sábado, 3 de diciembre de 2011

Buscan en subsuelo de Río Tinto vida microbiana similar a la de Marte

Buscan en subsuelo de Río Tinto vida microbiana similar a la de Marte
El Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) ha perforado el subsuelo del río Tinto en la zona de Peña del Hierro (Huelva) en busca del tipo de vida microbiana responsable de sus características, similares a las que podrían desarrollarse en el planeta Marte.

Según ha informado el centro en un comunicado, esta perforación se enmarca en el proyecto 'Vida Subterránea en la Faja Pirítica Ibérica' (IPBSL) y se prolongará durante los próximos meses.

Esta actuación es heredera del proyecto MARTE, un proyecto de colaboración entre el Centro de Astrobiología y la NASA que tuvo lugar en la Faja Pirítica durante el periodo comprendido entre 2003-2006.

El proyecto IPBSL pretende caracterizar en profundidad los ecosistemas detectados durante el desarrollo del proyecto MARTE, los cuales son responsables del característico ácido sulfúrico e ión férrico que le dan al río Tinto una singular coloración.

Estos ecosistemas podrían ser similares a los del planeta Marte y serían responsables de algunas de las características detectadas en dicho planeta, como la presencia de sulfatos (jarosita) y óxidos de hierro (hematites) o la generación de metano.

El proyecto está financiado por el programa "Ideas" de la Fundación Europea para la Ciencia y planea, aparte del estudio geofísico que ha permitido detectar las zonas de mayor interés geomicrobiológico y la perforación, la toma de muestras para estudios geológicos y microbiológicos, así como una posterior distribución de sondas en los pozos que permitirán medir en tiempo real las actividades metabólicas detectadas en el subsuelo de la Faja Pirítica.

Los datos generados por IPBSL servirán para evaluar con mayor precisión la posibilidad de que la vida se haya desarrollado en Marte, en sintonía con los datos que generará el robot Curiosity, que la semana pasada empezó su singladura espacial camino de Marte.

EFE

jueves, 24 de noviembre de 2011

Un catálogo de exoplanetas habitables

Un catálogo de exoplanetas habitables
El número de planetas y satélites ajenos al Sistema Solar que los astrónomos han localizado en los últimos 20 años ya supera los 500, sólo en las cercanías de nuestra galaxia, y son diversos los criterios que los científicos proponen para determinar si estos nuevos astros son susceptibles de albergar vida, similar o muy diferente de la terrestre.

Ahora, un equipo de investigadores (del que forman parte varias universidades estadounidenses, la NASA y el programa SETI de búsqueda de vida inteligente) ha propuesto el primer sistema para clasificar estos nuevos hallazgos, y los miles que previsiblemente habrá en los próximos años. Su objetivo es tener un catálogo de exoplanetas habitables hacia los que dirigir la mirada.

El debate sobre estos criterios no es nuevo. Buena parte de la comunidad científica, principalmente en el ámbito de la Biología, considera que el mejor modelo es la Tierra y que encontrar condiciones similares a las terrestres es el criterio más adecuado para buscar vida en otros mundos. Pero hay otro grupo, del que forma parte el astrobiólogo Dirk Schulze-Makuch (Universidad de Washington) y Abel Méndez (de la de Puerto Rico, en Arecibo), que consideran que ésta es una visión muy limitada. Consideran que lo importante es responder a dos preguntas claves.

"Una de ellas es si condiciones como las de la Tierra se pueden encontrar en otros mundos, puestos que ya sabemos que aquí han servido para la vida, pero la otra cuestión es si las condiciones que hay en los exoplanetas también son susceptibles de albergar otras formas de vida, las conozcamos o no", argumenta Schulze-Makuch.

De ambas respuestas surgen los dos índices que proponen para hacer un 'ránking': el ESI (Índice de Semejanza a la Tierra, por sus siglas en inglés), que describe su densidad, la distancia a su estrella o el tamaño; y el PHI (Índice Planetario de Habitabilidad), que describiría la gran variedad de elementos químicos y parámetros físicos que podrían haber permitido la vida (si es rocoso o tiene atmósfera, por ejemplo), aunque fuera en condiciones más extremas de las que existen en nuestro planeta.

Ambos índices los publican en la revista 'Astrobiology' y aseguran que son fáciles y rápidos de calcular, proporcionando un porcentaje que va de uno (que sería la Tierra) a cero, en función de las características del planeta. Para ello, utilizan un modelo matemático capaz de hacer proyecciones en las que se recogen todos los parámetros.

