miércoles, 24 de febrero de 2010

Multiverso y universos de bolsillo (MIT)

Multiverso y universos de bolsillo (MIT)Uno de los misterios que más han ocupado (y preocupado) a la humanidad es la cuestión de si existe o no vida en otras partes de nuestro Universo. Sin embargo, algunos científicos van más allá y especulan sobre si la vida sería posible en un universo con leyes físicas diferentes a las del nuestro. A pesar de que no tenemos acceso a otros universos, los especialistas del MIT han determinado que aunque la masa y carga de las partículas elementales variasen drásticamente, todavía sería posible que la vida aparezca y evolucione.

Mientras que una parte de la comunidad científica diseña y construye sondas robóticas e instrumentos destinados a recorrer y escrutar los planetas y lunas del Sistema Solar buscando alguna evidencia de vida extraterrestres, otros especulan sobre la posibilidad de que la vida evolucione en universos que posean características físicas completamente diferentes a la del nuestro. En un trabajo publicado recientemente en la prestigiosa revistas Scientific American, el Profesor de física del MIT, Robert Jaffe, el ex investigador posdoctoral del MIT, Alejandro Jenkins, y el físico recientemente graduado en el MIT Itamar Kimchi, demostraron que universos con leyes físicas muy diferentes de las del nuestro igualmente poseerían elementos químicos con características similares a las del carbono, hidrógeno y oxígeno, y por lo tanto, podrían evolucionar formas de vida muy similares a nosotros. Incluso cuando las masas de las partículas elementales fuesen dramáticamente alteradas, la vida podría manifestarse. “Podemos imaginar leyes muy diferentes y, sin embargo, la química orgánica sigue siendo posible”, dice Jenkins.

La cosmología moderna sostiene que nuestro universo puede puede ser simplemente uno más dentro de una vasta colección de universos, conformando lo que se conoce como multiverso. El físico del MIT Alan Guth ha sugerido que los nuevos universos (conocido a menudo como "universos de bolsillo") se crean constantemente, pero no pueden ser detectados desde el nuestro. Si este punto de vista es correcto, “la naturaleza repite su experimento una y otra vez, cada vez utilizando leyes físicas ligeramente diferentes o -muy probablemente- con leyes físicas muy diferentes”, agrega Jaffe. Los físicos predicen que una buena parte de estos universos se derrumbarían apenas transcurridos unos instantes de su formación, mientras que en otros las fuerzas que actúan entre las partículas que los componen serían tan débiles que no podían existir en ellos átomos o moléculas. Sin embargo, cuando las condiciones se encuentran dentro de ciertos límites, la materia se une formando galaxias y planetas, tal como ha ocurrido en nuestro universo. Cuando eso ocurre, los elementos correctos se encuentran presentes y la vida inteligente tiene una buena posibilidad de aparecer y evolucionar.

Hasta no hace mucho, la mayor parte de los físicos creía que si las las leyes de la física de un universo en particular diferían apenas un poco de las que existen en el nuestro, la vida inteligente sería imposible. Jaffe y sus colaboradores, a lo largo del artículo que apareció en la portada de Scientific American, exploraron la posibilidad de que universos muy diferentes podrían albergar vida. Sus resultados demuestran que las teorías anteriores deben ser sometidas a un escrutinio más cuidadoso. En realidad, se trata de un tema apasionante. Estamos especulando sobre la existencia de algo que muy posiblemente jamás podamos ver o comprobar que existe. Pero puede fijarse determinadas reglas físicas y luego trabajar con ellas hasta ver a dónde nos llevan. El equipo de Jaffe se concentró en primer lugar en aquellos universos que poseen fuerzas nucleares y electromagnéticas similares a las del nuestro. En un universo de esas características pueden existir átomos, semejantes a los que forman nuestros cuerpos y toda la materia que nos rodea. El equipo grupo del MIT decidió concentrarse en la vida basada en la química del carbono. Llamaron “universos afines a la vida” a aquellos en que sus leyes permitían formas estables de hidrógeno, carbono y oxígeno. “Si no existe una entidad estable con la química de hidrógeno, no existen los hidrocarburos o los hidratos de carbono complejos, por lo tanto la vida no puede existir", dice Jaffe. "Lo mismo ocurre para el carbono y el oxígeno. El resto son detalles”, asegura.

