesto que es un cromosoma degenerado, que ha ido perdiendo la carga genética no relacionada con la determinación sexual y que en el futuro podría incluso llegar a desaparecer.

Su secuenciación en 2003 demostró, sin embargo, que es muy complejo y que se renueva constantemente. El nuevo estudio remacha la insuficiencia de las teorías de degeneración decelerada.

MALEN RUIZ DE ELVIRA | ELPAIS.com

viernes, 1 de enero de 2010

El origen de la vida sigue siendo un misterio 200 años después de Darwin

EL PRIMER esquema DE DARWIN - En 1837, el naturalista dibujó este árbol de la vidaEl Origen de las especies contiene una pregunta que Darwin no pudo responder. ¿Cómo se formó el primer ser vivo que dio origen a las especies? El biólogo eludió publicar una respuesta, tal vez por falta de pruebas o quizás por sus ideas religiosas. Un siglo y medio después aún no hay pruebas concluyentes, pero sí dos escuelas opuestas. Una señala que la primera forma de vida se originó en la Tierra, cuando el planeta era aún joven. Otros no dudan de que llegó del espacio.

"Es 28 veces más probable que la vida se originase en el espacio", explica Chandra Wickramasinghe. Este astrónomo de la Universidad de Cardiff (Reino Unido) ha defendido durante décadas la teoría de la panspermia. Afirma que el espacio está repleto de vida celular que queda atrapada en el interior de los cometas. Uno de ellos se hizo añicos cuando chocó con la atmósfera de la Tierra hace unos 3.800 millones de años. Aunque la mayoría de las bacterias murieron, una minoría sobrevivió al viaje e inauguró la vida en la Tierra. "La teoría que ahora resulta extraordinaria es la que pretende confinar la vida y su evolución a un único planeta", señala Wickramasinghe en un artículo que será publicado en el International Journal of Astrobiology. Según su visión, la vida es un fenómeno cósmico sustentado en bacterias que flotan en el polvo espacial.

La hipótesis se apoya en estudios que han demostrado que las bacterias pueden soportar condiciones extremas similares a las que vivirían durante un viaje interestelar. También en otros trabajos que han encontrado compuestos orgánicos básicos flotando en el espacio.

Fenómeno constante

Wickramasinghe asegura que la panspermia sigue ocurriendo aún hoy. Hace unos años, su equipo, financiado por la agencia espacial india, encontró bacterias a alturas de hasta 40 kilómetros sobre el suelo cuya presencia se detectó con globos sonda. El estudio ha sido desacreditado por algunos científicos y el propio Wickramasinghe reconoce que algunas dudas de que sus muestras estuvieran contaminadas son difíciles de refutar. Añade que, dada la importancia del descubrimiento, las grandes agencias como la NASA deberían repetirlo cuanto antes.

"Hace unos años, hablar sobre panspermia era suficiente para que los colegas te retiraran el saludo", recuerda el investigador del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid Ricardo Amils. "Hoy en día ya no hay sonrisas cuando se hace esta pregunta", añade. Amils estudia las bacterias que viven en Río Tinto (Huelva). El ambiente en el que habitan es tan extremo que sirve para investigar cómo sería la vida en Marte. Según el experto, la vida es mucho más robusta de lo que se pensaba hace unos años y varios estudios han demostrado que algunos microorganismos son capaces de sobrevivir a un viaje espacial. La única pega es que la panspermia no concluye el debate, sino que lo traslada, pues no explica cómo se formaron esas primeras bacterias que habrían llegado a la Tierra.

Muchos otros expertos creen que la primera chispa de la vida sucedió en la Tierra. Es lo que Darwin sugirió en una carta a su amigo Joseph Dalton Hooker en 1871. Describió en un escueto párrafo una pequeña charca caliente con amoníaco y otros productos químicos entre los que la luz o la electricidad pudieron generar una reacción que diera lugar a las primeras proteínas. Estos compuestos seguirían reaccionando hacia formas más complejas hasta originar una protocélula primitiva.

"Darwin acertó con la charca, pues al contrario que el océano, estos pequeños depósitos pueden secarse y acumular productos químicos, cambiar de temperatura y otros cambios necesarios para que se origine la vida", explica Jack Szostak, investigador de la Universidad de Harvard (EEUU). Su laboratorio es uno de los más adelantados en reproducir las reacciones químicas que dieron lugar a la primera célula, que podría ser muy diferente a las de hoy.

Ya han conseguido ensamblar membranas celulares capaces de crecer y dividirse. También han logrado material genético básico capaz de replicarse, es decir, el motor básico de la evolución. "Esperamos tener una protocélula capaz de reproducirse en unos años", señala Szostak. "Eso explicaría cómo emerge la evolución descrita por Darwin a partir de la química".

Mientras Szostak busca esa receta primigenia, el gurú de la biología sintética Craig Venter persigue el camino opuesto. Consiste en tomar una célula moderna e ir cortando su genoma hasta llegar al mínimo de genes capaces de sustentar la vida.

Nuevas preguntas

Al igual que la panspermia, estas líneas de investigación también llevarán a una nueva pregunta. Nadie podrá asegurar que la célula primitiva creada en un laboratorio es igual que la que surgió en la Tierra hace unos 3.500 millones de años. "Nunca podremos ver con exactitud lo que pasó", lamenta Henderson Cleaves, investigador del Carnegie Institution for Science, en EEUU.

El año pasado, Cleaves resucitó otra famosa teoría sobre el origen de la vida que había caído en desgracia. Se basaba en un experimento con matraces realizado en 1953 por Stanley Miller para probar que un chispazo en el océano primitivo creó los primeros componentes de la vida: los aminoácidos, ladrillos de las proteínas. Miller consiguió aminoácidos, pero su hipótesis sobre la atmósfera primigenia que envolvía a la Tierra era errónea. Más de 50 años después, Cleaves rescató resultados de un segundo experimento de Miller que también había generado los compuestos. En lugar de un antiguo mar, el experimento emulaba las condiciones de un volcán, donde, según los investigadores, podría haber surgido la codiciada primera célula.

Otros volcanes más pequeños que escupen agua desde el fondo del mar son también candidatos para haber aportado la primera forma de vida. En 2000, el barco estadounidense de investigación Atlantis descubrió en medio del Atlántico una forma de chimenea hidrotermal desconocida hasta entonces. Se trataba de torres de carbonato cálcico de más de 50 metros que escupían agua a una temperatura mayor que la del fondo marino. Las investigaciones posteriores en la zona, bautizada como la Ciudad Perdida, mostraron que su interior es un complejo entramado de diminutos receptáculos con un corte similar al de un tejido. Estos pequeños compartimentos hicieron las veces de primeras células, según el científico de la NASA Mike Russell. Los receptáculos permitieron que se concentrasen los compuestos que originaron moléculas complejas y energía hasta llegar al ADN y los genes.

De nuevo, la hipótesis no puede demostrar que eso fue lo que pasó, aunque los científicos no cejan en buscar más respuestas sobre el origen de las especies. "Estoy convencido de que conseguiremos responder la pregunta", comenta Amils. "No creo que nadie pueda precisar cuándo, aunque sí que cada vez está más cerca", concluye.

NUÑO DOMÍNGUEZ | Publico.es