Con el índice ESI, los primeros de la lista fueron el exoplaneta Gliese 581g (con 0,89 puntos sobre uno) y el Gliese 581d (con 0,74). Ambos orbitan la misma estrella. Marte tendría 0,70 y Mercurio un 0,70.

Sin embargo, cuando aplicaron el índice PHI los resultados fueron algo distintos: entre los exoplanetas en los primeros puestos Gliese 581g y Gliese 581d. Pero dentro del Sistema Solar, Titán (una luna de Saturno) tiene la puntuación más alta con 0.64, seguido de Marte (0,59) y Europa (luna de Júpiter) con 0,47.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

sábado, 19 de noviembre de 2011

Es posible que Europa sea un satélite habitable

Es posible que Europa sea un satélite habitable 
Los científicos sospechan desde hace años que Europa, una de las 65 lunas de Júpiter, alberga grandes océanos interiores. Un nuevo estudio que será publicado en la revista 'Nature' respalda esta teoría y sugiere que es posible que Europa sea un satélite habitable.

Eso sí, cuando los científicos hablan de la posibilidad de que haya vida en otros cuerpos del Sistema Solar no se refieren a seres inteligentes como los que imaginó Arthur C. Clarke en '2010: Odisea 2'. De hecho, en el caso de que exista o hubiera existido algún tipo de vida en Europa, lo más probable es que se tratara de microorganismos similares a los que se han descubierto en ambientes extremos de la Tierra, como los que se dan en Río Tinto (Huelva).

La NASA ofreció en rueda de prensa más detalles sobre este descubrimiento, realizado por científicos de la Universidad de Texas (EEUU).

Para llevar a cabo la investigación se utilizaron imágenes captadas por la nave espacial Galileo, que fue lanzada en 1989 a bordo del transbordador 'Atlantis' con la misión de explorar Júpiter y su sistema planetario. La sonda de la NASA ha proporcionado tanta información sobre el gigante gaseoso y sus lunas que los científicos están tardando décadas en analizarla.

El estudio ofrece nuevos indicios sobre la existencia de un gran océano subterráneo en una zona denominada 'Caos de Conamara'. Según explica Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional, este tipo de regiones, conocidas con el nombre de 'terrenos caóticos', se caracterizan por tener una superficie helada altamente fragmentada y de forma muy irregular.

Además, los investigadores creen que este satélite podría albergar otros depósitos de agua en regiones poco profundas de Europa.

Los astrónomos pensaban que Europa (que tiene un tamaño ligeramente inferior al de nuestra luna) tenía grandes océanos subterráneos sobre los que flotaban enormes capas de hielos con un espesor de varios kilómetros. Hasta ahora, creían que los océanos interiores estaban separados del exterior y que las capas de hielo se desplazarían y chocarían unos con otros horizontalmente.

Sin embargo, este nuevo estudio, liderado por Britney Schmidt, sugiere que los movimientos verticales de estas placas también son muy importantes. Estos desplazamientos en vertical proporcionarían un mecanismo para que los océanos interiores se mantengan en contacto con las zonas exteriores del satélite.

De esta forma, "el transporte de elementos químicos desde la superficie de Europa hasta el interior, y viceversa, abre la posibilidad de que Europa sea una superficie habitable", explica Rafael Bachiller.

Por su parte, el investigador del Centro de Astrobiología (CAB-CSIC) Jesús Martínez-Frías, señala que "el modelo propuesto supone un avance en el intento de comprender la compleja tectónica de la corteza helada de Europa. Su mayor o menor espesor es un factor importante desde el punto de vista geodinámico y astrobiológico (para la búsqueda de vida)", afirma a ELMUNDO.es a través de un correo electrónico.

"La hipótesis planteada enfatiza la importancia de los modelos geológicos terrestres como análogos para estudiar otros planetas y lunas. En este caso los modelos usados corresponden fundamentalmente a los volcanes subglaciares de nuestro planeta", explica el investigador.

Los procesos que tienen lugar en la luna Europa tienen rasgos en común con los que ocurren en la Antártida terrestre, por lo que la observación de estos fenómenos en nuestro planeta les ayudan a comprender lo que ocurre en otros cuerpos solares.

Teresa Guerrero | ELMUNDO.es

sábado, 3 de septiembre de 2011

Descubren otro planeta habitable

Descubren otro planeta habitable
Gracias a las investigaciones de un grupo de científicos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian y del Instituto de Astronomía Max Planck, se descubrió este nuevo planeta a una distancia de 36 años luz, lo que equivale a unos 345,6 billones de kilómetros. A partir de ahora el nuevo planeta, que ha sido bautizado con la denominación HD85512b, pasa a formar parte de la corta y selecta lista de planetas con altas posibilidades de ser habitables.