A un nivel de la materia mas “íntimo”, especularon con lo que ocurriría si las masas de las partículas más elementales -los denominados quarks- se modificaba. Sabemos que existen seis tipos de quarks, a los que la naturaleza emplea como “bloques de construcción” para crear protones, neutrones y electrones. El equipo del MIT se centraron en las variedades de quarks denominadas "Up", "Down" y "strange", que son los más comunes y ligeros. Estos tres tipos de partículas se combinan entre sí para formar los protones y neutrones, y están estrechamente relacionados con unas partículas partículas llamadas "hiperones". En nuestro universo, el quark "Down" es aproximadamente dos veces más pesado que el quark "Up", dando lugar a neutrones que son un 0,1 por ciento más pesados que los protones. Jaffe y sus colegas dedujeron las leyes físicas que tendría un universo en el que el quark "Down" fuese más ligero que el quark "Up", en el que se crearían protones hasta un 0,1 por ciento más pesados que los neutrones. En este escenario, el hidrógeno ya no sería estable, pero sus isótopos más pesados -como el deuterio o el tritio- existirían sin problemas. El isótopo del carbono conocido como carbono-14 también sería estable, al igual que una forma de oxígeno, por lo que las reacciones orgánicas necesarias para la vida serían ligeramente diferentes, pero posibles.

Jaffe y sus colaboradores se centraron en los quarks, porque conocemos lo suficiente acerca de las interacciones entre ellos como para predecir lo que sucederá cuando sus masas son alteradas. Sin embargo, "cualquier intento de abordar el problema en un contexto más amplio resultaría mucho más difícil", dice Jaffe. Un grupo de investigadores del Lawrence Berkeley National Laboratory ha realizado estudios para determinar si la vida puede existir en un universo en el que falta una de las cuatro fuerzas fundamentales que existen en el nuestro: la fuerza nuclear débil. Los investigadores demostraron que ajustando un poco los valores de las otras tres fuerzas fundamentales se podría compensar la falta fuerza nuclear débil, permitiendo la existencia de elementos estables, y por lo tanto, de la vida. Otra de las variables con las que se puede “jugar” es la denominada “constante cosmológica”. Se trata de la medida en que la presión ejercida por el espacio vacío hace que el universo se expanda o se contraiga. Cuando esta constante es positiva, el espacio se expande indefinidamente, y cuando es negativa el universo se colapsa sobre sí mismo. En nuestro universo, la constante cosmológica es positiva, pero muy pequeña - cualquier valor mayor hubiese provocado que el universo expandiese demasiado rápido como para haber formado galaxias. Sin embargo, Jaffe ha demostrado que es teóricamente posible que los cambios en la densidad de perturbaciones primordiales cosmológica sean capaces de compensar pequeños cambios en el valor de la constante cosmológica.

En realidad, todo es un ejercicio meramente especulativo. Como dijimos antes, no hay manera de saber con certeza qué clase de universos existen ahí fuera, o si siquiera hay alguno. Pero eso no impide a los físicos explorar sus características teóricas a la vez que aprenden más sobre nuestro propio universo.

Ariel Palazzesi | NEOTEO.com

sábado, 13 de febrero de 2010

Cualquier internauta ya puede buscar vida extraterrestre

Cualquier internauta ya puede buscar vida extraterrestreCualquier internauta puede incorporarse a partir de esta semana a la búsqueda de vida extraterrestre, escribe la revista New Scientist.

Basta con entrar en el sitio web SETIQuest.org que por vez primera ofrece acceso a su vasta base de datos y publica en forma de código abierto el algoritmo usado para la detección de señales provenientes del espacio.

Son señales digitales obtenidas con la ayuda de Matriz de Telescopios Allen (ATA), principal herramienta en la búsqueda de intelecto extraterrestre o SETI, por la sigla en inglés de Search for Extraterrestrial Intelligence. Brillantes codificadores o simples aficionados ya pueden participar en el desarrollo de nuevos algoritmos que ayuden a encontrar otros tipos de señales, no disponibles en la actualidad.

SETIQuest es obra de la astrónoma Jill Tarter, cuya idea de "brindar a todos los terrícolas la oportunidad de buscar activamente en la búsqueda de compañeros espaciales" fue reconocida en la conferencia anual TED 2009 (Technology Entertainment Design) como "idea que merece difusión" y le valió a la autora un premio de 100.000 dólares.

jueves, 4 de febrero de 2010

La vida en el Sistema Solar.... y más allá

La vida en el Sistema Solar.... y más allá¿Cuál es la probabilidad de que una estrella ordinaria como el Sol vaya acompañada por un planeta habitado? ¿Por qué seríamos nosotros los afortunados, medio escondidos en un rincón olvidado del Cosmos? Yo pienso que es mucho más probable que el universo rebose de vida.” Carl Sagan nos legó pensamientos como éstos desde su contemplación del universo en su “viaje personal” a través del cosmos y de Cosmos, su famosa serie televisiva.

Estos interrogantes no forman parte de un mero ejercicio de la imaginación, ni de una ensoñación del arte. Son estas mismas preguntas y otras tantas las que motivan a muchos científicos a llevar adelante distintos tipos de investigaciones vinculadas a la búsqueda de vida en otros planetas.

Astrobiología, exobiología, xenobiología, bioastronomía..., la búsqueda científica para tratar de responder a estas grandes cuestiones ha adoptado varios nombres. El objetivo es uno solo y consiste, básicamente, en desentrañar un gran enigma: ¿hay vida en otros lugares del universo?

La astrobiología es una rama de la ciencia transdisciplinaria que requiere no sólo información de la química, de la geología, de la biología y de la astronomía, entre otras, sino de su íntima interacción. La astrobiología, es, de esta manera, la “ciencia de la vida” que extiende sus límites fuera del planeta Tierra. Para comenzar a entender la búsqueda de vida en el Universo debemos empezar por responder algunas preguntas. La primera que surge es: ¿Qué es la vida? ¿Qué es un ser vivo?

Parece extraño indagarnos sobre algo que nos rodea por doquier tan cotidianamente. Pero la ciencia no se ha puesto de acuerdo aún en establecer una única definición de “vida”, aunque existe cierto consenso acerca de que un ser para ser considerado “vivo” debe presentar una serie de características, como por ejemplo, la capacidad de utilizar materia y energía del medio circundante y transformarla en una forma de energía biológicamente utilizable, o la capacidad de reproducirse autónomamente. Existen muchos grupos de científicos y de filósofos trabajando en este tema.

Poder obtener una definición satisfactoria es importante para saber qué buscar en otros planetas. ¿Sería posible hallar formas de vida distintas a las que conocemos en la Tierra? La respuesta es sí, pero aún no hay evidencias suficientes como para afirmar su existencia. Es por esto que esta búsqueda se basa en hallar formas de vida tales como las que hoy conocemos en nuestro planeta.

¿QUE, COMO Y CUANDO?

Existe otra gran pregunta por responder: ¿Cómo y cuándo surgió la vida? Nuevamente contamos con evidencias de nuestro propio planeta. Existen algunas hipótesis en este sentido; la primera de ellas apunta a que la vida en la Tierra habría surgido hace unos 3800 o 3500 millones de años, en un entorno acuoso y en un ambiente muy distinto al de nuestro planeta actual. La atmósfera de la Tierra carecía de oxígeno y por ende la capa de ozono era inexistente. Esto permitía que grandes dosis de radiación llegaran a la superficie de la Tierra.