Este nuevo planeta descubierto es muy similar a la Tierra. Es tres veces más grande que nuestro mundo y todo parece indicar que su atmosfera podría contener oxígeno y nitrógeno. Además se encuentra a la distancia precisa de su estrella –una enana blanca de la constelación Vela- que permite la existencia de agua en estado líquido en su superficie, lo que a su vez podría significar la presencia de nubes y un clima semejante al nuestro.

Al igual que el Gliese 581G, otro de los planetas posiblemente habitables, el HD85512b ha sido encontrado gracias al High Accuracy Radial Velocity Planet (HARPS), que se encuentra instalado en el Observatorio Europeo del Sur (ESO) y está ubicado en Chile.

Los estudios sugieren que este nuevo planeta no solamente tiene altas posibilidades de ser habitable, sino que también podría albergar alguna forma de vida. Debido a las características del mismo, su orbita circular y estable que le otorgan un clima sin variaciones bruscas y sumado a que es un planeta por lo menos mil millones de años más antiguo que la Tierra; es muy probable que exista algún tipo de vida en el HD85512b.

Pero la humanidad deberá esperar unos cuantos siglos para poder siquiera pensar en enviar una sonda que le permita explorar este planeta. Si bien en términos astronómicos es un planeta cercano al nuestro, la distancia que nos separa resulta inalcanzable para cualquier nave que el hombre es capaz de construir con las tecnologías actuales.

miércoles, 12 de enero de 2011

Los expertos se preparan para el hallazgo de vida extraterrestre

Conjunto de telescopios Allen, en California
El descubrimiento de cualquier forma de vida extraterrestre sería uno de los mayores acontecimientos en la historia de la humanidad. Fuera vida inteligente o no, cambiaría de forma radical la percepción personal de cada uno y la de nuestro lugar en el universo. De eso están seguros todos los científicos y pensadores reunidos por la Royal Society británica en Londres para analizar la fase actual de los esfuerzos para detectar vida extraterrestre y las consecuencias que tendría esta detección para la ciencia y la sociedad. En la reunión se propuso una nueva escala, la escala de Londres, para evaluar cualquier anuncio de vida extraterrestre.

El análisis de las posibles consecuencias varía más. Se pueden esperar reacciones de miedo y alboroto, pero también de calma y placer, dependiendo de cómo sea la forma de vida descubierta y la distancia a la que se encuentre, señala Albert Harrison, de la Universidad de California. Como los métodos influyen tanto en los posibles hallazgos, los descubrimientos más probables son de vida microbiana o similar en nuestro Sistema Solar, o de transmisiones electromagnéticas desde algún punto mucho más distante. En ambos casos, serían hallazgos sensacionales pero minimalistas, que no afectarían a la vida cotidiana.

El paleontólogo y experto en evolución Simon Conway Morris, de la Universidad de Cambridge, se prepara para lo peor. Así tituló su intervención en la reunión de Londres. Las biosferas extraterrestres pueden ser muy similares a la terrestre y entonces sería inevitable que emergiera la inteligencia, y nos encontraríamos con civilizaciones parecidas a las nuestras, con todas sus características negativas. Conway esgrime argumentos evolutivos para señalar que este escenario le parece muy poco probable. El opuesto, por el que se inclina, es que estamos completamente solos en el Universo.

Sin embargo, el cambio de paradigma que supuso desde 1992 la detección de planetas fuera del Sistema Solar (ya van 500 identificados) hace pensar a muchos que las generaciones actuales pueden llegar a ver la firma de la vida en otro lugar distinto de la Tierra. Aunque "la astrobiología es el estudio de las cosas que no existen", según una cínica definición muy popular en el mundo científico, su convergencia con el veterano enfoque SETI (programas de búsqueda de inteligencia extraterrestre) es un hecho y marca la nueva fase.

SETI, que intenta detectar señales extraterrestres, cumplió 50 años en 2010 sin conseguir su objetivo. Frank Drake, su impulsor, piensa que es preciso mantener una gran amplitud de miras sobre dónde y qué buscar, y reconoce que las hipótesis utilizadas hasta ahora han sido ingenuas. La búsqueda ya se ha ampliado de las ondas de radio a las señales ópticas e infrarrojas, pero Drake cree que mientras no se puedan detectar directamente "las luces de las ciudades por la noche" en otras civilizaciones, dependemos de que éstas quieran dar pruebas de su existencia con potentes emisiones intergalácticas. Siempre optimista, se pregunta: "¿Existirá una red de civilizaciones intercomunicadas, una versión real del Internet galáctico mítico?"

MALEN RUIZ DE ELVIRA | ELPAIS.com