En este escenario, a partir del ensamblado de moléculas orgánicas se habría dado lugar a la formación de las primeras moléculas llamadas “prebióticas”, las cuales luego habrían evolucionado hacia la formación de las primeras células, que luego de millones de años de evolución habrían dado lugar a todas las especies del planeta, desde los organismos unicelulares como las bacterias hacia formas de vida multicelulares como los animales, los hongos y las plantas.

Pero nuestro conocimiento sobre la vida no termina aquí. La increíble diversidad biológica que existe en la Tierra hace posible que aún podamos hallar nuevas especies vivientes, en condiciones ambientales en donde jamás hubiéramos pensado que la vida podría existir. Esto nos hace reflexionar acerca de la capacidad de la vida para subsistir y desarrollarse en ambientes tan variados.

El caso paradigmático lo representan los organismos llamados “extremófilos” que, como su nombre sugiere, son capaces de vivir en condiciones ambientales extremas. El primero de esta clase fue hallado en los años ‘70, por el microbiólogo Thomas Brock, quien aisló un microorganismo termófilo (organismos que viven a muy altas temperaturas) en las aguas termales del Parque Nacional Yellowstone.

Fue a partir de este momento que comenzó la exploración de nuevos ambientes y se hallaron gran cantidad y variedad de extremófilos, en su mayoría microorganismos, capaces de resistir distintas condiciones de temperatura, acidez, salinidad o radiación, entre otras. Hoy sabemos que, por ejemplo, la vida puede existir a temperaturas tan bajas como -20ºC o tan altas como 121ºC.

Estos microorganismos resultan de interés en astrobiología ya que muchos de ellos se encuentran habitando ambientes terrestres que podrían considerarse análogos a los que podríamos hallar en otros planetas o cuerpos planetarios tales como Marte, Titán (una de las lunas de Saturno) o Europa (una de las lunas de Júpiter). El árido desierto de Atacama o el gélido ambiente de la Antártida representan ejemplos de análogos de ambientes extraterrestres como el suelo de Marte o la helada superficie de Europa.

¿DONDE Y POR QUE?

Es innegable que Marte ha sido y es uno de los grandes protagonistas en cuanto a la búsqueda de vida en otros planetas. La primera misión lanzada específicamente en este sentido fue la que realizaron las sondas Viking en 1976, que descendieron en el planeta rojo en búsqueda de actividad microbiana. Si bien esta misión aportó gran cantidad de información, los resultados surgidos respecto del hallazgo de vida en dicho planeta fueron negativos.

Hasta hoy, ésta ha sido la única misión equipada para realizar experimentos biológicos con la intención específica de detectar vida en otros planetas. El resto de las misiones enviadas a este y otros planetas se han basado en buscar condiciones propicias como para que los seres vivos puedan existir. Se cree que estas condiciones deberían apuntar a la presencia de agua y otros elementos que se consideran esenciales tales como ciertos compuestos orgánicos.

En esta exploración astrobiológica, Europa, el satélite de Júpiter, parece ser el próximo candidato dentro de nuestro Sistema Solar. El descubrimiento de océanos de agua líquida bajo una gruesa capa de hielo ha generado ciertas expectativas acerca de la posibilidad de que exista vida en esta luna de Júpiter. El lago Vostok, en la Antártida, se considera un ambiente similar al de Europa, ya que es un cuerpo de agua subglacial, que se encuentra por debajo de un extenso manto de hielo, a unos 4000 metros de profundidad.

“CONOCETE A TI MISMO Y CONOCERAS EL UNIVERSO...”

Sin embargo, esta exploración no se circunscribe únicamente a nuestro Sistema Solar. A partir de los años ’90 la búsqueda se extendió hacia lugares más lejanos con el hallazgo de los primeros planetas extrasolares o exoplanetas, es decir, planetas que orbitan alrededor de alguna estrella fuera del sistema solar.

Actualmente, las nuevas tecnologías desarrolladas nos permiten pensar en una búsqueda de vida “remota”, basada en el uso de sondas enviadas al espacio que viajarán fuera de nuestro Sistema Solar y permitirán obtener datos acerca de la presencia de ciertos compuestos químicos en las atmósferas planetarias que resultarían un indicio de la posible presencia de vida en planetas lejanos.

Pero ¿por qué creer en la posibilidad de que existan seres vivos en otros lugares del cosmos? Se supone que el fenómeno de la vida es un caso promedio en el universo. Si se dieran las condiciones y el tiempo apropiados, la vida –tal como la conocemos–, podría surgir y desarrollarse en cualquier planeta que posea características similares a las de la Tierra.

Conociendo más de la vida en nuestro planeta y de la biología terrestre, podremos conocer más acerca de la existencia de vida en otros planetas.

La inscripción que se ha encontrado en el templo de la sabiduría de Delfos, en Grecia, representa metafóricamente esta idea: “... Tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? (...) Conócete a ti mismo y conocerás el Universo...” Así, en esta búsqueda de vida fuera de nuestro planeta es necesario recorrer un camino que empieza por conocer nuestra propia naturaleza.

Ximena Abrevaya | pagina12.com

Una nueva técnica telescópica permite estudiar la atmósfera de un exoplaneta

Una nueva técnica telescópica permite estudiar la atmósfera de un exoplanetaUn grupo de científicos ha conseguido estudiar la atmósfera de un exoplaneta -un planeta que está fuera del Sistema Solar- gracias a una nueva técnica de calibración puesta en marcha en un telescopio situado en Hawai (EEUU).

Con la aplicación de esta técnica, Mark Swain y su equipo, del Laboratorio de Propulsión de Pasadena (EEUU), estudiaron la atmósfera de este planeta que se encuentra fuera del ámbito de visión de los telescopios espaciales, según publica esta semana la revista "Nature".

Durante años, los telescopios espaciales se han usado para averiguar si existía agua, metano o dióxido de carbono en las atmósferas de "planetas Júpiter caliente", un tipo de exoplanetas caracterizados porque son casi tan grandes como Júpiter.

Estos planetas orbitan en torno a una estrella de la que están a una distancia ocho veces superior a la que separa Mercurio del Sol.

Sin embargo, gracias a una nueva técnica de calibración aplicada en el telescopio de Hawai, el equipo de Swain consiguió observar el exoplaneta sin necesidad de emplear telescopios espaciales.

Esta calibración podrá aplicarse en otros telescopios con base en la Tierra que podrán continuar estudiando otros planetas fuertemente irradiados fuera del Sistema Solar.

Esta calibración del telescopio permitió al equipo de Swain descubrir que la atmósfera del exoplaneta analizado era similar a las de planetas como Júpiter o Saturno, que son fluorescentes debido a las emisiones de metano.

EFE

miércoles, 3 de febrero de 2010

Logran sobrevivir a las condiciones hostiles del espacio

Logran sobrevivir a las condiciones hostiles del espacioPequeños organismos vivos del experimento Expose-E, en el exterior del laboratorio europeo Columbus de la Estación Espacial Internacional, han sobrevivido a condiciones hostiles como la radiación solar ultravioleta, a los rayos cósmicos, al vacío y a las temperaturas extremas durante 18 meses, según informó hoy la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés).

Mientras, en la Tierra se pueden encontrar organismos vivos, "prácticamente en cualquier parte", desde los abismos de los océanos hasta en la cumbre de las montañas más altas. Incluso los desiertos extremadamente secos y los fríos glaciares albergan alguna forma de vida.

Recientes descubrimientos en unas muestras de meteoritos marcianos han aportado pruebas, "cada vez más convincentes" de que también haber existido vida en el planeta vecino, por lo que quizás también haya alguna forma de vida en la superficie roja de Marte.

"El objetivo es comprender mejor el origen, la evolución y las adaptaciones de la vida y poder aportar una base experimental a las recomendaciones para la protección planetaria", explica René Demets, un biólogo que trabaja para la ESA, que desde hace más de veinte años apostó por la investigación astrobiológica para averiguar cómo sobreviven los organismos terrestres a las condiciones del espacio.

Así, el contenedor Expose-E, es el experimento más reciente y fue lanzado a la Estación Espacial Internacional (ISS) en febrero 2008 en el transbordador espacial Atlantis y traído de vuelta a la tierra en el Discovery el pasado mes de septiembre. En total, 664 muestras biológicas y bioquímicas fueron expuestas a las condiciones espaciales durante 18 meses.

La Agencia Espacial Europea explica que Expose-E es una caja del tamaño de una maleta con dos niveles y tres bandejas experimentales, en cada una de las cuales hay cuatro huecos cuadrados. De las doce cajas, todas menos una albergaron diferentes muestras biológicas y bioquímicas en pequeños compartimentos.

Dos de las tres bandejas fueron expuestas directamente al vacío del espacio, mientras que la tercera contenía un gas en su interior que simulaba la fina atmósfera marciana, compuesta básicamente por dióxido de carbono. La ventana que protegía estas 'muestras marcianas' también disponía de un filtro óptico que imitaba el espectro de la radiación del Sol en la superficie de Marte. El experimento estaba dividido en dos niveles con muestras similares, de forma que el nivel superior estuvo expuesto a la luz solar y el inferior permaneció a la sombra, según informó la ESA en un comunicado.

"Estos líquenes de Xanthoria elegans volaron a bordo de Expose-E y son los mejores supervivientes que conocemos", explica Demets. Los líquenes son organismos macroscópicos formados por la simbiosis entre un hongo y un organismo fotosintético, comúnmente un alga o una cianobacteria.

"Los líquenes se suelen encontrar en los lugares más extremos de la Tierra. Cuando se les pone en un entorno que no les gusta, pasan a un estado latente y esperan a que las condiciones mejoren. Una vez que los devuelves a un entorno adecuado y les das un poco de agua, siguen viviendo como antes", precisó.

El hecho de que organismos vivos logren sobrevivir a las condiciones hostiles del espacio parece apoyar la teoría de la panspermia --formas de vida que se diseminaron de un planeta a otro, o incluso entre sistemas solares--.

"Los cabos sueltos de esta teoría se encuentran ahora en la llegada al planeta, porque ninguna forma de vida puede sobrevivir a una reentrada en una atmósfera", explica Demets, quien, sin embargo señala que puede que las condiciones sean más favorables aún en el interior de un meteorito, por lo que ahora están planteándose realizar un experimento astrobiológico durante el retorno a la Tierra.

EUROPA PRESS

martes, 2 de febrero de 2010

Podría haber vida extraterrestre en la Tierra

Paul DaviesDurante 50 años, los científicos han escudriñado el cielo en busca de señales de radio del espacio exterior, con la esperanza de encontrar alguna señal de que hay vida extraterrestre, pero un físico dice que formas de vida ajenas al planeta pudieran estar "justo frente a nuestras narices o incluso dentro de nuestras narices".

Paul Davies, un premiado científico de la Universidad del Estado de Arizona que se ha hecho conocido por sus escritos de divulgación científica, ha dicho que la vida puede haberse desarrollado en el planeta Tierra no una, sino varias veces.

Davies dijo que formas de vida alternativas, probablemente microbios, podrían estar "bajo nuestras narices o incluso dentro de nuestras narices".

"¿Cómo sabemos que toda la vida terrestre descendió de un único origen?", dijo en una conferencia en la prestigiosa Sociedad Real de Londres, la academia de ciencias británica. "Apenas hemos raspado la superficie del mundo de los microbios", agregó.

La idea de que microorganismos alienígenas podrían estar en la Tierra se viene debatiendo desde hace un tiempo, dijo Jill Tarter, directora del proyecto SETI de Estados Unidos, que busca señales de otras civilizaciones.

Tarter dijo que varios de los científicos involucrados en ese proyecto estaban interesados en investigar esa posibilidad, que Davies había presentado en un artículo de 2007 en la revista Scientific American, donde preguntó: "¿Hay extraterrestres entre nosotros?"

Hasta ahora, no hay respuesta y encontrar una es muy difícil, como admitió el propio Davies.

Los organismos con rasgos inusuales son abundantes. Hay bacterias que comen sustancias químicas y se esconden en las profundidades del océano y organismos que subsisten con éxito en fuentes de agua hirviente, pero eso no significa que sean formas de vida totalmente distintas.

"¿Qué tan raras tienen que ser para indicar un segundo génesis y no tan sólo una rama poco conocida del árbol genealógico?", dijo.

Agregó que la única manera de probar que un organismo no es una forma de "vida como la conocemos" sería comprobar que estuviera compuesto con elementos exóticos que ninguna otra forma de vida tiene.

Aún no se conocen organismos así, pero Davies señaló que menos de 1% de las bacterias del mundo han sido estudiadas de forma intensiva, lo que deja muchas opciones.

"Uno no puede determinar simplemente mirando un microbio que éste tiene una química interna radicalmente diferente", dijo.

AP | RPO

lunes, 1 de febrero de 2010

Los extraterretres están más cerca que nunca

Los extraterretres están más cerca que nuncaEl descubrimiento de vida extraterrestre cambiaría nuestra visión de nosotros mismos y del cosmos, ha explicado Lord Rees. El presidente de la Real Sociedad de Astrónomos ha hecho estas declaraciones en una conferencia internacional de científicos que discuten en Londres sobre la posibilidad de hallar vida extraterrestre.

Los científicos llevan 50 años explorando las emisiones de radio en el cielo y no han hallado nada. Hasta ahora que, "la tecnología ha avanzado mucho y es la primera vez que podemos ser realistas y esperar la detección de planetas del tamaño de la Tierra en órbita alrededor de otras estrellas", ha argumentado Rees.

"Seremos capaz de aprender si ellos tienen continentes y océanos. Aunque investigar cualquier cosa sobre su tipo de vida llevará un camino arduo, lograr una simple imagen de otro plantes supondrá un tremendo progreso para nosotros", insiste Rees.

El reciente despliegue de telescopios espaciales capaces de detectar planetas como la Tierra alrededor de estrellas distantes, hace hoy posible enfocar la búsqueda de vida extraterrestre.

"Yo espero poder hallar vida inteligente fuera de la Tierra en formas que no podemos imaginar" y será vida inteligente más allá de la capacidad humana y del chimpancés", ha sentenciado Lord Rees.

A pesar del entusiasmo que muestra Lord Ress, algunos de sus colegas se muestran más precavidos. Marek Kukula, astrónomo del Observatorio real, ha señalado que, aunque parte de él se muestra entusiasta con la posibilidad de hallar vida extraterrestre hay que ser precavidos. Este científico advierte de que "no hay evidencia de que la vida extraterrestre sea pacífica".

Precisamente por eso, Kukula cree que hay que contar con el apoyo de los gobiernos y de las Naciones Unidas.

Otros científicos apoyan la teoría de Kukula. Es el caso del professor Simon Conway de la Universidad de Cambridge, que considera que las teorías de Darwin son universales y es "inevitable" que la vida inteligente fuera de la Tierra se haya desarrollado en función de su entorno.